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10/01/2014

CRÍTICA: God Help the Girl (2014), Stuart Murdoch



Que el musical es un género cinematográfico denostado es algo bastante evidente. Al esplendor de otro tiempo, donde el musical era capaz de levantar el ánimo colectivo o incluso conseguía convertirse en una suerte de espejo de las transformaciones de las esperanzas e ilusiones de la juventud y la clase media, le ha seguido una decaída aunque todavía existan títulos que sin ser estrictamente “musicales” sitúan la música en el centro; desde Velvet Goldmine de Todd Haynes o 24 Hours Party People de Winterbotton hasta Sugar Man, pasando por los biopics de Jim Morrison, Kurt Cobain e Ian Curtis.

God Help The Girl, escrita y dirigida Stuart Murdoch, viene a romper esta inercia con un musical pop en toda regla en la que el carismático y polifacético líder de Belle and Sebastian sale por todo lo alto. Aunque las expectativas eran más bien bajas, la curiosidad estaba en comprobar cómo un producto de masas, la música pop, puede reproducirse y extenderse a través de otros medios (el cine). La película es un musical pop, esto es, supedita su forma, estructura y estilo a una coreografía colectiva. Su argumento es, como no podía ser de otra manera, típica, recurrente. El argumento es lo de menos: chica con problemas psicológicos se escapa del hospital para convertirse en cantante de grupo pop con compositor outsider y pianista “pija” victoriana. Todo ello para gloria del talento compositivo de Murdoch y de la mayor “exportación” escocesa al mundo: la banda Belle and Sebastian.

Pero God Help The Girl no sólo sacia esta curiosidad por la elasticidad del pop, sino que en sí mismo se convierte en algo placentero, un videoclip de larga duración con una variada paleta de recursos formales y giros narrativos. Se trata de una película muy estetizada, pues el valor de superficie (casi epidérmica), del estilo florece como en una primavera musical llena de color. En lugar del ya clásico documental à la Pennebaker o incluso al margen de la confusión buscada entre verdad y ficción de gran parte del docu musical, esta aportación al cine de ficción ofrece un magnífico retrato de la juventud europea actual y también sitúa a Belle and Sebastian como una de las principales bandas mundiales en la colectivización del consumo indie, hipster, o cualquier otro valor diferencial. Evidentemente hay ironía, humor y también distanciamiento. El alma hipster supone todo un filón emocional a explorar, aunque quizás, God Help The Girl nos recuerde que más que un estilo o una moda, lo hipster es ante todo una economía.

God Help The Girl está hecha de lo único con lo que puede armarse una película de este tipo: de la suma de detalles y de la amalgama de fragmentos. Desde la moda, por ejemplo, existe una infinita gama de detalles estilísticos a decodificar, a cada cual más sutil y preciosista. Desde el baile y la coreografía: una amplísima articulación de movimientos, pasos y gestos pop. Desde el cine, referencias que no son citas sino elementos culturales ultradigeridos por décadas de consumo pasivo pero que puestos en pantalla no molestan o suenan pretenciosos debido, como digo, al divertimento y hedonismo que desprende la película: la Nouvelle Vague y Godard (Emily Browning se parece y lleva el corte de Anna Karina y además lee Ana Karenina de Tolstoi); tampoco puede faltar guiños al baile y la carrera de Band à part; el cine independiente americano, Hal Hartley; los psicodramas de Todd Solondz para quien Belle and Sebastian compuso la banda sonora de Storytelling; algo del compromiso social y el retrato de clase de Ken Loach; mucho de Jacques Demy, y no solo en el uso del color en la ropa, etc.

Políticamente God Help The Girl nos devuelve una imagen de la juventud indolente y con dificultades para la autorrealización que no se aleja demasiado de grandes franjas de gente predispuestas para la moda y lo cool. Nunca le ha faltado conciencia social ni a Murdoch ni tampoco a Belle and Sebastian y, como he señalado más arriba, God Help The Girl es como si Ken Loach rejuveneciera de golpe y decidiera hacer un musical pop. Murdoch estaría posiblemente encantado con esta comparativa, él que siempre ha abogado públicamente por la izquierda y el socialismo (siendo Belle and Sebastian una banda inusual de muchos miembros y colaboradores, algo parecido al Berliner Ensemble de Brecht pero en música pop, pero donde además, valga la contradicción, siempre hay espacio para cierto misticismo e incluso religiosidad como también lo hay en God Help The Girl).


“No ha habido tanta represión desde la Rusia estalinista” dice uno de los protagonistas en un momento, exportación desde lo político a la sexualidad y al ansia de liberación de la identidad, del género y de la clase. Sobre la clase hay también bastantes guiños, como “Glasgow como una ciudad victoriana llena de paletos”, a la vez que la identidad británica (ingleses en escocia) es también objeto de comentario. (Al parecer Murdoch votó YES). Todo esto articulado, más las canciones, bailes musicales y otros elementos de orfebrería pop hacen de God Help The Girl un musical pop que los devotos de Belle and Sebastian sin duda disfrutaran, pero que los no iniciados también apreciarán.


1/24/2013

Pop político: Belle and Sebastian




Belle and Sebastian
 “Marx and Engels”


There's misery in all I hear and see
From people on TV
After their tea when life begins again
They'll be happier than me

There are a thousand meals being made on Saturday
From the view I saw today
I took a bet inside the launderette
With a girl from Wallasey

She spoke in dialect I could not understand
But one thing that she made clear
There was no coming on to her
There was no way

Instrumental

There's misery in all I hear and see
From people on TV
After their tea when life begins again
They'll be happier than me

There are a thousand meals being made on Saturday
From the view I saw today
I took a bet inside the launderette
With a girl from Wallasey

She spoke in dialect I could not understand
But one thing that she made clear
There was no coming on to her
There was no intellect
That she could respect
If it couldn't see
That the girl just wants to be
Left alone with Marx and Engels for a while
She's writing in the style
Of any riot girl

Quote: “The bourgeois, historically, has played a revolutionary part to end all feudal, idyllic relationships. It has resolved personal worth and, in place of freedom, is exploitation for profit alone. There is a spectre of the past in my bold assertion. We could learn much from the past.”