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5/17/2017

Temporalidad y abstracción en Carol Bove


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Carol Bove, Hylomorph, 2016
Desde la ventaja de la temporalidad hoy, la modernidad es el pasado y lo contemporáneo sinónimo de actualidad. Pero la dinámica de lo viejo y lo nuevo no deja de renovarse. La pasión moderna por las formas orgánicas de la naturaleza mantiene su encanto en las nuevas generaciones. Pienso en la obra de Carol Bove y sus especímenes naturales – maderas a la deriva, conchas y corales, hojas y plumas – insertadas en la escultura más reciente. Su obra combina escultura y ensamblaje conceptual – “esculturas collage” las llama – transformando materiales dispares que en su interconectividad difuminan las fronteras de los periodos de tiempo. Este caleidoscopio de reverberaciones conceptuales y formales tiene, sin embargo, la capacidad para periodizar. Estas piezas de Bove, aún en lo que tienen de reescritura del canon de la escultura abstracta moderna mientras al mismo tiempo lo crea – y en diálogo con figuras masculinas como Giacometti, Anthony Caro o John Chamberlain – es deudora de aquellos arreglos o disposiciones apropiacionistas de artefactos culturales que presentaban una atmósfera bohemia y utópica de los años 60 y 70. Este giro ahora hacia la escultura abstracta modernista está en conversación con la historia social de las formas. No deja de sorprender la capacidad para que ideas y formas que muchas veces pensamos que han quedado obsoletas sean capaces de emerger a la superficie, renovarse y situarse, de nuevo, en un primer plano de la actualidad artística. Estas esculturas son más bien “gestos abstractos” que obras propiamente abstractas, pues no evaden su referencialidad.

El espacio de la exposición y la arquitectura de la galería se incorporan a la “composición” de elementos, del mismo modo que el estante y el mueble servía como receptáculo del display y conector entre ítems. La observación temporal de la transformación de un objeto o cosa en una obra de arte es un atributo moderno que Carol Bove parece querer resucitar. Este neo-modernismo historicista es propio de artistas para quienes la historia del arte del siglo xx no cesa de proyectar su larga sombra sobre el presente. Y sin embargo el arte de Bove responde a la búsqueda existencial de ordenación de un macrocosmo personal donde una actitud coleccionista (deseada, buscada, encontrada) e historiadora crea una identificación intersubjetiva entre sujeto y objeto. 

* Metacomentario en relación a la entrada anterior sobre la escultura de Ángel Ferrant. 

Carol Bove,  Cuneiforms, 2011

4/29/2016

Un soplo de abstracción: arte, arquitectura y capital financiero


Aunque la distinción entre el concepto de dinero y el de capital atraviesa la historia de la economía política desde Marx, la complejidad teórica de las relaciones entre ambas categorías demanda continuamente de representaciones provenientes de la esfera cultural con el fin de escudriñar sus innumerables fricciones y contradicciones. De un modo un tanto básico puede decirse que la forma del dinero es, quizás, la fuente fundamental de toda abstracción, y de ésta se desprende la naturaleza intangible del capital y las elucubraciones mentales sobre su cálculo matemático y también sobre su dimensión metafísica y espiritual. O dicho de otro modo: el dinero es lo tangible, “la pasta”, mientras que el capital permanece virtual, volátil e inasible. El capital es un proceso y no una cosa. Un proceso donde la circulación del dinero se utiliza a menudo para hacer más dinero, pero no siempre ni exclusivamente. En el territorio de la cultura, estas abstracciones no pueden soslayarse sino que necesitan mostrarse a fin de determinar la inmediatez que lo social comparte con lo económico. Dicho de un modo gráfico, esto equivale a exhibir las “costuras” visibles (pero también invisibles) que formatean el “traje” (la forma) que habitualmente vestimos.

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Aleksander Komarov, Estate, Videostill, 2008