Aunque la distinción entre el concepto de
dinero y el de capital atraviesa la historia de la economía política desde
Marx, la complejidad teórica de las relaciones entre ambas categorías demanda
continuamente de representaciones provenientes de la esfera cultural con el fin
de escudriñar sus innumerables fricciones y contradicciones. De un modo un
tanto básico puede decirse que la forma del dinero es, quizás, la fuente fundamental
de toda abstracción, y de ésta se desprende la naturaleza intangible del
capital y las elucubraciones mentales sobre su cálculo matemático y también
sobre su dimensión metafísica y espiritual. O dicho de otro modo: el dinero es
lo tangible, “la pasta”, mientras que el capital permanece virtual, volátil e
inasible. El capital es un proceso y no una cosa. Un proceso donde la
circulación del dinero se utiliza a menudo para hacer más dinero, pero no
siempre ni exclusivamente. En el territorio de la cultura, estas abstracciones
no pueden soslayarse sino que necesitan mostrarse a fin de determinar la
inmediatez que lo social comparte con lo económico. Dicho de un modo gráfico,
esto equivale a exhibir las “costuras” visibles (pero también invisibles) que
formatean el “traje” (la forma) que habitualmente vestimos.
Seguir leyendo en Revista Atlántica
http://www.revistaatlantica.com/contribution/soplo-abstraccion-arte-arquitectura-capital-financiero/
| Aleksander Komarov, Estate, Videostill, 2008 |