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3/06/2018

Autechre: "See on see"




La imaginación aérea en "See on see" de Autechre redibuja arquitecturas imposibles que de repente se desea habitar; proyecciones de anhelos en los que la insatisfacción encuentra reconforte; torsiones elípticas y habitaciones barrocas; giros sobre sí mismo, hendiduras por las que dejarse llevar. Autechre lo hacen una vez más, pues en la repetición se encuentra el consuelo y la satisfacción. 



4/07/2013

POP POLITICO: Autechre, "Incunabula", 1993



























El carácter atemporal y a la vez específicamente periodizador es algo que no toda la música puede conseguir. Algunos grandes trabajos funcionan así; se insertan en lo mejor de su tiempo, capturando ese algo no del todo verbalizable, y a su vez lanzan al futuro un satélite que interpela a generaciones venideras. Veinte años han pasado desde la salida de Incunabula, el primer álbum de Autechre (Rob Brown y Sean Booth) y bien puede decirse que una nueva escucha de esta obra está más que justificada. No miento si digo que he esperado pacientemente a entrar en este 2013 para dedicarle un pequeño homenaje a parte de mi banda sonora de finales de los noventa con motivo de su 20 aniversario. Incunabula supone un momento definitorio en la música electrónica y aunque muchos han sido los álbumes y EPs que el dúo ha sacado hasta el presente (su último trabajo lleva por título Exai, 2013) es cierto que esa primera realización abrió el camino. No exento de sonidos aéreos, paisajes surrealistas e industriales a partes iguales, ritmos delicados y melodías emotivas por doquier, Incunabula supone el punto prominente de toda una avalancha de ruido electrónico que poblará la década.

Autechre se escucha de manera cerebral y el cuerpo no permanece estático. Aún así, niega el movimiento a la vez que fuerza a los órganos vitales y a las extremidades a encontrar una nueva posición de placer incómoda. Como siempre, las mayores consecuencias se esta disfuncionalidad se producen en la mente, proyectada a la reconstrucción de las arquitecturas ruidistas y sensibles de Brown y Booth. Al otro arte al que apunta ese sonido es al de una arquitectura diagramática deconstructiva, cargada a su vez por la inmensidad de la imaginación utópica, robótica y/o de ciencia ficción.
De manera visionaria, Incunabula coge su título de una palabra latina (el plural de incunabulum), el cual se refiere a las primeras etapas en el desarrollo de algo. La semilla de ese desarrollo no ha dejado de germinar desde entonces. Incunabula es posiblemente el álbum más escuchable o accesible de Autechre, quienes en sucesivos discos van a experimentar (van a crecer, como en un sistema rizomático) con la complejidad y la abstracción. Este primer álbum de debut no es todavía tan abstracto, algo que ocurrirá con Tri Repetae (1995) tras pasar por el momento “ambient” de su impresionante Amber (1994) (éste último uno de mis preferidos).

El conceptualismo de Autechre es otra de las marcas de la casa, desde su utilización del lenguaje en los títulos de los temas al apartado gráfico y artístico, donde se puede decir que el dúo ha forjado la construcción de toda una estética caracterizada por el minimalismo, las formas diagramáticas y un diseño gráfico fracturado (¿deconstructivo?).
El sonido, el concepto Autechre puede ahora reivindicarse cuando la música electrónica experimental declina a favor de otras modalidades mientras que el pop parece atrapado en la “retromania” de su auto-consumo. Conviene también cuando la MTV emitía cosas como ésta: El “second bad vilbel” de Autechre en un vídeo de Chris Cunningham. Cuando los sueños y las pesadillas pueden hacerse efectivas.