Mostrando entradas con la etiqueta pluralismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pluralismo. Mostrar todas las entradas

8/23/2012

dOCUMENTA (13), Kassel. Notas y reflexiones.



1.
Durante semanas he aplazado la escritura de esta reseña crítica por la dificultad y esfuerzo que entraña. También, no me cabe la duda, porque toda documenta supone un reto para la crítica; no solo para una crítica profesional que ejerce en revistas y periódicos, sino para ese juicio que cualquier visitante elabora en su cabeza durante y después de un concienzudo recorrido (por no hablar de la ansiedad por la evaluación los días de la apertura para profesionales). Esta dificultad se debe al agotamiento, gigantismo y dispersión de la presente edición, posiblemente la de mayor amplitud hasta la fecha, lo que equivale decir que estamos ante uno de los eventos artísticos más grandes jamás realizados. Esto amenaza ahora por convertir cualquier incursión crítica en una especie de guía de cómo moverse por Kassel (si no en un reportaje donde prima el name droping y el resumen sesgado). En parte producto de la propia estructura de dOCUMENTA (13), esta resistencia a la evaluación convierte a la crítica escrita en un apéndice informativo de la oficina de prensa: cada crítico cita sus top list o a aquellos artistas que en su opinión merecen una atención distinguida. En el fondo, cualquier posible consenso o antagonismo se diluye en ese mar de ambigüedad que es el pluralismo del arte contemporáneo hoy en día (pluralismo al que el filósofo y crítico Boris Groys ha dedicado no pocas líneas en su libro Art Power). Cualquier potencial para la crítica se consume entonces en la inmediatez de la respuesta, en la velocidad del comentario y la publicidad. ¿Cuáles son, donde están los textos de la crítica que, a día de hoy, han dejado huella del paso de esta dOCUMENTA (13)?

2.
La dOCUMENTA (13) sitúa el pluralismo del que participa como un valor en sí, algo que, lejos de molestar, y a tenor del pulso de la crítica escrita, se ve con muy buenos ojos. Una reacción bien contraria generaban otras posiciones, esto es, la unidireccionalidad o el personalismo que para bien y para mal fuera la marca dominante de otras ediciones como la X, o mismamente la 12. Este pluralismo se visualiza también en el organigrama, con el Core Agent Group, ese grupo de “agentes” y no curators que descentraliza el macroevento. La contradicción reside en que a pesar de sus intentos de criticalidad con el sistema curatorial, la propia estructura del Core Agent Group no hace sino reafirmarlo. El pluralismo y la ambigüedad de Christov-Bakargiev, cuyo escueto statement escrito en la entrada del Museo Fridericianum da la bienvenida al visitante en medio de vagas intenciones, se complementa con la fortaleza del propio dispositivo curatorial (a lo que hay que sumar las habilidades atribuidas a los alemanes en materia organizativa y de puntualidad). La estructura se ha ampliado: Kassel, pero también Kabul, Alexandria/El Cairo, y Banff (en las montañas canadienses), son los lugares para esta edición; una treintena de emplazamientos en la ciudad alemana, cuya historia el visitante descubre recorriendo los puntos marcados en el mapa; un centenar de cuadernos de colores con “notas” que preceden al acontecimiento; una serie de tres libros oficiales (incluida una guía, y un libro gordo que aglutina los 100 cuadernos); una sede solo para performance y lecturas; un completo calendario de eventos y performance los días de inauguración y a lo largo de los 100 días de duración; artistas y no-artistas (científicos, escritores, y objetos que no son arte autónomo ni arte aplicado, por ejemplo, objetos dañados en la guerra de Líbano); artistas contemporáneos y artistas muertos, algunos nacidos hace siglo y medio, etc. He aquí algunos de los rasgos de esta edición, síntoma de una implementación de lo comisarial y no, como pretende su directora artística, de un adelgazamiento del poder de la figura del comisario. Al margen de ello, el gigantismo casa bien con su propio desarrollo económico, donde la ecología material y psicológica es una temática dentro de las obras, más que una ética de austeridad incompatible con un evento cuyo crecimiento no puede renunciar a devenir parte de la industria cultural. Adorno (alma mater para la dirección artística) lo vio claro: el sujeto individual es libre desde el punto de vista del mercado, pero no desde la perspectiva del Estado que salvaguarda la existencia del mercado. Pensar críticamente la relación con el mercado, desde la fetichización a la reificación, debe ser siempre tarea de documenta. Y por “mercado” no solo me refiero a las galerías, sino también a toda la esfera de la circulación que reúne a poderes políticos, capitales nacionales, la prensa y la industria editorial (publishing industrie).

3.
No menos llamativo es la constatación de las novedades de las tres Documenta precedentes (X, 11, 12) integradas o digeridas en el actual organismo, sin que estas novedades provoquen ahora la controversia ni la radicalidad de las incorporaciones primeras: los 100 días 100 invitados de Catherine David; las “plataformas” y el equipo comisarial de Okwui Enwezor; su dispersión en seminarios en varias ciudades del mundo; la presencia de arte no contemporáneo y la de algún “satélite” (Ferrán Adriá) en la de Roger M. Buergel por citar solo algunas ideas recicladas en esta meta-documenta. Resultado: esta edición puede definirse como aquella en la que la dispersión de la mirada en la dirección artística se contrapone a la consolidación de la Documenta en la era del comisariado. Este gigantismo puede devenir en un equivalente metafórico del desorden del sistema mundial, donde resulta prácticamente imposible asir (to grasp) su totalidad. Cercenando esa misma posibilidad de acceso a la totalidad (lo cual no quiere decir que no exista) se establece una barrera infranqueable para la crítica, la cual se contenta con una reseña parcial de lo más destacable (según el criterio más o menos personal), sin necesidad de reconstruir esa misma totalidad con aras a depurar cualquier juicio posible. (Quizás la constelación sea una buena forma para comprender la dialéctica de las partes y el todo en esta edición). Todo este fortalecimiento de la estructura (a la que ha contribuido decisivamente Chus Martinez) no puede cegarnos el intentar vislumbrar sus “líneas de fuerza” y capturar de paso el zeitgeist de una edición abiertamente plural (pluralista). Porque dOCUMENTA (13) puede interpretarse no solo por lo que dice, sino también por lo que omite. Quiero decir, la ausencia completa del discurso de dos de los bastiones más repetidos del discurso contemporáneo (uno de tipo formalista y el otro-antiformalista, pero complementarios ambos); por un lado, el modernismo y la modernización como conceptos que movilizan categorías historiográficas y geográficas (en la forma de descentradas modernidades singulares), y por otro lado, la cuestión del documento y el archivo como formas depositarias de cualquier historicismo de izquierdas. Por vez primera en bastante tiempo, se prescinde del archivo. De este modo, el eje conceptual sobre el que se centra no poco del debate teórico en el arte contemporáneo de la última década y media, se encuentra ausente. ¿Qué es lo que se ofrece en su lugar?

4.
Documenta recuerda a la escena inaugural de la película A Canterbury Tale (1944) de los cineastas británicos Michael Powell y Emeric Pressburger; en la cita alemana, los peregrinos del arte acuden por todos los medios de transporte posible y desde todas las direcciones; norte, sur, este y oeste. Lo que nunca esperaba de Kassel (en vez de Canterbury) eran las epifanías místico teleológicas de la directora artística. Acudir a Alemania en peregrinación laica para contemplar un enorme meteorito caído hace tiempo en Argentina es algo que solo el arte contemporáneo puede conseguir. Sin embargo, el proyecto de traslado del meteorito por parte de los artistas argentinos Guillermo Faivovich & Nicolás Goldberg no se ha completado y en su lugar queda el rastro del proceso (y la polémica sobre una posible posición de colonialismo cultural por parte de documenta). En cualquier caso, el fantasma del meteorito sobrevuela la atmósfera, pues muchos de los trabajos e instalaciones respiran un aire fatalista parecido al temor de una inminente amenaza para el ser humano y para la naturaleza misma, quizás el choque de un meteorito, algo que de paso recuerda a aquella otra conocida idea marxista de que es posible imaginar antes, y más fácilmente, el fin del mundo que el derrumbe completo del capitalismo. Pensando en esto al regresar de Kassel me sorprendía el artículo “Melancolía” de Manolo Borja-Villel, que venía a corroborar esta sensación de resignación y espera a la fatalidad. Mi lectura no tenía relación con la situación del arte en España y sus instituciones. Más bien, la escena final de Melancolía de Lars von Trier devenía en mi cabeza la imagen perfecta para resumir el estado de ánimo de dOCUMENTA (13). No obstante, la celebración cinematográfica del filme de Lars Von Trier (en este mismo blog) no puede, por mi parte, confundirse o mezclarse con el diagnóstico de dOCUMENTA (13).

5.
Regreso a la sensualidad. Christov-Bakargiev busca alternativas al arte político (según ella ejemplificado por Hans Haacke), pero también al expresionismo (según ella ejemplificado por Anselm Kiefer) y sugiere que dOCUMENTA (13) da cabida a un arte que no se alinea en ninguno de esos frentes. Esta simplificación solo puede disculparse como una boutade en el curso de una entrevista.

6.
Quizás, dOCUMENTA (13) plantea una reivindicación del arte como un modo de vida que rechaza las convenciones sociales, los roles impuestos, el peso de la burocracia. Pero los actos de rechazo se musealizan, devienen gestos de huída ante la presión por hacer de la vida una performance para los otros. La carta personal del artista Kai Althoff enviada a Christov-Bakargiev deviene en oxímoron. En ella se plantea el agradecimiento ante la invitación y la renuncia a participar debido a razones de índole personal, ética y de responsabilidad. La carta, privada, íntima, enviada desde lo más profundo de la subjetividad del artista, se expone al espectador. La vida está por encima del arte, parece querer decirse. (En la Rotunda del Fridericianum hay una pintura de Althoff, pero ésta ni tampoco la carta ni el propio artista aparecen en la guía). En una línea similar de introducir el rechazo como gesto ético, la retirada (o el retiro) aparece como uno de los leitmotiv; una residencia para escritores en un restaurante donde realizaran lo que habitualmente hacen, escribir, pero contacto con la gente que visita el restaurante. Un retiro (espiritual) en las montañas de Canadá para una veintena de pensadores y artistas, pero también estudiantes. Y que se supone que está ocurriendo ahora. En este último caso se hace palpable la contradicción del arte, el cual solo mediante su representación e institucionalización puede realizarse. Un retiro colectivo, anunciado y convertido en una línea de pensamiento en documenta no es una retirada del mundo del arte, sino solo su representación. Una representación en un contexto internacionalizado en donde un par de años retirado (o simplemente alejado) del mundo del arte supone prácticamente una muerte civil. documenta como epicentro de la esfera de la circulación del arte no puede cumplir esa promesa de liberación si no es como simple línea temática, conceptual, retórica. Sin embargo, la mera existencia de documenta enseña al poder político del capital que el arte ocupa una posición de necesidad en las sociedades tardocapitalistas en las que la imaginación padece irreversiblemente atrofiada.

7.
Theodor W. Adorno y su Teoría estética es para esta dOCUMENTA (13) el pensador que proporciona el espíritu a seguir. El arte como resistencia ante la realidad. La defensa del arte contra la realidad es sin duda un argumento de peso que ha llevado a muchos a decir que todo el arte es político per se. Aquí, por ejemplo, la dOCUMENTA (13) se opone completamente a la intención de la Bienal de Berlín de este mismo año. Pero la argumentación de que todo el arte es político no puede sustraer el debate sobre los modelos de criticalidad. El concepto de esta Documenta es un no-concepto, se dice, y quizás entonces se intenta jugar a retórica trazando una equivalencia con la no-identidad de Adorno, uno de los ejes de su dialéctica negativa. Sin embargo, esta parece una comparación excesiva. En líneas generales, el arte que se exhibe en Kassel carece de la negatividad y cerrazón en sí mismo que era el más apreciado por Adorno. En lugar de encubrir al sujeto bajo un armazón de capas acumuladas (sociales, estéticas, políticas, históricas) lo despliega en su crudeza. En lugar de un arte difícil propone un arte directo a los sentidos. dOCUMENTA (13) es adorniana y anti-adorniana al mismo tiempo. ¿Debería la crítica contribuir a rellenar el vacío dejado por el no-concepto de esta edición?

8.
Un rasgo de esta clase de arte es la abundancia de discursos cósmicos. Una mirada a la ansiedad que nuestro capitalismo tardío exhuma podría justificar este retorno de las cosmogonías. No es un caso aislado, diferentes exposiciones y congresos recientemente han recuperado esta noción de la visión cosmogónica (en Witte de With por ejemplo, On Cosmogony and Cosmology). Es muy difícil sin embargo hablar hoy en día de cosmogonías sin caer en su lado reaccionario, su lenguaje místico y trascendental. Debe suponerse por lo tanto que esta recuperación de lo cósmico obedece al efecto de eterno retorno que caracteriza a lo posmoderno. dOCUMENTA (13) es New Age (y lo exhibe con orgullo). El arte de Maria Loboda es uno de los más claros ejemplos de esto.

9.
Cuando me refiero a dirección artística me refiero a la dupla Christov-Bakargiev / Chus Martinez.

10.
Detritus. dOCUMENTA (13) está lleno de ellos. Restos, basura, ruinas (¿de nuevo la melancolía?). Desde Lara Favareto a Pierre Huyghe. La belleza del desecho, el no man’s land y el abandono parecen alimentar un espíritu en descomposición que necesita procesar, reciclar, compostar.

11.
Políticas de la memoria. (No pocos proyectos hablan del pasado nazi de Alemania y de Kassel). Lara Favareto, Sanja Ivekovic, Susan Philipsz, la elección del bunker. La recuperación de la memoria, o mejor dicho, la apelación a la memoria histórica, es siempre un ejercicio sometido al funambulismo de quien lo practica. Los resultados son casi siempre desiguales y se prestan a la búsqueda de réditos en el debate político. Uno de los mayores aciertos se encuentra en este apartado, pues la diseminación de dOCUMENTA (13) por toda la ciudad de Kassel introduce inevitablemente su historia como un elemento central. Por ejemplo, el espectador o visitante aprende que toda la ciudad fue destruida por las fuerzas aliadas porque era ahí donde se fabricaban los tanques “panzer”. La sede de la Hauptbahnoff introduce esta este background.
Es un hecho reciente que las arquitecturas y las sedes se conviertan en las protagonistas de las bienales (pienso en la última Manifesta en la provincia de Limburgo, Bélgica). Eso, y ocultar o negar la lista de artistas en las páginas web como gesto anti-curatorial de cara a la galería.

12.
Que cualquier documenta es cómplice de las formas de capitalismo más elevado es algo que no sorprenderá a ningún observador. Aún y todo, existen manera de exacerbarlo, camuflarlo o disimularlo. Incluso de ir contracorriente. dOCUMENTA (13) participa sin complejos de una política de crecimiento (y no de decrecimiento). Los partners y sponsors ya no ponen el dinero y dejan las decisiones artísticas de qué hacer con el dinero en otras manos. En los tiempos actuales, los partners devienen cómplices, colaboradores (no importa que sea una marca de coches que una agencia de seguros). Se los introduce como marcas en estrecho contacto con el arte y los artistas, se invita a colaborar con los artistas. La performance de Seth Price (un desfile estático de moda futurista, entre el sportswear y la industria textil militar, a ritmo de techno industrial y al que en cualquier otro contexto le encontraría su gracia), era un evento festivo patrocinado por Absolut Vodka (con cocktails gratis) y similar a otras colaboraciones con artistas de la marca de bebida. Otro bar (también patrocinado por esta marca) y diseñado por el artista Xabier Salaberria da la bienvenida en la sede de las conferencias y las performances: se sirven cocktails y no cerveza alemana. Otro de los sponsors, Green Building Group, en una más que cuestionable propuesta de expandir hasta el límite de lo inabarcable el espacio expositivo, contribuye diseminando modelos de casetas y arquitecturas prefabricadas por el parque Karlsaue. No es solamente que las casetas reclamen su atención hacia sí mismas, como en un catálogo velado de las posibilidades de la empresa, sino que resulta gratuito poner una arquitectura de ese tipo para exhibir un vídeo de Omar Fast o las pinturas conceptuales de Doug Ashford. En la línea argumental que caracteriza al evento, las casetas son ecológicas, no importa cual sea el volumen de facturación (en millones de euros) del grupo empresarial en cuestión. Con Timebank de e-flux la colaboración resulta exitosa en tanto forma y contenido.

13.
dOCUMENTA (13) es una meta-documenta. Se historiza a sí misma, habla de sí misma continuamente, prueba inequívoca de que su progresión lineal en su devenir histórico ha llegado a un punto de desarrollo tal que a partir de entonces solo la forma del bucle puede prometer un nuevo falso comienzo. La figura de Arnold Bode planea muy alto, está muy presente. Reaparece Giorgio Morandi, artista presente en la documenta 1, en 1955. Lo mismo con Julio Gonzalez, con las mismas obras que en la documenta 2 en 1959. Durante la primera performance de Dora García Klau Mich se preguntaba al público la típica pregunta ¿Qué documenta es en su opinión la mejor? Alguien, guionizado, respondió: documenta 5, 1972. Lo que dio pie a hablar de anti-psiquitría y de movimientos de liberación del cuerpo y la mente. El no-concepto se aliaba en varías ocasiones no con la historicidad sino con el historicismo.

14.
Lo performativo. dOCUMENTA (13) es la edición en la que la performance contemporánea tiene un lugar desde donde repensarse. Llamémosle “performative turn”, “coreografía expandida” o nueva teatralidad, es decir, prácticas artísticas donde la temporalidad es clave. Disable Teather, de Jerôme Bel, es un tour de force directo, emotivo y cargado de material para la reflexión y debe considerarse como una obra clave para entender hoy en día qué significa representar, salir a escena.

15.
documenta afirma, como ningún otro evento, la autonomía del arte, y haciéndolo, pone al arte dentro de un sistema cuya autonomía enfrenta a lo que no es arte, esto es, vida. La excepcionalidad de documenta introduce con cada edición una auto-consciencia histórica apoyada en una acumulación de memoria compartida, y como tal se construye una coraza con la cual protege su autonomía. Esta coraza debe forjarse con pensamiento crítico, resistencia, insumisión. La inmediatez en la crítica conduce a las falsas apariencias, las falsas conciencias, y es un hecho constatado que hoy en día ya no existe crítica diferida, ni siquiera una crítica indirecta, sino que todo se juega en la rapidez de la respuesta automática que participa del juego de la publicidad (que es la esfera de la circulación). dOCUMENTA (13) sirve para desgranar un síntoma latente desde hace tiempo, y que no es otro que la incapacidad y la renuncia de la actual crítica de arte para dar cuenta de las aporías de nuestra contemporaneidad.