12/01/2020

A propósito de "Un retrato de N.B." (docuensayo)

 



Un retrato de N.B.


¿Cómo surge este proyecto?


La intuición, más que la idea, de realizar un documental audiovisual o cortometraje

sobre Néstor Basterretxea me vino en la fase final del proceso que desembocó en la

exposición retrospectiva Forma y universo, que tuvo lugar entre febrero y mayo del

2013 en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. Aquella intuición me pareció, en su día,

como una carta que alguien escribe a un amigo. De inmediato imaginé que la forma

más adecuada de hacerlo era partiendo de fotografías fijas o fotogramas, como

Chris Marker en el clásico La Jetée (1962). Néstor murió el 13 de julio del año

siguiente y aquello hubiera quedado en nada —dada mi inexperiencia para realizar

ninguna clase de film—, si no hubiera tenido la oportunidad de comisariar esta

exposición en Kutxa Kultur Artegunea. Se abría entonces la puerta a seguir con esa

intuición, regresando a Idurmendieta (Hondarribia), donde podría analizar de nuevo,

con detenimiento, todo aquel vasto material que entre 2008 y 2013 pude contemplar

y estudiar. Con la debida prudencia, planteé la posibilidad de hacer una exposición

que mostrara la mirada fotográfica de Néstor y, como parte fundamental, este

audiovisual o film.


¿Es un retrato o una biografía? ¿Documental o ensayo? 


Ambas cosas. Se trata de un retrato realizado a partir de sus propias fotografías. 

Imágenes en cajas, clasificadores y táperes, dispersas en rincones de la casa. 

Es un retrato, sí, «manufacturado» a partir de retazos, recuerdos, documentos y obras; 

como esas pinturas que vistas de lejos parecen realistas pero que al acercamos descubrimos

fabricadas a partir de imágenes más pequeñas, ensambladas como en un collage.

Cualquier retrato es siempre una visión parcial, una representación entre muchas,

subjetiva y más o menos nítida. Así como la biografía recorre el ciclo vital de una

persona, el retrato puede esbozar o idealizar sin necesidad de abarcarlo todo.

Cualquier retrato es una representación que busca hablar del otro y termina diciendo

algo de aquel que lo realiza; de la misma manera que el ensayo es esa forma que

parece querer decir algo sobre algún asunto preformado o exterior —contenido de

carácter cultural, un libro, película o autor—, para en última instancia convertirse en

una libre operación reflexiva. El ensayo audiovisual es una forma de escritura. Pero,

a su vez, Un retrato de N.B. participa del documental porque está hecho de

fragmentos de experiencia, de vida y, sobre todo, de imágenes-documento.


¿Cómo está realizado? 


Principalmente a partir de conexiones y empalmes, hilvanando y montando. 

Partiendo de visitas regulares a la casa de la familia Basterretxea, fui preseleccionando por remesas, agudizando el criterio. Una vez seleccionado un número de imágenes (o remesa), iba escudriñando, barajando su interés, mirándolas de cerca, escaneándolas en el estudio. 

Miraba las imágenes y ellas me devolvían la mirada. Y así de nuevo otra visita hasta «peinar» todas y cada una de las fotografías. Se daba entonces una relación directa, física, con el material, a la vez que íntima. En su inmanencia, las imágenes hablaban, decían algo. Como regla, me autoimpuse desde el comienzo realizar el «docuensayo» partiendo exclusivamente del fondo fotográfico de Néstor. Sólo al final unas pocas imágenes han sido incorporadas por cohesión narrativa o simple encuentro: algunas fotos en las que aparece él, del archivo de la Fundación Oteiza en Alzuza; también fotos que, estando en el caserío, por motivos de calidad, han sido cedidas por el Archivo Municipal de Irún. Entre miles de fotografías —difíciles de cuantificar— alrededor de doscientas se han ido decantando a la mirada y a la interpretación. Estas imágenes reivindican cada una su particular punctum, su studium barthesiano. 


Lejos de cualquier guión premeditado que relacionara las imágenes, éstas han tomado su

posición como tales, pero sobre todo a través de un montaje que les confiere una

eficacia, una narración. Pienso en aquella apreciación de Alexander Kluge de que

«las imágenes en movimiento y el arte del montaje existen en la cabeza de los seres

humanos, lo mismo si están despiertos o sueñan. […] El lenguaje de las imágenes

en movimiento posee una autonomía que no obedece ciegamente a las palabras ni

a las notas musicales».(1) La relación entre la imagen y el lenguaje no es la de la

ilustración, sino un acto de lectura e interpretación. El texto afecta a las imágenes, y

estas al texto que leemos o escuchamos. Se va componiendo así una narración, un

relato.


¿Qué clase de film o cortometraje es? 


Un tipo de cine sin apenas cámara. Prescinde de convenciones como la dirección, 

y lo fía todo a la escritura y al que es uno de los principios básicos del lenguaje cinematográfico: el montaje. Es también una colección de imágenes, buscadas más que de metraje encontrado (found footage). Puede tal vez adscribirse a alguna categoría de film de archivo en la

medida que rebusca e indaga en documentos. Entiendo un archivo, sin embargo,

como una documentación que ha sido sometida a un proceso de ordenación,

conservación, estudio y demás. En Idurmendieta la situación es más bien la de un

no-archivo: cuando la vida y el transcurso del tiempo desbordan cualquier

clasificación. Me gustaría ver este «docuensayo» como un intento de hacer archivo,

no tanto hacer orden del desorden, sino extraer e incorporar un impulso narrativo

desde ese mismo desorden. Hay igualmente un cuestionamiento del aspecto del

autor: film hecho a partir de un autor por otro autor, en cooperación con otros

autores y colaboradores. El cine es una labor colectiva. Eso lo sabía Néstor.


¿De qué otras cosas nos habla? 


Del pasado, del tiempo que inventó eso que todavía seguimos llamamos «modernidad». 

El retrato de un artista que vivió y trabajó, principalmente, en el siglo XX, del que fue testigo y heredero. Mark Fisher se refirió una vez al archivo como prótesis de la memoria, una especie de implante en una época —nuestra era digital— en la que para qué ejercitar la memoria si

disponemos del archivo ahí mismo, a nuestro alcance más inmediato. Pero ¿y si

hiciéramos memoria a partir del archivo? Cualquier fotografía es un rastro de un tiempo pasado, fugaz e inalcanzable. Somos arqueólogos del futuro escarbando en el pasado, a la búsqueda de instantes, centelleos, con los cuales perseverar en el presente.



San Sebastián, 12 de noviembre de 2019


(1) Alexander Kluge, El contexto de un jardín. Discursos sobre las artes, la esfera pública y la tarea de autor. Buenos Aires: Caja Negra Editora, 2014, p. 93.



* Texto publicado en el catálogo Néstor Basterretxea, A través de la fotografía, Kutxa Artegunea, San Sebastián, 2020. 

9/23/2020

El oficio del profesor. Mieke Bal sobre la enseñanza.

                                Jeroen Lutters, Mieke Bal, The Trade of the Teacher. Visual Thinking with                                             Mieke Bal, Valiz, Amsterdam, 2018.


Aunque los ecos de lo que no hace tanto se denominó “giro educacional” en el arte se han ido apagando lentamente, como corresponde a los vaivenes de los discursos curatoriales, la educación era, es y seguirá siendo uno de los fundamentos sobre el que se sostuvo el arte moderno y ahora lo hace el contemporáneo. The Trade of the Teacher. Visual Thinking with Mieke Bal (Valiz, 2018) es un recordatorio de la necesidad de una pedagogía artística que trascienda los estrechos confines del saber académico para asentarse en esa frontera liminar, productora, que es la experiencia, la intuición y el deseo. A partir de una serie de conversaciones informales, Jeroen Lutters desgrana el pensamiento y el posicionamiento de la pensadora Mieke Bal sobre el arte de la enseñanza” en la cultura visual y en las humanidades.  

Más que un libro de entrevistas o conversaciones al uso, se trata de un texto en el que el entrevistador tiene el mérito de prácticamente desaparecer, convirtiéndose en editor discreto de las palabras de Bal. Eludiendo cualquier coraza teórica y con un lenguaje directo, Mieke Bal transmite el entusiasmo y la energía que le caracterizan y que ha dejado huella en incontables generaciones de estudiantes en todas partes. A modo de estímulos a estas conversaciones de media tarde, Lutters le presentaba a Mieke Bal distintos objetos de enseñanza” como obras de arte apreciadas por ella: Bansky, Rembrandt, Marlene Dumas y George Deem, además del siempre presente Caravaggio. A partir de un proceso de fragmentación y desmontaje en las páginas del libro, las obras comienzan a desvelar aspectos periféricos que gracias a una lectura atenta adquieren sentido e informan de las intenciones del arte. La narratología de las imágenes se convierte en garantía de ética pedagógica. 


Enseñar es un privilegio”, comienza diciendo Mieke Bal, porque significa que tienes el placer y el privilegio de ser testigo del aprendizaje de otras personas, es emocionante ver cómo aprenden y sentirte empoderada por ello”. ¿Qué significa enseñar? se pregunta Bal, a lo que siguen una secuencia de ideas las cuales pueden llegar a convertirse en consejos útiles. No obstante, este libro no es un manual de enseñanza, no podría serlo, no es la intención que hay detrás de él. 

Seguir leyendo en Campo de relámpagos. 



9/05/2020

EDITORIAL: Hilvanar


 

En este blog he vertido a lo largo de casi década y media gran parte de mis intereses, aficiones, inclinaciones y tendencias, repitiendo en muchas ocasiones, temáticas y líneas estéticas y teóricas que a lo largo de más de 600 posteos han generado una masa y una textura. Las analogías al textil y al tejido me son  queridas, trama y urdimbre, y pienso en la escritura y el texto como una manera de tejer e hilvanar. 

El significado de hilvanado es especialmente interesante; por un lado supone trazar, preparar o esbozar algo con precipitación. Así son los textos que aquí han aparecido en catorce/quince años: bocetos, fragmentos, muchos de ellos con errores y erratas, sin reparar a su lado literario. Hervidero de ideas para textos futuros, o simplemente desahogos del momento, pulsiones. Además, hilvanar significa, en la escritura literaria, enlazar y coordinar ideas, frases y palabras que a menudo nos vienen sueltas y fragmentadas. En gran medida, escribir significa hilvanar. Pero su significado originario remite al arte sartorial y al vestido, esto es, unir con hilvanes lo que se ha de coser después. Construir un patrón en la tela apuntalando, para acto seguido coser con hilo, darle la forma definitiva. Entonces, el hilván, el boceto, desaparece dejando paso a una forma más noble, definitiva, el vestido. 

En cierta manera, estos más de seiscientos posteos son mis hilvanes, mis "hilos invisibles". El decline de este blog en estos últimos años, especialmente en estos últimos meses, responde a una multitud de factores. Tal vez el principal responde a un agotamiento de la atención hacia el formato del blog. En cualquier caso, lejos de cerrarlo, desearía que este archivo permanezca al alcance de cualquier internauta, lectores del pasado, del presente y del futuro. Con algunos de los hilvanes de este blog he hilvanado lo que será, más pronto que tarde, mi segundo libro crítico-teórico.  

La propia metáfora del hilvanado puede ya, de por sí, y a raíz de algunas ideas vertidas aquí, dar pistas por donde va. La segunda pista habría que encontrarla en la fotografía que encabeza este editorial: estos dos "señores" asociados (en su vínculo intergeneracional) no podrían sino convocar una estética y una ética, un modelo de conducta. Lo dicho, más pronto que tarde. 



7/17/2020

Un retrato de N.B. (cartel)




Cartel del filme Un retrato de N.B. diseñado por Maite Zabaleta. Retrato y biografía del artista Nestor Basterretxea (1924-2014).

LA VIDA ES UNA PELÍCULA. LA MUERTE UNA FOTOGRAFÍA.
SUSAN SONTAG


5/19/2020

Jean-Luc Godard, "On s'est tous defilés" (1988), para Marithé & François Girbaud





Este encargo a Godard por parte de marca de ropa Marithé & François Girbaud comienza con la siguiente cita transformada de Mallarmé: "Un coup de dé filé abolit toujours le hasard", (un golpe de desfile anula siempre el azar). A continuación, en medio de un soliloquio, Godard yuxtapone imágenes de moda, con gente en la calle y con iconos de la historia del arte, incentivando la interpretación en el espectador de esa yuxtaposición. 

Se trata de una incursión personal en la moda, él que siempre se fijó en ella y la introdujo en sus películas de un modo significativo. 

Es el Godard del estilo, siempre hurgando en los aspectos invisibles debajo de la superficie donde se aloja la ideología. 



4/26/2020

Nota sobre "El topo", (2011) Tomas Alfredson







Nota: En su texto sobre la adaptación al cine de la novela de John le Carré, Tinker, Tailor, Soldier, Spy por Tomas Alfredson en 2011, Mark Fisher la compara con la serie de televisión de la BBC de 1979. Fisher encuentra la nueva adaptación carente de profundidad, mientras que el nuevo Smiley, Gary Oldman, no es Alec Guinness. Al margen de la comparativa y el trabajo de la melancolía, El topo (título en español) es un ejemplo de cine comercial que no renuncia a la complejidad. La escena central del filme, la que concentra la esencia de la trama y se erige en un condensador de energía, la fiesta de fin de año en The Circus, está troceada en tres partes. Merece la pena contemplarla ahora seguido, y disfrutarla una vez más, como una de las mejores secuencias del cine de la última década.