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9/11/2015

Encontrar libros



La ansiedad de no encontrar un libro en el caos, no porque te urja, sino porque no puedes encontrarlo. El libro en cuestión no es el objeto de la ansiedad sino su MacGuffin. Cuando una biblioteca ya no es manejable. Al principio uno no tiene una biblioteca y, sinceramente no piensa en tenerla. Pasan los años y la idea de una biblioteca se asienta, pero no es una realidad. Pasan más años y de golpe uno presiente que tiene una, pero inmanejable, debido a los límites del espacio. El problema es entonces pensar en su futuro. La ansiedad por no poder encontrar un libro es un arrebato: el libro contiene material para un posible artículo que de cuenta de la actualidad; el libro tiene dentro un recorte que es ahora, y solo ahora, imprescindible. La ansiedad por el libro, a su pérdida, no es justificable. El libro ha de estar ahí. El libro-MacGuffin ha tenido en otros momentos otras configuraciones: llaves, calcetines especiales en un cajón. Cosas que no son importantes. Los escritores que se han visto expuestos al exilio dejaron atrás muebles y bibliotecas y establecieron nuevos géneros literarios ligeros, poemas, crónicas, diarios, baladas… (pienso en Brecht). No hacer nada que aumente el peso o inmovilice demasiado. La necesidad de un libro en un momento exacto es en nuestros tiempos académicos un requerimiento autoimpuesto. Un libro desaparecido sin causa o motivo aparente sobrepasa en categoría a los libros prestados y nunca devueltos. Estos al menos tienen custodio. La solución a la desaparición misteriosa de un libro suele ser, casi siempre, la de volver a comprarlo. El libro regresa entonces como un hijo pródigo ante el temor de que el original reaparezca de milagro. Esta es una manera, entre otras muchas, de que surjan los libros dobles o gemelos. La ansiedad también muta en otros objetos, lejos de desaparecer.



2/04/2014

Libros gemelos en la biblioteca

He encontrado libros gemelos en mi biblioteca. Ninguna sorpresa porque ya sabía de su existencia. Entre el orden y el desorden, una biblioteca personal se va construyendo con el paso de los años. Entre la acumulación y la selección, los libros son una carga bien llevada y, también, un refugio para los ácaros. Estos libritos gemelos tienen un poco de historia cada uno. Obviamente hay muchos más libros repetidos, catálogos de exposiciones, readers, revistas y periódicos en los que he contribuido con textos; gemelos, trillizos, familias de cuatro y hasta de cinco.


Pero estos libros son del tipo que uno compra para su lectura y también como material de estudio y trabajo. El primer libro ¡Palabra! de Jacques Derrida (Trotta) llegaría a mis manos porque siempre resulta gratificante leer entrevistas con filósofos las cuales iluminan de una manera esclarecedora los fundamentos del pensamiento. El segundo ejemplar llegó tiempo después como un regalo de una amiga que gustosamente uno aceptó. Ninguno de los dos tiene marcas ni líneas de lápiz. Su estado es bueno.




El animal público de Manuel Delgado (Anagrama) es objeto de un gran olvido. Se trata de un libro leído con fruición hace una década y que me permitió sacar conclusiones decisivas sobre el espacio urbano y la participación en la esfera pública. Una década después, le escuché por primera vez en una conferencia en San Sebastián (en Cristina Enea) y me volvió a convencer. ¡En un acto despistado volví a comprar el ejemplar sin recordar que ya lo tenía! Hay sin embargo diferencias, aunque los dos parecen comprados en la misma tienda, la marca de lápiz que indica el precio así lo marca, el precio ha variado sustancialmente, pasando de 11’42 € a 16’50 €. La subida del IPC o lo que España se ha encarecido en una década reflejado en el precio del mismo libro. Otro cambio es la edición, pasando de la tercera a la quinta edición. Un libro de éxito. He conservado la banda en el segundo donde aparecen unas frases elogiosas. El primero está un poco “aclarado” por el efecto de la luz y el sol, el segundo está como recién salido de la imprenta.


Crítica y verdad de Roland Barthes (Siglo XXI) también es un libro gemelo. Su historia tiene que ver con lo delgado del libro en sí, un librito de bolsillo que uno puede llevar a cualquier sitio. Se trata de un libro que todo crítico debería leer y releer. En mi caso parecería comprar y recomprar. Por si acaso se pierde, se presta y ya no vuelve. Lo interesante de este libro es que al ser tan fino, se esconde muy fácilmente en la biblioteca y, a pesar de tener dos, ejemplares cuando más hace falta no se encuentra ninguno de los dos. Uno de ellos está subrayado, el otro intacto. El primero de ellos fue leído en un viaje de avión desde Madrid a El Cairo como preparación al workshop de crítica Preparing to write en 2008.

Pero no solo hay gemelos en la biblioteca, también muchos mellizos, esto es, el mismo libro pero en distintos idiomas. De estos hay bastantes y no merece la pena postearlos todos, libros que fueron comprados en su versión original (generalmente en inglés) y aunque fueran leídos parcial o totalmente, cuando salió la traducción castellana uno no pudo resistirse. Libros de trabajo y estudio que cuestan ser entendidos en inglés y que en castellano entran fácil. Libros de teoría pero también algunas novelas. Material para la literatura “comparada”, y para el cotejo de traducción.

Un libro mellizo es Criticism and Truth de Barthes (Continuum) que lo es además del mismo libro gemelo en castellano. El mismo libro tres veces. Record. Este libro en inglés fue la primera versión que adquirí, en Londres. Para alguien más francófono que anglófono como yo (aunque esto se haya ido emparejando con el paso del tiempo) parecería un sacrilegio no leer a Barthes en su lengua materna. Así es. Comprar libros tiene que ver con hallazgos y encuentros en librerías, y cuando uno está ahí, en vez de comprar al por mayor hay que realizar una rigurosa selección (bolsillo obliga). Es de esta manera que se va creando una bibliomanía en varias lenguas. También una memoria y una subjetividad.