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| Anni Albers, Red and Blue, 1954. Imagen cortesía Museo Guggnheim Bilbao |
Los textiles de Anni Albers como claves
interpretativas de la modernidad en las artes.
El textil y la tejeduría están cada vez
más presentes en el arte contemporáneo. La combinación de arte aplicado y
popular, artesanía y bella arte, hacer y pensar en telares y tapices ha puesto
de relevancia los sentidos de la vista y el tacto. Una tela incorpora la
memoria de su fabricación. También una emoción táctil en una materialidad
principalmente migrante. El tejido, la textura, pueden verse como un microcosmo
ampliado de lo social: a una línea vertical (la urdimbre) le atraviesa otra
horizontal (la trama).
Un precedente fundamental, y moderno, a
esta actualidad es Anni Albers, nacida Annelise Fleischmann (Berlín, 1899 –
Orange, Connecticut, 1994). Su obra contribuye ahora a una reconstrucción
moderna inacabable que recupera historias consideradas no-canónicas o al
margen. Esta muestra corrobora la relevancia de Anni Albers en la comprensión
de la forma como principio básico de la modernidad estética. Esta aventura que
aúna vida y obra comienza cuando ella abandona en 1922 la comodidad de su
pudiente entorno familiar. La respuesta la encontraría en la Bauhaus, donde la
artista siente la atracción emocional por la nueva sencillez y sobriedad de la
vida moderna. Annie entra en el departamento textil, uno de los talleres más
exitosos. Es allí donde encuentra a la persona con la que compartirá su vida,
el pintor Josef Albers. Sus años en la Bauhaus (entre 1922-1932) se
caracterizan por el influjo de Walter Gropius y, especialmente, Paul Klee,
quien mantuvo una estrecha relación con el taller textil. Su biografía señala
que un día oyó decir a Klee que dibujar era sacar una línea a pasear y,
entonces, pensó: “pues yo llevaré el hilo a donde pueda”.
La aventura de la línea sobre el plano
auguraba una dialéctica que afortunadamente, y para goce del espectador, permanece
irresuelta: esto es, el dualismo de la tejeduría entre arte aplicado y arte
independiente, o autónomo. El término Gestaltung, que en su polisemia significa
diseño, composición, delineación o figuración, compendia esta dialéctica. La
lógica de Gropius era que la artesanía y el trabajo manual debían centrarse en
el desarrollo de prototipos para la industria. Esto significaba que la tarea de
la Bauhaus era la producción y distribución igualitaria de forma, no de
objetos. Ello reunía al artista con el diseñador, el arte y el diseño como un
solo campo enfangado en el juego de la forma.
Continuar leyendo, Babelia, El País




