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| Mathias Poledna, Imitation to Life, Film instalación, 35 mm, 2013 |
Muy poco se ha escrito de la presentación
de Mathias Poledna en el Pabellón Austríaco de la 55 Exposición Internacional
de la Bienal de Venecia, en 2013. Las razones por las que el proyecto pasó
desapercibido o, literalmente, fue malinterpretado deberían hacernos
reflexionar sobre la temporalidad del arte reciente. Ésta, la temporalidad, es
la materia con la que trabaja el artista austríaco afincado en Los Ángeles. Ha
pasado año y medio desde la presentación de Imitation
of Life, el filme en 35 mm realizado para la ocasión y ese regusto de lo
recién pasado sobrevuela esta mañana mi escritorio. Puede considerarse este
filme como la continuación lógica de la obra de este artista desde la irrupción
de Actualité, a comienzos de la
década pasada. Aquellos seguidores del artista apreciarán. Una producción en 35
mn de tres minutos escasos de duración, una animación realizada a la manera de
las grandes producciones de dibujos animados de la época de 1930 y 1940
incluyendo una banda sonora grabada ex profeso al modo de la Era dorada de
Hollywood. Como resulta habitual, el formalismo del que el artista hace gala
desencadena toda una red de asociaciones y referencias útiles para entender la
evolución de la industria cultural y de la modernidad.
La radicalidad reside en no ceder a la
tentación de hacer de la animación un pastiche crítico, sino de otorgarle una
autonomía en tanto que producción que se semantiza desde el propio contexto de
exhibición, es decir, el contexto del arte contemporáneo y la institución-arte.
El estudio del medio fílmico y su historicidad ha sido uno de los temas en los
que más ha investigado Poledna. Lo que una realización de este tipo plantea es
la naturaleza de la artesanía y el craftmade
dentro del arte así como en el interior de una industria cultural que tiene en
la tecnología y la digitalización uno de sus principales bastiones. Al mismo
tiempo, Imitation to Life plantea un
reto a la institución del arte y museística del presente. ¿Qué museo se
arriesgaría a exhibir una obra de una dificultad técnica y de dispositivo como
pocas veces se ha visto antes y pasar como que está exhibiendo un dibujo
animado de la factoría Disney? No lo olvidemos, tampoco, que su presentación en
la arquitectura de Josef Hoffmann era site-specific.
Pero, ¿acaso una animación no está hecha para ser repetida una y otra vez?
Los dibujos animados, al igual que los
juegos, se sustentan en la repetición. Walter Benjamin profundizó esta gran
ley, que por encima de todas las reglas y ritmos aislados, rige el conjunto del
mundo de los juegos: la ley de la repetición. “Sabemos que para el niño esto es
el alma del juego, que nada lo hace más feliz que el ‘otra vez’”. Poledna, al
igual que anteriormente Benjamin, se dirige al mundo de los adultos y al de los
niños y, fijándose en estos, rescata una teoría de la modernidad todavía
incorrupta y llena de potencialidad. (To
the future, puede leerse en la cobertura de su libro).
No por casualidad que el artista
austríaco metiera a bordo de su aventura a Esther Leslie, autora del imprescindible
Hollywood Flatlands: Animation, Critical
Theory and the Avant-Garde (Verso, 2002) (Ver en blog). “La existencia de Mickey Mouse es
un sueño para el hombre contemporáneo” escribió Benjamin. Re-examinar el pasado
bajo una lupa y con la paciencia de un historiador es tarea de Poledna, un
artista exquisito y único a partes iguales.
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| Imagen del Pabellón de Josef Hoffman modificado para la filme-instalación |






