Lo viejo es pasado. Lo nuevo futuro. Un
vendedor de lo viejo no desea desprenderse de lo que tiene, mientras los
promotores del mañana venden aquello que no existe más que en los sueños de la gente.
El pasado está cubierto de polvo, novelas gráficas de Walter Scott y Carlos
Dickens; vestigios de un mundo que a nadie interesa. Un universo de
quincalleros y jubilados sin porvenir.
El futuro está dominado por la inversión y el manejo del riesgo (risk management), el turismo bomba y los
gurús del liderazgo grupal. La ciudad poco a poco se va vaciando de memoria.
Pobreza de experiencia. Y mientras tanto, la virtualidad abstracta del capital
financiero transmuta en una estética de feria comercial en la que poder
depositar unos ahorros. El capitalismo comercia con futuros. Mercado de futuros (2011) de Mercedes Álvarez
es otro ejemplo de cine financiero a la española, un género que por propio
derecho se impone por encima de lo que no hace tanto se denominaba “cine
político”. De hecho la primera ha sustituido a la segunda para convertirse en
el género cinematográfico que mejor sirve para dar cuenta de la totalidad.
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10/12/2014
4/02/2014
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