“Dys-poner
las cosas sería por lo tanto una manera de comprenderlas dialécticamente”. Esta frase sacada del gran trabajo de Georges
Didi-Huberman sobre Brecht (Cuando las
imágenes toman posición, Antonio Machado Libros, 2013) sirve para continuar
con la serie de entradas sobre el asunto del display. Al analizar a Brecht, el autor francés habla del montaje y el mostrar como dos de las técnicas brechtianas, y por extensión modernistas,
sobre las que sostener una mirada de las cosas dialéctica. “La poética
brechtiana casi podría resumirse en un arte de disponer las diferencias”. Dysponer
las cosas (con y griega). “Esto es el montaje: no se muestra más que
desmembrando, no se dispone más que dysponiendo
primero”. Desconozco como es en el original francés este dys-poner, aunque uno esté tentado de pensarlo como sustituto de display.
Existe una lógica en el display expositivo que puede asociarse a
este dys-poner y a la “mostración”.
Ésta consiste en hacer visible el propio espacio de la representación, hacer
visible el marco arquitectónico y museístico que soporta (da soporte) a la
exposición. Como si del teatro épico se tratara, la exposición clamaría,
tautológicamente: “¡Esto es una exposición!” Desprovisto de la tramoya y
arquitectura recubierta que sostiene muchos de los espacios expositivos, el
acto de mostrar reivindicaría la naturaleza construida, histórica, de la
situación y del arte expuesto. El arte se muestra y así también la exposición. La
teatralidad de la exposición se hace auto-consciente.
De nuevo Christopher Williams viene a la
mente (por completar algo de lo dicho anteriormente). Por ejemplo, cuando en
una pared larga en lugar de una secuencia de fotografías coloca una sola imagen
cerca de la pared, dejando el paño limpio. El artista afirma que esa secuencia
fotográfica existe, pero en negativo.
“I’m working with ideas around the
theatricality of staging an exhibition. The conventional exhibition band—a row
of closely hung pictures—is something I use, but in its absence. Here I’ve
tried to get inside all of the conventions of the most traditional photographic
displays associated with the classic days of MoMA: the black and white prints,
the black frame, the white matte, etc., although I’m aware that this is a
reductive misreading of the history of the photographic department here”.
Lo que este modo de proceder desvela es
la naturaleza construida, histórica, de la convención, que Brecht desmontó en
su teatro, haciendo visibles las fracturas y las discontinuidades. La ocupación
con cosas, arquitecturas y mobiliario de un espacio (la ocupación en positivo)
muestra su reverso, el espacio negativo, el espacio no usado. Fui consciente de
este hecho de lo positivo y de lo negativo en el espacio expositivo trabajando
en la exposición de 2007 Arqueologías del
futuro, donde el espacio de proyección para Version de Mathias Poledna era al mismo tiempo una sala oscura por
dentro, y una arquitectura minimalista y modular por fuera, rodeable, y haciendo
juego con las columnas. Una fotografía del espacio exterior sin rastro de la
obra (en el interior) en el catálogo dejaba constancia de este juego
positivo-negativo de las formas arquitectónicas en el interior de un espacio. Esto estaría en la línea de la
publicación Jeroen De Rijke and Willem De
Rooij: Space and Films/Espaces et films 1998-2002 en la que la pareja de
artistas holandeses recoge los settings
para sus filmes y que puede verse como una reflexión auto-consciente de la
teatralidad de los espacios construidos que van desde el white cube al black cube.
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Caja de proyección para Version (2004) de Mathias Poledna, en Arqueologías del futuro, sala rekalde, Bilbao, 2007. Foto: Begoña Zubero |
También la cuestión del orden y el
desorden. El display podría verse
como una organización ordenada del desorden o, por el contrario, en desordenar
el orden a través de la forma ensayo, que es dialéctica en sí misma. De nuevo
Brecht (en Diálogo de refugiados)
habla de esto: “donde no hay nada en el lugar adecuado, hay desorden; donde en
el lugar adecuado no hay nada, hay orden”. Estas reflexiones sobre el montaje, el display, el espacio expositivo, la labor del comisariado y del editor, y también la dialéctica no han de verse como un asunto meramente teórico, sino como un testeo de ideas sobre el trabajo realizado, el que toca realizar y que informan de una posibilidad crítica del arte con la que es su forma privilegiada: la exposición.