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| The Rookie, The New Division, ¿Objeto de culto o cultura de masas? |
He decidido escribir sobre este álbum a la vez que voy escuchando sus seis pistas con la intención de terminar el post a la vez que la última canción expire. The New Division, grupo de reciente existencia, firma este debut: The Rookie. La pregunta de los que descubran este grupo será ¿es posible que un grupo de indie pop o sintepop vaya en serio con ese nombre? ¿hay que ser tan explícito? Este sandwich de New Order y Joy Division viene firmado, como no podía ser de otra manera, por unos chicos que nacieron después de la muerte de Ian Curtis. Con ello, se suman a las efemérides de un revisionismo historicista que ha hecho de JD & NO un fenómeno de culto (masificado y también global). Ya aquí hay algo que no funciona: ¿culto y masa a la vez? Bigger than a Cult, Smaller than a Mass… Abolida la alta cultura, y la cultura de masas cada vez más sofisticada (no ya esa cultura popular vulgar y kitsch, low culture, de comienzos de lo posmoderno), nos hallamos en un momento cultural que podría definirse como de presente perpetuo (o presente continuo). ¿Qué es lo que hay en este presente? Historicismo, referencia, cita y homenaje. Gran parte de los productos de consumo dirigidos a un vasto público son cada vez más cultos, más elevados, y no son high, tampoco low. Son necesarias nuevas categorías para definir nuestra actual fase dentro de la posmodernidad.
Realmente es difícil imaginar como un grupo pueda, a estas alturas del viaje, auto-denominarse The New Division y, lo que resulta más preocupante, salir indemne de la tentativa. Porque, no nos engañemos, este The Rookie suena “pistonudo” (que diría el amigo Austin P.). “Startfield” es el single, un comienzo ambient y un tema a medio ritmo, un tanto coral. Bien hecho. Muy New Wave. Con “Devotion” la cosa demarra definitivamente… en la línea depechemodiana. “No Health”, una de mis preferidas, con ese sonido de rockambola subiendo y bajando y el sintetizador emitiendo unas suaves melodías. Con “Nocturnal” la cosa se pone seria, suena a cosas que has escuchado mil veces, muy Joy Division para la pista de baile y muy Editors, también (sin la voz grave que en estos es imitación a Ian). “Festival” comienza con unas guitarras desgarradas y unas voces típicas de los ochenta, barroquismo sin parangón. Esta es la música que engancha en el Ipod y en Spotify, regresando una y otra vez a su comienzo. Música loop. “Bucharest” tema final de este, por qué no decirlo, gran álbum, es un medio tiempo envolvente ideal para cerrar.
The New Division hacen del “presente perpetuo” en el que nos hallamos un mejor sitio para vivir. ¿El futuro? Mañana.
Pd: (mis agradecimientos a Karlos Martinez por indicarme este álbum).


