La ansiedad de no encontrar un libro en
el caos, no porque te urja, sino porque no puedes encontrarlo. El libro en
cuestión no es el objeto de la ansiedad sino su MacGuffin. Cuando una
biblioteca ya no es manejable. Al principio uno no tiene una biblioteca y,
sinceramente no piensa en tenerla. Pasan los años y la idea de una biblioteca
se asienta, pero no es una realidad. Pasan más años y de golpe uno presiente
que tiene una, pero inmanejable, debido a los límites del espacio. El problema
es entonces pensar en su futuro. La ansiedad por no poder encontrar un libro es
un arrebato: el libro contiene material para un posible artículo que de cuenta
de la actualidad; el libro tiene dentro un recorte que es ahora, y solo ahora,
imprescindible. La ansiedad por el libro, a su pérdida, no es justificable. El
libro ha de estar ahí. El libro-MacGuffin ha tenido en otros momentos otras
configuraciones: llaves, calcetines especiales en un cajón. Cosas que no son
importantes. Los escritores que se han visto expuestos al exilio dejaron atrás
muebles y bibliotecas y establecieron nuevos géneros literarios ligeros,
poemas, crónicas, diarios, baladas… (pienso en Brecht). No hacer nada que
aumente el peso o inmovilice demasiado. La necesidad de un libro en un momento
exacto es en nuestros tiempos académicos un requerimiento autoimpuesto. Un
libro desaparecido sin causa o motivo aparente sobrepasa en categoría a los
libros prestados y nunca devueltos. Estos al menos tienen custodio. La solución
a la desaparición misteriosa de un libro suele ser, casi siempre, la de volver
a comprarlo. El libro regresa entonces como un hijo pródigo ante el temor de
que el original reaparezca de milagro. Esta es una manera, entre otras muchas,
de que surjan los libros dobles o gemelos. La ansiedad también muta en otros
objetos, lejos de desaparecer.
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9/11/2015
2/04/2014
Libros gemelos en la biblioteca
He encontrado libros gemelos en mi
biblioteca. Ninguna sorpresa porque ya sabía de su existencia. Entre el orden y
el desorden, una biblioteca personal se va construyendo con el paso de los
años. Entre la acumulación y la selección, los libros son una carga bien
llevada y, también, un refugio para los ácaros. Estos libritos gemelos tienen
un poco de historia cada uno. Obviamente hay muchos más libros repetidos,
catálogos de exposiciones, readers,
revistas y periódicos en los que he contribuido con textos; gemelos, trillizos,
familias de cuatro y hasta de cinco.
Pero estos libros son del tipo que uno
compra para su lectura y también como material de estudio y trabajo. El primer
libro ¡Palabra! de Jacques Derrida
(Trotta) llegaría a mis manos porque siempre resulta gratificante leer entrevistas
con filósofos las cuales iluminan de una manera esclarecedora los fundamentos
del pensamiento. El segundo ejemplar llegó tiempo después como un regalo de una
amiga que gustosamente uno aceptó. Ninguno de los dos tiene marcas ni líneas de
lápiz. Su estado es bueno.
El animal público de Manuel
Delgado (Anagrama) es objeto de un gran olvido. Se trata de un libro leído con
fruición hace una década y que me permitió sacar conclusiones decisivas sobre
el espacio urbano y la participación en la esfera pública. Una década después,
le escuché por primera vez en una conferencia en San Sebastián (en Cristina
Enea) y me volvió a convencer. ¡En un acto despistado volví a comprar el
ejemplar sin recordar que ya lo tenía! Hay sin embargo diferencias, aunque los
dos parecen comprados en la misma tienda, la marca de lápiz que indica el
precio así lo marca, el precio ha variado sustancialmente, pasando de 11’42 € a
16’50 €. La subida del IPC o lo que España se ha encarecido en una década
reflejado en el precio del mismo libro. Otro cambio es la edición, pasando de
la tercera a la quinta edición. Un libro de éxito. He conservado la banda en el
segundo donde aparecen unas frases elogiosas. El primero está un poco “aclarado”
por el efecto de la luz y el sol, el segundo está como recién salido de la
imprenta.
Crítica y verdad de Roland
Barthes (Siglo XXI) también es un libro gemelo. Su historia tiene que ver con
lo delgado del libro en sí, un librito de bolsillo que uno puede llevar a
cualquier sitio. Se trata de un libro que todo crítico debería leer y releer.
En mi caso parecería comprar y recomprar. Por si acaso se pierde, se presta y
ya no vuelve. Lo interesante de este libro es que al ser tan fino, se esconde
muy fácilmente en la biblioteca y, a pesar de tener dos, ejemplares cuando más
hace falta no se encuentra ninguno de los dos. Uno de ellos está subrayado, el
otro intacto. El primero de ellos fue leído en un viaje de avión desde Madrid a
El Cairo como preparación al workshop
de crítica Preparing to write en
2008.
Pero no solo hay gemelos en la
biblioteca, también muchos mellizos, esto es, el mismo libro pero en distintos
idiomas. De estos hay bastantes y no merece la pena postearlos todos, libros
que fueron comprados en su versión original (generalmente en inglés) y aunque
fueran leídos parcial o totalmente, cuando salió la traducción castellana uno
no pudo resistirse. Libros de trabajo y estudio que cuestan ser entendidos en
inglés y que en castellano entran fácil. Libros de teoría pero también algunas
novelas. Material para la literatura “comparada”, y para el cotejo de
traducción.
Un libro mellizo es Criticism and Truth de Barthes (Continuum) que lo es además del
mismo libro gemelo en castellano. El mismo libro tres veces. Record. Este libro
en inglés fue la primera versión que adquirí, en Londres. Para alguien más
francófono que anglófono como yo (aunque esto se haya ido emparejando con el
paso del tiempo) parecería un sacrilegio no leer a Barthes en su lengua materna.
Así es. Comprar libros tiene que ver con hallazgos y encuentros en librerías, y
cuando uno está ahí, en vez de comprar al por mayor hay que realizar una
rigurosa selección (bolsillo obliga). Es de esta manera que se va creando una
bibliomanía en varias lenguas. También una memoria y una subjetividad.
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