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10/13/2015

Blue Monday, EP design cover




El diseño del single “Blue Monday” de New Order en 1983 tiene algo de único. Afortunados aquellos veteranos o coleccionistas que lo posean (en su versión inicial y no en sus reediciones posteriores). El packaging imita los antiguos discos de ordenador o floppy disks de 8 pulgadas con sus 3 círculos en la cubierta. Al inicio, el troquelado de cada unidad hacía que con la venta de cada single se perdiera dinero, aunque posteriormente esto quedó sobradamente amortizado pues como es sabido “Blue Monday” es el 12 pulgadas más vendido de toda la historia. Posteriores versiones del EP tenían un color plateado donde los círculos.El single no tiene escrito en ningún sitio el nombre de New Order ni la canción, únicamente una identificación “FAC SEVENTY THREE” en el delgado lomo. Los colores de la esquina, sin embargo, reproducen en código encriptado la frase “FAC 73 BLUE MONDAY AND THE BEACH NEW ORDER”, un significado sólo decodificable a partir de la tabla circular de colores que publicarán en la parte trasera del álbum Power, Corruption and Lies. 

El modernismo de Peter Saville y asociados raya aquí a un nivel estratosférico, al emplear uno de los modos de dirigirse típicos del modernismo estético y su herramienta estética propia, el lenguaje de la abstracción, aquí mediante el empleo de la codificación encriptada. No es sólo el señuelo de la digitalización en lo analógico a lo que este packaging apunta, sino también el comunitarismo devoto de los fans quienes han de pasar la prueba del encriptamiento, más bien el conocimiento auto-consciente de que pertenecen a un culto selecto y único en expansión: el que va de la mitología de Joy Division a New Order.





9/29/2015

Music Complete: New Order



New Order entregan con Music Complete un álbum que hace justicia a la historia de la banda aun sin Hooky. Tan llamativo como el aspecto musical (con canciones luminosas como “Plastic”, la irónica italo-disco “Tutti Frutti” o “Singularity”, que surge del encuentro de Joy Division con Tom Rowlands de The Chemical Brothers) es el trabajo gráfico, marca de la casa. El modernismo de New Order y Peter Saville está aquí elevado a un nivel de alto rango. Codificado para aquellos que conocen el recorrido de Saville con JD & NO. Una retícula digital con colores primarios que parecería un Mondrian transplantado a lo más profundo del posmodernismo. O el detalle ampliado de una pintura de Sarah Morris. No resulta evidente encontrar justificación gráfica a estas líneas negras móviles, no al menos si tratamos de descubrir las letras que conforman New Order camufladas en algún código encriptado.

Saville ha encontrado siempre maneras de escribir New Order reciclando el decálogo modernista. Del futurismo de Fortunato Depero a la serifa neo-clásica y la sans-serif de la Helvetica o Futura. Aquí la dirección de arte corresponde a Saville, mientras que el diseño a Paul Hetherington.


Con esta nueva concepción gráfica, el vanguardismo de NO está lejos de detenerse. El clip que anuncia el nuevo álbum es sensacional: la fusión de dos fragmentos instrumentales de dos canciones distintas y las líneas y colores interactuando al compás de la música. Una geometría blanda propia del vídeo y de la pantalla del ordenador impresa sobre la cubierta de un CD o vinilo. Una forma analógica que hace patente su origen digital. Un diseño conceptual y altamente estético. Una forma a decodificar.





8/30/2010

Theodor W. Adorno y el post-punk (revisitado)


Necesitaría un meta-comentario para aclarar el post anterior, sobre todo en lo referido al porqué de la posible filiación de Adorno con el post-punk. Obviamente el interés de éste residiría en el carácter deconstructivo de su música sin por ello renunciar a sonar estilísticamente elegante. Fragmentos de jazz, krautrock, nueva electrónica y música clásica combinada con rock en un fenómeno que bebe de la idea de movimiento rupturista, avant-garde y moderno. Escuchar una banda como Gang of Four, por ejemplo, es sinónimo de entrar en un intento de auto-sabotaje formal que genera su propia forma y un estilo propio. Algo parecido ocurre con The Durutti Column, una banda post-punk que recuerda más al ritual de la interpretación mística y en directo de una orquesta o un solista de música clásica que a la comunión exacerbada entre banda y audiencia. Ejemplo de esto, Joy Division.
Obviamente, poniéndonos serios, es ciencia-ficción qué hubiera pensado Adorno, pero lo que realmente importa es observar las ideologías y su mobilidad referencial. Por ejemplo, se contextualiza al grupo The Durutti Column no a través del hilo directo con el personaje histórico español y anarquista Buenaventura Durruti, quien organizó durante la Guerra Civil Española la legendaria "Columna Durruti" que combatió contra las tropas franquistas, sino más bien mediante el cómic situacionista Le retour de la Colonne Durutti, una publicación de cuatro páginas creado por André Bertrand en 1966 en la Universidad de Estrasburgo.
Pero además, esta referencialidad pone de manifiesto la historicidad típica de las bandas post-punk, que en su devoción por las más altas cimas del modernismo estético no dejan de reproducir y reforzar todo lo que el posmodernismo viene siendo desde entonces. Una mirada nostálgica hacía el pasado que poco tiene que ver con la estética agresiva y el “no future” del punk. Más bien, el post-punk deviene una categoría periodizadora en sí misma; finales de los setenta, principios de los ochenta, esa franja temporal que señala el post-Punk de finales de los 70 y comienzos de los 80. Ese segmento temporal concreto (¿de 1977 a 1985?) albergaría en su seno un germen periodizador, en los regresos al pasado de los Nuevos Románticos, el diseño gráfico de Factory Records y el white label de las poéticas musicales mezcladas por tendencias en moda de saltos hacia atrás. Una vez más, el diseño de Peter Saville parece ser la clave estilística interpretativa: desde los primeros diseños de la Factory y  la utilización de emblemas y sellos antiguos pasando por frías y elegantes tipografías con serif hasta el primer album de New Order, Movement, una clara adaptación de un diseño del futurista Fortunato Depero (1892 – 1960), pintor, diseñador, ilustrador y demás.
Un apropiacionismo, el de Saville, que no mera ironía, más bien al contrario, se trata de un apropiacionismo del pasado completamente estilístico y subjetivo, de construcción positiva del sujeto, algo que se acrecentará definitivamente en la portada de Power Corruption and Lies, con la pintura floral de Fantin-Latour.
El post-punk, así como el movimiento cyber-punk en literatura y las películas “nostalgia” concuerdan de lleno con el diagnóstico de la lógica cultural del capitalismo tardío de Fredric Jameson. Recuerdo, de hecho y si la memoria no me falla, que en su libro sobre el posmodernismo, ya se menciona de pasada a Gang of Four.
Por lo tanto volvemos a Vini Reilly y a su “columna Durruti”, pues cuando estos sacaron su album de debut no hicieron sino reproducir el título del cómic de Bertrand, titulándolo The Return of the Durutti Column. Irónicamente cuando empezaban ya estaban de vuelta. Esto es algo muy post-punk, me explico, la ultra-conciencia de la temporalidad y de la historicidad de los movimientos musicales en su sucesión década trás década y la consciente manipulación de los clichés asociados a las modas y las tendencias como base de esa misma operación deconstructiva que está en el sustrato de su ser.
Pero para entender las verdaderas filiaciones que se derivan de, por ejemplo el post-punk y el situacionismo, deberíamos echar una mirada a otro grupo fundamental, que a pesar de que últimamente permanece un tanto en la sombra, brilla conceptualmente como un ejercicio dialéctico que auna teoría y praxis de manera caústica y totalizadora: Stereolab. La viñeta del cómic de Bertrand que aquí reproducimos bien podría servirles a ellos también.

 Texto viñeta: 
 “- ¿De qué te ocupas exactamente?

– De la reificación.
– Ya veo, es un trabajo muy serio, con grandes libros y un montón de papeles en una gran mesa.
– No, me paseo. Principalmente me paseo.”


 

7/30/2010

STYLE & COUNCIL





Éste es un álbum. La portada de un disco es un objeto que puede comunicar ideas y conllevar una carga semiótica compleja. Se trata de New Order, Get Ready (2001) y es un álbum no tan electrónico como se esperaba, sino más rock. Las fotos del folleto interior son del fotógrafo alemán Jürgen Teller. Además de la portada que estáis viendo, las demás fotografías del folleto están sacadas en las riberas del río Tamesis, el denominado Thameshead, el lugar utilizado para alguna escena conocida de La Naranja Mecánica de Kubrick, un espacio objeto de especulación y proyección urbanística durante las décadas de los 60 y 70.
A nadie se le escapa que la portada es poderosa: Una nueva Eva. Viste vaqueros gastados con manchas de pintura, (similares a la línea de jeans lanzada por Helmut Lang a finales de los 90), también viste una camiseta gastada, negra, con pequeños agujeros en el cuello.
El estilo de la calle. Informal, casual. La chica tiene acceso a la tecnología. Mira a la cámara y a su vez graba con una cámara digital. La banda roja de abajo, podría ser la señal de “REC”. Pero esto es una carátula de New Order y las portadas de New Order, así como las de Joy Division, son como templos del diseño aplicado. Peter Saville importó a su diseño gráfico ideas del arte, del constructivismo ruso y Bauhaus y otros principios basados en la economía formal. Alcanzó notoriedad con las portadas de Joy Division y, después, New Order. También participó en el legendario club The Hacienda.
El precinto rojo savillesco es como una señal minimalista que liga el presente y el pasado de New Order. Un recorte en el imaginario formal de Saville y a la vez una marca definitoria de lo que una definición de estilo puede ser en moda, diseño y música: la asociación de lenguajes visuales de distinto orden en una conjunción semántica de primer orden. Una nueva imagen.

Complicando un poco más las cosas, veamos esta otra imagen que complejiza una renovada semiótica del uso del diseño gráfico, la fotografía y el arte.
El diseñador belga Raf Simons, en su colección de invierno 2003, recicla algunos de esos diseños gráficos de Peter Saville en parkas, camisetas y estampados de diverso orden. Moda, diseño gráfico y música entremezcladas en un paradigma estético de última generación.
La mercantilización del mito de Joy Division ha acabado por conquistar a las nuevas generaciones nacidas después de la trágica muerte de Ian Curtis. Una mercantilización que va desde los productos derivados alrededor de Joy Division, especialmente el diagrama de Unknown Pleasures, a la reciente polémica generada por Peter Hook conmemorando el treinta aniversario de la muerte de Curtis con una serie de conciertos donde reproduce los temas de Unknown Pleasures. Una decisión no compartida por el resto de los miembros de la banda que no hace sino echar más basura encima de las ya deterioradas relaciones que supusieron la ruptura definitiva en 2007.
Musicalmente hablando Joy Division ha generado sus propios clones en bandas del llamado post-punk revival como Interpol y Editors, banda esta última cuya voz de su cantante se asemeja febrilmente a la de Curtis.

















El origen de estas disputas entre los miembros de New Order parece situarse en cuestiones económicas no resueltas alrededor de la míticas estructuras Factory Records y sobre todo el club The Hacienda. Existen dentro de la música otros ejemplos paralelos de creación de escena a partir de la puesta paralela de estructuras de producción, distribución y auto-gestión por parte de bandas musicales pero dificilmente es posible llegar a las cotas de la escena de Manchester de comienzos de los 80 en cuanto a una industria generada desde el centro del corazón artístico. Más adelante postearé sobre otro mito encubierto de esa misma escena: Vini Reilly alma de The Durutti Column.

Conviene no obstante observar con detalle los primeros trabajos de Saville para Factory Records, especialmente los primeros sencillos así como los pósters, pues incorporan elementos que serán utilizados en la estética de The Hacienda, en 1982. La reconstrucción del club que estas dos imágenes nos ofrecen nos sirven para observar el sofisticado y a la vez maestra utilización estilística del diseño y la arquitectura. Hoy en día cuando se lleva tanto eso de reconvertir espacios industriales y hangares hablándolos en nuevas factorías culturales y para el arte, una mirada a The Hacienda puede servir como ejemplo de cómo sí hacer las cosas. ¿Dónde miran hoy en día los arquitectos y diseñadores?






La reutilización de las bandas amarillas y negras, rojas y negras que aluden al estado provisional de las obras o a la señal “Atención, obras” pintadas en las bases de los pilares y las crucetas de los edificios y hangares industriales supone un guiño al propio pasado industrial de Manchester así como una introducción de una estética dura y pop para la música electrónica y de baile. Colores que contrastan con el blanco inmaculado de la techumbre y resto de estructura colgante del mítico club inglés.























Documento: póster A4 como anuncio de la conferencia "Sobre estilo" ofrecida en la facultad de Bellas Artes de Bilbao, 2004.