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3/08/2018

POP POLÍTICO: "Finisterre" (2002) Saint Etienne



Finisterre (2002) de Saint Etienne siempre me ha parecido uno de los álbumes más conceptuales y narrativos del pop. De primeras, este álbum viene acompañado por un documental sobre Londres que en realidad es una psicografía de la ciudad. Este filme, titulado también Finisterre, fue dirigido por Paul Kelly y Kieran Evans y se centra en los deseos y anhelos de algunos espacios londinenses, especialmente esas zonas muertas o no man's land entre espacios, estaciones y suburbios. Él álbum reproduce esta impresión de psicogeografía urbana, donde el paisaje y la arquitectura tienen una especial relevancia. Finisterre parece anunciar el fin de la tierra, cuando en realidad es una reflexión sobre el cambiante paisaje inglés en medio de una post-industrialización brutal.  

Las canciones se relacionan unas a otras con total naturalidad mientras una voz en off de narrador va ligándolas haciendo del álbum no una lista de temas sino una sola cosa con una integridad única. Mención aparte merece el lado artístico empleado en el trabajo, a cabo del artista danés afincando en Berlín Jakob Kolding. Al menos cinco collages y la portada son la contribución de Jakob: la publicación de este álbum nos llevó a Leire Vergara y a un servidor a invitar a Kolding a realizar un proyecto en San Sebastián en 20002-2003 dentro de la plataforma D.A.E. Donostiako Arte Ekinbideak. Además de la producción, tres posters que fueron pegados en el el espacio público de la ciudad, Kolding dio una conferencia sobre su trabajo en Arteleku. El trabajo de Kolding es digno de admirar en la interrelación de temáticas que alimentan su obra: música pop y electronica, literatura sci-fi y pulp, brutalismo, teoría urbana, fútbol y activismo político. 

En 2005 se dio una situación curiosa en la ciudad, cuando la gran cadena de consumo FNAC abrió su primera gran tienda en País Vasco; un evento privado y un tanto secreto se había organizado y el mismo día me enteré que la banda Saint Etienne tocaría en el interior de las instalaciones. Pude acceder a su interior y disfrutar y bailar con las canciones del trío que parecía como teletransportado para aquel "bolo" sin ningún sentido. Saint Etienne nunca ha sido una banda para grandes públicos, ni tampoco un reducto indie

Ya van para 30 años, se formaron en 1990 en Londres, y el trio formado por Sarah Cracknell, Bob Stanley y Pete Wiggs sigue poniendo sonido a esa ciudad. 




Finisterre

Saint Etienne

Natwest, Barclays, Midlands, Lloyds.
Use a bank? I'd rather die.

I loved to draw when I was a little girl
It helped me see the world as I wanted it to be
Sometimes I walk home through a network of car parks
Just because I can

I love the feeling of being slightly lost
To find new spaces, new routes, new areas
I love the lack of logic
I love the feeling of being slightly lost

I believe that music in the long run can straighten out most things
There are too many bands that act lame
Sound tame
I believe In Electrelane

Over here it's new, it's now, it's you, it's clean
The beard and lipstick scene
So look beyond Big brother, gossip culture,
So bored of stupidity

The myth of common sense
I believe in Donovan over Dylan
In love over cynicism
Oh, [unknown]

Finisterre, to tear it down and start again (x3)
Think about the love back in Finisterre

Five miles north is a town
Of silver birches
Twenty-seven chuches
A look of horror if you drop a H

Around here its hoods up and heads down
Got it the wrong way around
When things get turned around
I slow down

Dream about the notion of the perfect city
Imagine the 19th century never happened
Just a straight run from Beau Brummell to Bauhaus
Dreams never end

This house believes in skyscrapers
Finisterre, to tear it down and start again (x3)
Think about the love back in Finisterre
Finisterre, to tear it down and start again (x3)
Think about the love back in Finisterre
Finisterre, to tear it down and start again (x3)
Think about the love back in Finisterre
Finisterre, to tear it down and start again (x3)
Think about the love back in Finisterre
Finisterre, to tear it down and start again (x3)
Think about the love back in Finisterre

I want to know the whole of the city with you

You see McGee was into deals, Barrett was into moves








2/19/2018

Cuatro imágenes del siglo XX (2). Estilo.

Tan ligera que hasta un niño puede cogerla sin esfuerzo con un par de dedos. 
Es la  Superleggera  diseñada  por Gio Ponti en 1957. Una silla que representa 
todo lo  italiano y todo lo moderno reunidos en un objeto de artesanía. Si hay 
algo que caracterizaba a Ponti era el detalle y una elegancia propia de eso
que, a lo largo del siglo XX, de modo muy ambiguo, se dio a conocer como
estilo. 


Hamburgo, 1968. Heidimari Jilie Sander está de regreso de su aventura en California y decidida
a dar origen a su propia aventura en el diseño. Nace así Jil Sander. Los corsés de la moda femenina del periodo son demasiado rígidos para Jil; los patrones existentes incómodos. La manera en la que la moda exagera la sexualidad de la mujer, obsoleto. Surge de este modo un estilo
en el que el minimalismo y la pureza pueden ser también rasgos de la feminidad. Un traje de chaqueta, combinado con una falda o lo que sea nos introduce en el dominio de lo epiceno. 


Año 1993 y Sarah Cracknell, cantante de la banda de pop inglés Saint Etienne
posa para la revista del ojo guiñado, I-D (Identidad). Sarah guiña y saca la lengua
de un modo icónico. Veinticinco años después, la banda sigue componiendo y
publicando. Se decía entonces, con motivo de la publicación de su obra maestra,
Tiger Bay (1994), que el pop había encontrado su santo patrón, y que este no era
otro que Saint Etienne. Tiene un aire a Sartre esta afirmación.


¿Demasiada información contenida en una sola imagen?
¿Por donde empezar? Esta imagen existe en el imaginario de
quien esto escribe mucho antes de la creación de este mismo blog.
Morrissey, "Smiths is Dead" y Oscar Wilde en una única imagen
puede servir de condensador de energía o despresurizador de oxígeno.
Los franceses llaman décryptage al ejercicio de decodificar una imagen
analizando fragmentos de la misma. ¿Desean comenzar ustedes?



7/13/2017

Pop político: "Home Counties", Saint Etienne, 2017



Saint Etienne, Home Counties, 2017

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Escuchando el noveno álbum de Saint Etienne, titulado Home Counties, uno encuentra algunas de las claves del sentido menos prosaico del pop. La repetición y la diferencia caracterizan al pop, y no por ello la máquina de producir canciones ha de parar. Al contrario, un grupo como Saint Etienne permanece fiel a unos principios estables desde comienzos de los años 90. Su pura esencia pop no ha abandonado el carácter independiente que les caracteriza. La pregunta que plantean, desde el punto de vista de la temporalidad, es la siguiente: ¿Hay alguna diferencia o evolución o viaje de las canciones de este grupo en el espacio-tiempo de 25 años? ¿Algún cambio de matiz en la voz de Sarah Cracknell?

Me inclino a pensar que cualquiera de las canciones de Home Counties pudiera existir en 1995 y cualquiera de las compuestas entonces encontraría acomodo ahora. La atemporalidad, esa cualidad que otorga una eternidad aun pasajera, es aquí el sello del pop.

Pero la coctelera del trío británico no para de agitarse, y junto a canciones que bajo la categoría del pop parecen inmutables, llegan sonidos y arreglos que nos suenan y que recuerdan a Soul, funky, disco y hasta clavicordios. (“Dive” es una composición cóctel marca de la casa, mientras “Whyteleafe” comienza como un divertimento clásico, hasta llegar al machacapistas “Out of My Mind”, que es otro clásico). Mientras, “Church Pew Furniture Restorer” comienza con un coro juvenil de iglesia hasta evolucionar en una delicada y frágil melodía. Y de nuevo engarza con el clavicordio.

Se pasa por alto en ocasiones que los álbumes de Saint Etienne están concebidos como piezas conceptuales. Generalmente son homenajes a paisajes urbanos y psicografías, mapas mentales de Londres, la campiña inglesa o como en este caso, homenajes al sur de Inglaterra que es de donde provienen. Esta concepción de un álbum como un todo hace que los temas se engarcen y se utilicen fragmentos de radio (como el que da comienzo a este nuevo álbum) y otros pasajes atmosféricos apropiados y sampleados para generar una narración. Este pop es narrativo, oral, nostálgico y regresivo. Por ello encara el presente, haciéndolo soportable.

Saint Etienne, “Out of My Mind”
The memories shake my day
I guess they're here to stay
When I'm standing all alone
Staring at my phone
Should I take a different path?
Or could it really last?
The memories shake my day
I don't know what else to say


10/15/2012

Emisión 1. "Una voz sin cuerpo, hacia el amor", Special Issue, Mugatxoan



El pasado 5 de octubre tuvo lugar la Emisión 1. Una voz sin cuerpo, hacia el amor, Special Issue de Mugatxoan. El lugar desde donde se emitió este programa fue el Museo San Telmo de San Sebastián. Organizado como una emisión de radio en directo pero con un público presencial, diferentes intervenciones cuestionaron el estar aquí y en otro lugar al mismo tiempo, la presencia de la voz y la ausencia del cuerpo, el cuerpo sin voz y la potencialidad de la radio como un aparato de producción y distribución. Bertolt Brecht escribió en su  “The Modern Theatre Is The Epic Theatre” sobre la necesidad de convertir los lugares de entretenimiento en órganos de comunicación de masas. ¡Ópera con innovaciones! Cuando habló sobre la radio, se expresó en términos parecidos. “Pero no es para nada nuestro trabajo renovar las instituciones sobre la base del existente orden social por medio de innovaciones. En su lugar nuestras innovaciones deben forzarlas a rendirse a esa base. Por lo tanto: para innovaciones, ¡en contra de las renovaciones!” (la traducción es mía) Cuando algunos años atrás escribí mi un texto para el volumen “Curating and the Educational Turn” (Open editions/De Appel) este grito de “For innovations-againts renovation!” se convirtió en el leitmotiv. De aquella reflexión teórica salieron después varios talleres impartidos, “Crítica Práctica” en dos ediciones y tres talleres sobre auto-reflexibilidad y auto-consciencia. Mi emisión para la radio fue, el resultado de otro ensayo sobre el amor como producción, la materialización de un espíritu en un aquí y ahora y el desarrollo natural de mi sección Pop Político en este blog “Crítica y metacomentario”. Una partitura a ser interpretada y un adelanto del inminente taller en Arteleku como continuación de este Una voz sin cuerpo, hacia el amor. Ahora una vez pasados esos días que fueron del 9 al 11 de octubre, solo puedo escribir desde la conmoción y el afecto. Pero, ¿quién me iba a decir a mí que este taller sería el campo de testeo teórico-práctico de eso tan difícil de explicar que es la dialéctica hegeliana? Ahora, después he vuelto a Hegel quien en su fragmento “Love” (“Early Theoretical Writings”) escribió: “Love is stronger tan fear. It has no fear of its fear, but, led by its fear, it cancels separation, apprehensive as it is of finding opposition which may resist it or be a fixed barrier against it”. Mi profundo sentimiento de agradecimiento a Blanca Calvo, Jon Munduate, Teresa María Diaz Nerio, Tasio Ardanaz, Larraitz Torres, Isabel de Naverán, Maite Garbayo, June Crespo, Idoia Zabaleta, María Jerez, Cristina Blanco, Amaia Urra, Txaro Fontalba, Sandra Cuesta y Mar Torre.
Aquí, la partitura: 

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Buenas tardes
Esta emisión radiofónica gira sobre el amor. Sobre el amor como contenido y sobre el amor como forma. Al habla, con ustedes, en directo, Peio Aguirre.

El texto “El amor como producción: una pequeña teoría de la economía del arte” ha aparecido recientemente en castellano en el fanzine PIPA, un proyecto que aspira a aunar de manera renovada la crítica de arte, el feminismo y la teoría crítica.
Pensado y proyectado hace cuatro años, este ensayo apunta hacia una politización de los afectos y una canalización de las energías libidinales. Se trata de repensar el significado de los afectos poniéndolos a trabajar al unísono con el intelecto. El amor, la fuerza del amor, es abordado aquí desde un punto de vista que no coincide con la llamada “inteligencia emocional” (concepto éste importado desde la psicología y aplicado al ámbito de la creatividad, si no directamente al territorio de lo empresarial).

Este texto ha sido republicado ahora en inglés para el Cuaderno 1, Una voz sin cuerpo, hacia el amor de Mugatxoan.

Amor, pasión, afecto, recuerdo, sentimiento y anhelo son todas ellas categorías que han movilizado siempre un impulso para la creación, aunque elaborar un ensayo crítico con el amor como explicación de ésta o aquella obra de arte o de éste o aquel impulso artístico ha sido tradicionalmente considerado como cercano a la ideología del idealismo.

En este ensayo no busco ninguna reivindicación del amor como contenido, es decir, como argumento o asunto para una tematización que acaba siempre anulando el potencial transformador de aquello que se pretende trasladar. Intentar asir el amor en tanto forma y no como contenido aparece entonces como un objetivo de la utopía. Quizás el rasgo más inasible del amor se encuentre en su condición de ser una economía, y que como tal, opera a la vez en el terreno de lo visible y lo invisible. Su naturaleza es escurridiza y sus efectos devastadores. El amor (como por otra parte el arte), no puede escapar a la representación o, al menos, queda sometido al funesto hechizo de la representación y sus imaginarios objetos.

Pero, ¿qué es el amor en sí mismo?

El tema “Love, in itself”, (El amor, en sí mismo) de Depeche Mode, publicado en 1983 en el álbum Construction Time Again trataba sobre esto.


There was a time
When all on my mind was love (love love love)
Now I find that most of the time
Love’s not enough in itself

Había un tiempo
Cuando todo en mi cabeza era el amor (amor amor amor)
Ahora veo que la mayoría de las veces
El amor no es suficiente en sí mismo


El amor como contenido, el amor como forma; ésta es la dialéctica.
Algo de esta disonancia o distorsión tenía ya lugar en el Romanticismo alemán, cuando se daba un desbordamiento del contenido sobre la forma. Incapaz ésta de contener el irrefrenable ímpetu del contenido, hacía saltar todos los pestillos auto-impuestos por la forma con la exhuberancia emocional como resultado. Que en pleno Romanticismo el amor fuera un modo de idealismo no podía sino esconder su condición verdadera de servir de tapadera para la reproducción de la sociedad.

Como en un romanticismo tardío… ¡Richard Strauss!


Pero si el clasicismo (de tipo griego) se caracterizaba por la armonía entre forma y contenido, el Romanticismo desequilibró la balanza hacia la segunda, precediendo a su vez a su posterior inversión durante la modernidad y ejemplificada por los diversos formalismos (de tipo ruso, o checo) los cuales pasaron el contrapeso hacia el otro lado: las cualidades formales de la obra de arte.

El amor, como motor del quehacer humano es a la vez excedente del intercambio y del vivir juntos a la que la naturaleza nos obliga. El amor se enfrenta a aquellos binarismos que han hecho de cualquier dialéctica genuina un territorio abocado a su domesticación, esto es, un método, o peor, una filosofía; amor particular versus amor universal, amor de calidad o en cantidad, amor teórico y práctico, viejos y nuevos amores, el amor pasional o la camaradería, el amor cortés, el platónico, el fou y demás.

Se le reconoce a algunas ramas del POP la cualidad de aunar en sus canciones el amor como forma y el contenido. Pocas veces esta relación llegó tan lejos como en el profeta del POP, Paddy McAloon, de los Prefab Sprout, en su búsqueda de la canción pop perfecta.
“When love breaks down”, publicada en 1984, da cuenta de ello:


Pero además de un conjunto de sentimientos clasificados de muy distintas maneras el amor es también una economía. Las preguntas que salen al paso son: ¿puede el amor convertirse en una metáfora de la producción? ¿puede hacerlo en tiempos en los que la post-producción parece el modo dominante de relaciones económicas? ¿cuál podría ser una teoría del amor como producción? ¿cuáles serían sus principios regidores? ¿quienes sus destinatarios? ¿cuál la forma empleada, el canal y el modo de dirigirse?

El amor como producción es un amor materialista; ésta es la dialéctica. Y su máximo representante lo fueron Bertolt Brecht, Helene Weigel, Ruth Berlau:

Brecht escribió, en su libro póstumo Me-Ti, libro de los cambios:

“Kin-jeh sobre el amor”
“(…) pero el amor debe considerarse por separado, porque es una producción. Para bien o para mal, transforma al amante y al amado. Ya vistos de fuera, los amantes aparecen como productores, y productores de un orden superior. Delatan una pasión y una voluntad inquebrantables, son blandos sin ser débiles y buscan  siempre el modo de realizar acciones desinteresadas (y no en beneficio exclusivo del ser amado). Construyen su amor y le confieren cierto carácter histórico, como si contaran con un lugar en los anales de la historiografía. (…) Es propio de la esencia del amor, como de otras grandes producciones, el que los amantes se tomen en serio muchas cosas que otros tratan a la ligera: los más mínimos contactos, los matices más imperceptibles. Los mejores consiguen armonizar totalmente su amor con otras producciones, y su desinterés adquiere entonces un carácter general, su creatividad beneficia a muchos y ellos mismos apoyan todo cuando es productivo”.


Se trata aquí de pensar el amor desde una perspectiva materialista sin en ningún momento perder de vista la cuestión de la producción: cuánto produce el amor, cómo se da esta producción, cuales son sus desvíos, sus líneas indirectas y por encima de todo qué es lo que produce. El amor como producción es, del mismo modo, una llamada, un impulso, un eslogan que descansa en una economía del inconsciente. Un ejemplo concreto de amor “materialista” (a lo Brecht) es el siguiente poema, titulado Quiero ir con aquél a quien amo…

Dice:
Quiero ir con aquel a quien amo
No quiero calcular lo que cuesta.
No quiero averiguar so es bueno
No quiero saber si me ama.
Quiero ir con aquel a quien amo.

Pero, ¿cómo puede darse una canción de amor materialista? O ¿Por qué la vanguardia del post-punk fue tan dada a la deconstrucción y al marxismo?
La respuesta puede ser “Anthrax”, de Gang of Four (la banda de los cuatro), un tema de 1979 que modifica los tradicionales conceptos del amor y las canciones de amor.


El amor surge muchas veces como algo sobre lo que cantar,
Porque la mayoría de los grupos sacan el máximo provecho de sus canciones sobre enamorarse
O lo felices que van a ser en el amor,
De vez en cuando te preguntas por qué estos grupos cantar sobre ello todo el tiempo - Es porque estos grupos piensan que hay algo muy especial en ello.
O eso, o bien porque todo el mundo canta y ha cantado siempre  sobre ello.
Ya sabes que a punto de parir una canción se tiene que estar inspirado
Y nada inspira lo suficiente como el amor.

Estos grupos y cantantes creen que apelan a todo el mundo
Al cantar sobre el amor porque al parecer todo el mundo tiene o puede amar
O eso es lo que quieren hacer creer de todos modos
Sin embargo, estos grupos parecen estar de acuerdo con la creencia de
que el amor es profundo en la personalidad de cada uno.
No creo que estemos diciendo que haya nada malo en el amor,
Simplemente no creemos que lo que suceda entre dos personas
Debería envolverse con misterio.


Para información de los radio-oyentes la semana siguiente tendrá lugar, en Arteleku, y dentro de Mugatxoan, el taller de auto-consciencia y auto-reflexibilidad: hacia el amor. Para los cuatro días de taller lo que cuenta es la disposición y la apertura a la improvisación. Se trata de un taller teórico-práctico, entendida la conversación como praxis. La convocatoria está ya, cerrada. Los y las participantes, seleccionadas.

El taller de auto-reflexibilidad y auto-consciencia desarrollado durante el pasado mes de febrero, en el Museo San Telmo, giró sobre la posición del hablante en la representación y sobre los modos en los cuales el sujeto toma consciencia de sí partiendo de la presencia o la ausencia del cuerpo, el régimen de la visión o la alteridad de la voz. Asimismo se apuntó a otros procesos de subjeción como la conciencia de clase o las relaciones de poder. Diferentes materiales fílmicos dirigieron la atención hacia estas cuestiones provocando una situación de alerta en el ser y estar (tanto individuales como colectivos).

El nuevo taller se anuncia como continuación o intensificación de esa experiencia, a la vez que una nueva oportunidad donde se pondrá el énfasis en el sujeto como productor; una mayor autoconsciencia debería acompañar un aumento de la capacidad de producción. Desde el “autor como productor” de Walter Benjamin, al “autor como receptor” que la teórica Kaja Silverman identifica en el último Jean-Luc Godard la cuestión de la producción atraviesa la pregunta de qué es un autor, cómo y cuando esta figura aparece y cual es su relación con la producción de afectos. Al final de JLG/JLG Autorretrato de diciembre (1995) Godard dice, casi a modo de conclusión: “He dicho que amo, he aquí la promesa. Actualmente, me tengo que sacrificar para que la palabra amor tenga sentido. Para que haya amor sobre la tierra”. Este aserto, a modo de motto, nos lleva a la pregunta: ¿cómo puede darse una forma creativa que signifique el amor como producción? En su ensayo, Silverman señala una serie de transferencias entre dar y recibir, entre devenir emisor o optar por ser receptáculo, reflejo y al mismo tiempo propagador de estímulos externos.

Esto nos alerta de nuestra posición en tanto emisores como receptores. Pero cualquier teoría del amor que se elabore no puede prescindir de su contraparte, esto es, el poder. Una teoría del amor como motor de la relaciones en el arte puede convertirse en un proyecto político, y hacer visible el modo en el que las relaciones institucionales están movidas por energía libidinales es poner en práctica esta teoría del amor que es también una teoría del poder.

Amor y poder es, aquí, otro de los temas.

La dialéctica del amo y el esclavo es un conocido capítulo en La fenomenología del espíritu de Hegel donde se da una definición de la auto-conciencia del sujeto a partir de “la lucha a muerte” que establece éste por el reconocimiento del otro (otro sujeto). A partir del lenguaje abstracto, Hegel describe el encuentro entre dos conciencias en la que una esclaviza a la otra (quien cede ante una mayor pulsión de muerte). Se establecen entonces las categorías del amo y el esclavo. El segundo sirve al primero, quien goza de los frutos de su trabajo, pero éste, al trabajar la materia y la naturaleza con sus propias manos, adquiere una auto-conciencia distinta a la de su ocioso amo quien queda a su vez en una situación de dependencia del esclavo produciéndose así una última nivelación final entre las dos conciencias. Este pasaje ha sido visto, a veces vulgarmente, como la realización de la dialéctica hegeliana de la tesis, la antítesis (la negación) y la síntesis (como la negación de la negación).

Así pues, el amor, también, entre el amo y el esclavo: “Master and Servant”.

En 1984, en Berlín, Depeche Mode se aficionó a la estética del cuero. Tenía que ser Martin L. Gore quien compusiera el siguiente tema. “Master and Servant”, publicado en el álbum Some Great Reward.


Dice, la canción:
Es un montón como la vida
Hay un nuevo juego
Nos gusta jugar ya ves
Un juego con realidad añadida
Me tratas como a un perro
Ponme debajo de rodillas
Lo llamamos amo y esclavo
Lo llamamos amo y esclavo

El taller analizará maneras de estar, posiciones y casos de formas de vida derivadas de una posición productiva en la contemporaneidad. Está dirigido a personas que desarrollen prácticas artísticas, creativas, teóricas y cognitivas en cualquier modalidad o disciplina. Se fomentará la reflexión colectiva sobre estas cuestiones a partir de materiales de trabajo como lectura de textos, visionado de películas y debate dentro del grupo. El taller tendrá un carácter teórico-práctico. Se establecerá sobre unas pautas reflexivas y se fomentará la voluntad de participar y contribuir al debate y al conocimiento colectivo. Se trata de aprender a estar en la falta, en la incompletitud, calmando de este modo la ansiedad.

Y para acabar esta emisión, nada mejor que la voz de Sarah Cracknell de Saint Etienne y la propagación del amor en digital estéreo.
“I’ve got your music”
When I'm alone, in my phones, I feel love in digital stereo
When in love, I can lose you I move with the music, the music moves with me
I can't let go, I can't let, I can't let go, I can't let go, go, go….

AGUR!