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7/30/2010

STYLE & COUNCIL





Éste es un álbum. La portada de un disco es un objeto que puede comunicar ideas y conllevar una carga semiótica compleja. Se trata de New Order, Get Ready (2001) y es un álbum no tan electrónico como se esperaba, sino más rock. Las fotos del folleto interior son del fotógrafo alemán Jürgen Teller. Además de la portada que estáis viendo, las demás fotografías del folleto están sacadas en las riberas del río Tamesis, el denominado Thameshead, el lugar utilizado para alguna escena conocida de La Naranja Mecánica de Kubrick, un espacio objeto de especulación y proyección urbanística durante las décadas de los 60 y 70.
A nadie se le escapa que la portada es poderosa: Una nueva Eva. Viste vaqueros gastados con manchas de pintura, (similares a la línea de jeans lanzada por Helmut Lang a finales de los 90), también viste una camiseta gastada, negra, con pequeños agujeros en el cuello.
El estilo de la calle. Informal, casual. La chica tiene acceso a la tecnología. Mira a la cámara y a su vez graba con una cámara digital. La banda roja de abajo, podría ser la señal de “REC”. Pero esto es una carátula de New Order y las portadas de New Order, así como las de Joy Division, son como templos del diseño aplicado. Peter Saville importó a su diseño gráfico ideas del arte, del constructivismo ruso y Bauhaus y otros principios basados en la economía formal. Alcanzó notoriedad con las portadas de Joy Division y, después, New Order. También participó en el legendario club The Hacienda.
El precinto rojo savillesco es como una señal minimalista que liga el presente y el pasado de New Order. Un recorte en el imaginario formal de Saville y a la vez una marca definitoria de lo que una definición de estilo puede ser en moda, diseño y música: la asociación de lenguajes visuales de distinto orden en una conjunción semántica de primer orden. Una nueva imagen.

Complicando un poco más las cosas, veamos esta otra imagen que complejiza una renovada semiótica del uso del diseño gráfico, la fotografía y el arte.
El diseñador belga Raf Simons, en su colección de invierno 2003, recicla algunos de esos diseños gráficos de Peter Saville en parkas, camisetas y estampados de diverso orden. Moda, diseño gráfico y música entremezcladas en un paradigma estético de última generación.
La mercantilización del mito de Joy Division ha acabado por conquistar a las nuevas generaciones nacidas después de la trágica muerte de Ian Curtis. Una mercantilización que va desde los productos derivados alrededor de Joy Division, especialmente el diagrama de Unknown Pleasures, a la reciente polémica generada por Peter Hook conmemorando el treinta aniversario de la muerte de Curtis con una serie de conciertos donde reproduce los temas de Unknown Pleasures. Una decisión no compartida por el resto de los miembros de la banda que no hace sino echar más basura encima de las ya deterioradas relaciones que supusieron la ruptura definitiva en 2007.
Musicalmente hablando Joy Division ha generado sus propios clones en bandas del llamado post-punk revival como Interpol y Editors, banda esta última cuya voz de su cantante se asemeja febrilmente a la de Curtis.

















El origen de estas disputas entre los miembros de New Order parece situarse en cuestiones económicas no resueltas alrededor de la míticas estructuras Factory Records y sobre todo el club The Hacienda. Existen dentro de la música otros ejemplos paralelos de creación de escena a partir de la puesta paralela de estructuras de producción, distribución y auto-gestión por parte de bandas musicales pero dificilmente es posible llegar a las cotas de la escena de Manchester de comienzos de los 80 en cuanto a una industria generada desde el centro del corazón artístico. Más adelante postearé sobre otro mito encubierto de esa misma escena: Vini Reilly alma de The Durutti Column.

Conviene no obstante observar con detalle los primeros trabajos de Saville para Factory Records, especialmente los primeros sencillos así como los pósters, pues incorporan elementos que serán utilizados en la estética de The Hacienda, en 1982. La reconstrucción del club que estas dos imágenes nos ofrecen nos sirven para observar el sofisticado y a la vez maestra utilización estilística del diseño y la arquitectura. Hoy en día cuando se lleva tanto eso de reconvertir espacios industriales y hangares hablándolos en nuevas factorías culturales y para el arte, una mirada a The Hacienda puede servir como ejemplo de cómo sí hacer las cosas. ¿Dónde miran hoy en día los arquitectos y diseñadores?






La reutilización de las bandas amarillas y negras, rojas y negras que aluden al estado provisional de las obras o a la señal “Atención, obras” pintadas en las bases de los pilares y las crucetas de los edificios y hangares industriales supone un guiño al propio pasado industrial de Manchester así como una introducción de una estética dura y pop para la música electrónica y de baile. Colores que contrastan con el blanco inmaculado de la techumbre y resto de estructura colgante del mítico club inglés.























Documento: póster A4 como anuncio de la conferencia "Sobre estilo" ofrecida en la facultad de Bellas Artes de Bilbao, 2004.