Sin premeditación, el videoclip ha devenido en un
asunto relevante en este blog. La suma de vídeo + música pop + do-it-yourself+performance (a lo que habría que
añadir toda la carga de un posmodernismo ochenteno tanto en el plano teórico
como estilístico) ha dado lugar a expresiones de bajo coste diseminadas por las
redes sociales y Youtube. El ciberespacio está más cerca de nosotros que nunca.
En esta coyuntura, hay artistas que abandonan la pretensión de insertarse en
los canales habituales del arte y en su lugar crean su propio contexto de
actividad.
Al mismo tiempo, estas manifestaciones de un renovado
“low-art” merecen una atención más pormenorizada que los grandes proyectos
faraónicos. La mezcla de videoclip y Youtube está dando pie a no pocas
incursiones amateurs. Los videoclips de Elbis Rever no merecerían demasiada
atención si no fueran un pequeño fenómeno en crecimiento. Visto desde un plano
distanciado, estos videoclips consiguen recrear “un arte de Bellas Artes” que
ya no se da en las escuelas de arte. Casi todo lo que se escriba sobre ellas se
debería “entrecomillar”; no es estrictamente un grupo musical y tampoco lo que
se dice un “proyecto” artístico; en cada “actuación” incorporan novedades, buscando
el efecto sorpresa; la puesta en escena es ad hoc, site-specific; han “compuesto” un buen número
de canciones pero no funcionan bajo la lógica discográfica tradicional; están
en las redes sociales y en myspace pero es en directo donde encuentran su espacio de
representación; su formación es múltiple, colectiva, diseminada entre Bilbao,
Varsovia, Nueva York. Su origen se remonta al programa de intercambio Erasmus,
Varsovia, año 2007. En su fracción bilbaína, Elbis Rever son las artistas Alba
Burgos y Natalia Vegas. Artistas de performance. Recientemente me he referido a
la condición adolescente que atraviesa gran parte de la cultura del consumo del
posmodernismo tardío. (No es necesario remontarse al Rock My Religion de Dan Graham para establecer conexiones
entre las manifestaciones de la cultural juvenil y los deseos inconscientes
generacionales). Y también me he referido a un cierto tipo de electro pop amateur obsesionado con la
“retromanía” (concepto del crítico musical inglés Simon Reynolds). La banda
sonora del filme Drive ha capturado este fenómeno incandescente: Kavinsky, Desire, College,
Electric Youth y demás.
Elbis Rever (reversible al revés) puede verse como una
variante de esta música que recurre al cliché como mecanismo irónico. La década
del 2000 vino acompañada de este revival de los 80’s (por ejemplo Miss Kittin
& The Hacker). Diez años después, parecemos atrapados en el tiempo. Pero
como el nombre de aquel programa de televisión, Elbis Rever es “no solo
música”.
Si en los ochenta existía esa categoría musical denominada
AOR (Adult Orientated Rock) y que suponía una vertiente blanda del heavy, dirigido principalmente a
adultos serios para los que la cultura “metal” era demasiado, no estaría de
demás el pensar que el actual AOTP (Adult Orientated Teen Pop) es una variante
de aquel pero con unas cuantas gotas más de nostalgia. Elbis Rever, por su
parte, no parecen abonadas ni a la nostalgia ni a la cita musical culta. En su
lugar, mencionan a Camela y Chimo Bayo. El imaginario de las escuelas de Bellas
Artes es aquí pertinente, pues puede historizarse en sí mismo (imposible eludir
el trasfondo british). Arte y pop. Montar un grupo de pop o rock es propiamente un deseo
adolescente (como lo es para los izquierdistas el sacar revistas). Y el deseo
de hacer pop es, por definición, un impulso adolescente. Una banda musical en
Bellas Artes es un género por derecho propio, algo que sin duda no puede obviar
a cuando Bryan Ferry (estudiante de bellas artes, más tarde profesor de
cerámica y siempre un obsesionado del ideal de la belleza perfecta) puso un
anuncio en el periódico con el que dio nacimiento a… Roxy Music. El imaginario
británico del pop ha seguido esa misma relación entre arte y música, desde el
rock militante de Gang of Four al indie Blur. En cuanto a Elbis Rever, afortunadamente un
proyecto post-facultad, canalizan las energías desde y hacia un contexto y una
comunidad artística: Bilbao. La artisticidad de Elbis Rever no se contenta con
las canciones y los shows en vivo, también alcanza los diseños, carteles, homenajes
de amigos, colaboraciones varias y, sobre todo, videoclips. Aunque los hits de Elbis Rever son “Tú me camelas”
y “Rio Tinto” (con colaboraciones con Nadia Barkate y Marion Cruza), “Don’t lose it”, y
sobre todo “Golden Magic”, suponen, a mi entender, sus dos mejores composiciones.
Cuando la falta de seriedad se toma muy en serio, los resultados pueden ser
realmente sorprendentes. Pero lo que ahora conviene tener en cuenta son los efectos de la sobreexposición, o el paso desde lo marginal a una espacio de representación mayor, o distinto.