Cuatro años después de que ya no tenga
quien le escriba cartas, Chris Marker revela facetas que dan muestra de su
polifacética figura. El videoclip, ese formato posmoderno por excelencia,
también fue un medio para Marker. En concreto, en 1989, el cineasta realiza el
videoclip para el single de Electronic, “Getting Away With it”. La fusión entre
Johnny Marr de The Smiths y Bernand Sumner de New Order puede ahora verse como
un momento único en la historia del pop. Su primer álbum, del que he comentado
aspectos en este mismo blog, es todo un monumento del pop y permanece como una
de sus cimas. En “Getting Away With It”, Marker introduce a Catherine
Belkhodja, protagonista posteriormente en Level
Five (1997). Belkhodja pasea por un parque con avestruces, loros y canguros
mientras tararea fragmentos del tema, a la vez que Marr y Sumner ejecutan la
canción en un estudio acompañados en los coros por Neil Tennant de Pep Shop
Boys. Lamentablemente la versión del videoclip que salió al mercado prescinde
de prácticamente todos los fragmentos del parque y Catherine. Parte del footage desechazado en el videoclip comercial es reutilizado por Maker en Level Five. Esta es la versión
original que ahora posteo aquí, y que vincula algunas de las referencias
culturales más inspiradoras en este blog y para el que esto escribe.
8/03/2016
7/13/2016
Las sincronías de la vanguardia
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Revista
Bauhaus nº 4. 1928. Dirigida por Hannes Meyer. Fotografía. Lotte Beese. |
El carácter sincrónico o diacrónico de las vanguardias artísticas forma parte del relato de la modernidad estética. En el texto Die Neue Welt (1926), la proclama sobre el nuevo mundo (la mecanización, la sociedad de masas, el progreso…), el posterior director de la Bauhaus, el suizo Hannes Meyer, hablaba de las posibilidades de transformación a partir de la revolución en las comunicaciones, el transporte y las nuevas redes de energía. Un mundo cada vez más conectado emergía al mismo tiempo que un cambio en los modos perceptivos alteraban la imagen de los centros urbanos. Esta transformación semiótica del entorno fue capturada por el “ojo” fotográfico. Por ejemplo, fueron recurrentes para muchos artistas de distintas latitudes algunas tipologías fotográficas. Una de ellas tenía como motivo principal la grúa en perspectiva como gráfico del nuevo mundo. Meyer tomó al menos una imagen de una grúa. En este mundo cada vez más interconectado la forma de la revista tuvo un protagonismo fundamental. Las revistas viajaban y contribuían a aquello que en la Documenta de Kassel XII se denominó como “la migración de las formas”.
La revista Bauhaus fue una de estas
correas de transmisión de la vanguardia funcionalista. Mientras que para Gropius
la arquitectura era una disciplina principalmente masculina, para su sucesor
Meyer, era más del orden de la colaboración, pues sólo a través de ésta era
posible la transformación social. Meyer fomentó el uso de la fotografía entre
los alumnos de la escuela fortaleciendo así la camaradería entre alumnos
primero, y entre estos y los profesores. El uso social, lúdico, de la
fotografía era entonces una herramienta para la colectividad. Esta imagen
reproducida en el nº 4 de la revista Bauhaus de la arquitecta Lotte Beese da
cuenta de este uso social y esta camaradería. “Jóvenes, ¡venid a la Bauhaus!”
La revolución y la transformación del punto de vista, ahora circular, en
infinidad de perspectivas o como vistas a través de un ojo de buey, es ahora
una cuestión radicalmente formal. Una forma que viajaba sin complejos a través
de las revista. La siguiente imagen, un collage como anuncio del recién inaugurado
Studio Labayen/Aizpúrua en una
revista en San Sebastián sirve a modo de testimonio de esta migración de la
forma. Los rostros de los estudiantes de la Bauhaus son ahora edificios
holandeses y el propio edificio de la Bauhaus fotografiado por Lucia Moholy, en
una simbiosis entre fotografía documental y refotografía de revista practicada
en la época por el arquitecto Aizpúrua. El carácter lúdico sigue estando ahí (y
en otras fotografías que Aizpúrua comenzará a tomar a partir de ese momento). Sincronías de la vanguardia.
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Fotomontaje José Manuel Aizpúrua, San Sebastián,
revista Novedades nº 392, septiembre de 1928.
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6/28/2016
EDITORIAL: Hipercapitalismo
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| Visión del Museo Soumaya desde Museo Jumex, Nuevo Polanco, Mexico DF, con escultura de Jeff Koons. |
Una imagen del supercapitalismo sucede de
manera ampliada en aquellos países donde la desigualdad es más acusada. México
es ahora mismo uno de estos países en pleno proceso de aceleración donde los
contrastes resultan llamativos. El inaugurado museo Jumex (del estudio David
Chipperfield Architects) se inserta en un contexto urbano en pleno proceso de
expansión y renovación. Tal y como me comentó un taxista, la ciudad está
cambiando, y una de las zonas donde lo está haciendo es precisamente en ese
asentamiento. La cimbreante arquitectura del museo Soumaya (obra del mexicano
Fernando Romero) irrumpe el espacio y le da continuidad a un bloque de
edificios corporativos, residenciales y shoping
malls donde las pasarelas y zonas verdes de parqué se interrelacionan con
máquinas de gimnasio. Esta es una de las vistas desde la terraza de Jumex. A un
lado una obra de Fischli and Weiss; abajo un gym; al otro lado un grupo de turistas haciéndose fotos en un Jeff
Koons. Que el arte es una herramienta de las élites, o un instrumento del
hipercapitalismo, alcanza aquí una perfecta armonía, con un punto de
obscenidad. En México, así como en otros países emergentes, las grandes
corporaciones o grupos de empresas en ascenso coleccionan arte. Eso ya no pasa
en España ¿no? Saber que los propietarios de Jumex eligieron ese emplazamiento
resulta significativo: al lado/junto al Museo Soumaya. Pero si el paisaje desde
la base del Jumex resulta atractivo para el turista, ¿qué decir de los detalles
materiales del propio museo mexicano? Hannes Meyer, en su etapa mexicana (1938-1949),
criticó una vez duramente al arquitecto O’Gorman por realizar escuelas en “concreto”
en medio de la naturaleza. Para Meyer, usar cemento era antinatural y el uso de
materiales de la zona resultaba mucho más sostenible y apropiado. Bajar a los
baños del Jumez resulta toda una experiencia: mármol blanco por doquier,
exagerado. Tanto en la librería/tienda como en la entrada a los baños se ha
dispuesto un juego (veteado) de distintos mármoles como si de un assortiment se tratara. Parece que al
final se eligió uno blanco con una ligero veteado. La obscenidad de la
arquitectura y su servidumbre (algo muy implantado en el ADN mexicano actual,
servidumbre al amo, servidumbre al capital) a veces no se desvela en la forma
de los edificios, sino también en el uso de sus materiales (aunque sea a
pequeña escala).
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| Suelo de la entrada a los baños públicos en Museo Jumex, los baños en sí mismos resultan llamativos. |
6/10/2016
Realismo capitalista. ¿No hay alternativa?, Mark Fisher (Caja Negra, Buenos Aires, 2016)
Tengo el gusto de haber prologado el
libro de Mark Fisher Realismocapitalista. ¿No hay alternativa (La Caja Negra, 2016). Este primer libro
publicado por el autor en 2009 le colocó en una posición crítica seminal en el
contexto británico, al mismo tiempo que lanzaba a su editorial Zero Books, que
desde entonces no ha hecho más que crecer convirtiéndose en un sello
imprescindible para aquellos que desean sumergirse en una teoría crítica no
académica que todavía ausculta el pulso a la producción cultural. En este blog también hice una reseña en su día del segundo libro de Fisher, Ghosts of my Life: Writings on Depression,
Hauntology and Lost Futures (también con Zero Books, 2014). Un libro éste
mucho más centrado en contenido cultural, pues no en vano, Fisher se forjó
blogueando con el alias de k-punk en la pasada década. Fisher es, por encima de
todo, un crítico musical que ha mutado en crítico cultural y cuyo ojo crítico
le ha permitido hacer diagnóstico totalizador del sistema económico en el que
estamos inmersos, a.k.a. capitalismo tardío.
Se dice que todo primer libro esconde el
estilo de la escritura que todo autor anhela cultivar. Podría decirse que Realismo capitalista es un libro
iniciático para el autor, toda una descarga de energía. Ghosts of my Life, si bien tiene el mismo nervio escritural, es un
trabajo más sofisticado, pues la subjetivación de las referencias (música,
televisión, películas) es más grande y detallada.
He visto en alguna librería especializada que etiquetan Realismo capitalista dentro de la
sección de economía. Esto es, desde mi punto de vista, incorrecto. Que algunos
libros de teoría crítica, pensamiento o ensayo sean etiquetados como “economía”
dice mucho del mercado del libro y la dependencia de la actualidad. Desde
luego, el libro de Fisher puede compartir estante con lo último de Varoufakis,
pero estaría mejor situado al lado de una edición menos cool de cualquier libro de Adorno. Repitamos, la teoría crítica no
ha de ser aburrida sino todo lo contrario, llena de ejemplos actuales y
lenguaje vibrante como este trabajo de Fisher que es, no lo olvidemos, una de
las figuras principales del movimiento hauntologico
(Burial, Ariel Pink, etc.) Una tarea histórica de la teoría crítica es la comprensión de eso que llamamos capitalismo. No es este blog el lugar para reproducir lo que
escribo en el libro (corran a comprarlo, no se arrepentirán), pero sí recordar a dos personas que me introdujeron a Fisher. A Asier
Mendizabal, posiblemente la primera persona que mencionó públicamente por estos
lares a Fisher en una columna del Mugalari y a comienzos de esta década. Y a mi
colega en Burdeos Jean-Philippe Halgand, siempre muy bien informado de lo que
se cuece por ahí afuera, quien me pasó la copia de este libro que leí en su día. Ah, y a la Caja Negra Editora por poder escribirlo y publicarlo.
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Mark Fisher,
realismo,
teoría crítica
6/08/2016
La forma como hecho social (Taller)
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| Logo de Chillida como estética social |
Museo
Tamayo, Ciudad de México
Junio
2016
22, 23, 24 de Junio
17 h-20 horas
El taller “La forma como hecho social”
plantea una aproximación a la noción de “forma” desde el cruce disciplinar de
los campos del arte, la arquitectura, el diseño y también la teoría crítica.
Concebido en paralelo y como un desvío a la exposición The Playscapes of Noguchi, este taller aborda las implicaciones del
concepto de forma, y por extensión de su derivado el “formalismo”, en la
evolución desde la modernidad a la posmodernidad a lo largo del Siglo XX. El leitmotiv “la forma existe como un hecho
social” es una invitación a leer los códigos secretos que se ocultan en nuestro
entorno semiótico construido. Códigos donde conviven la ideología y el poder,
pero también actitudes y comportamientos sociales, la creatividad, el juego,
además de múltiples restos de la utopía moderna. El taller propondrá algunos casos
de estudio y se establecerá como un espacio de encuentro que fomenta la
participación activa.
La dinámica del taller incluirá la
presentación por parte del tutor de distintos casos de estudio, textos,
discusión en grupo, una visita a la exposición The Playscapes of Noguchi así como la elaboración colectiva de una
pequeña guía de esculturas públicas y arquitecturas de la ciudad de México
susceptibles de ser englobadas dentro de la definición “la forma como hecho
social”.
El taller está abierto a artistas,
arquitectos, diseñadores, teóricos e investigadores en estos ámbitos.
Etiquetas:
forma,
forma como hecho social,
formalismo
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