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8/08/2019

∑(No,12k,Lg,17Mif) New Order + Liam Gillick: So it goes. (Live at MIF)




Entiendo la colaboración de Liam Gillick con New Order como algo que, tarde o temprano, tenía que suceder. El concierto que la banda ideó para el Manchester International Festival y su posterior gira con el artista británico puede ahora escucharse en formato CD y vinilo. La gran diferencia, musicalmente hablando, reside en la elección del repertorio, dando salida a temas que no han sido tocados en directo durante décadas, optando por un conjunto sólido aunque sorprendente. Existen ya varios recopilatorios de la banda donde escuchar los hits: únicamente para que cualquier seguidor se percate de que el repertorio va mucho más lejos. Así las cosas, “Times Change” (de Republic) abre el concierto pero ahora convertida en instrumental. Le sigue “Who’s Joe”… y desde aquí la cosa sube enteros entrando “olvidados” como “Dream Attack” (de Technique) y “clásicos” de Joy Division con “Disorder”, “In a Lonely Place” y “Ultraviolence”. “Sub-culture”, “Bizarre Love Triangle” y “Your Silent Face”, todas ellas remozadas, añaden la emoción necesaria.

Musicalmente hablando, se trata de un álbum en directo que, aun sin ser imprescindible, añade una plusvalía artística y, por qué no, performativa. El concierto en el MIF se caracterizó por un setting en el que la banda se situaba en primer plano y, detrás, una de las “estructuras” enrrejadas de Gillick; un conjunto de sets con una docena de sintetizadores del Royal Northern College of Music, uno encima del otro en filas de seis, detrás de tableros que funcionaban como persianas y pantallas de luz y sonido. El conjunto tiene algo de setting, performance art y cualidad escultural que recombina cierto lógica estructural, y a la vez emotiva, de NO. Podemos pensar no sólo que la música que acompaña la trayectoria de Gillick desde sus comienzos es JD & NO, sino también que hay una filiación estética en NO que se emparenta con el neoconceptualismo neo-bauhausiano (no exento de guiños subculturales) de la obra y pensamiento de Liam. Evidentemente puede trazarse la conexión con Peter Saville (ya el álbum Music Complete, 2015, se diría diseñado por Gillick, pero aún no); o con Lawrence Weiner, autor de varios posters para NO en los ochenta (para Technique).


El trabajo gráfico de Liam Gillick para este álbum en directo parte de una de sus pseudo-ecuaciones matemáticas, a modo de “síntesis” de la propia colaboración: ∑(No,12k,Lg,17Mif) New Order + Liam Gillick: So it goes. (Live at MIF). Resulta interesante que el concierto tuvo lugar y fue grabado (dentro del MIF) en los Old Granada Studios de Manchester, el mismo escenario donde Joy Division actuó en 1978 para su debut televisivo en el programa So It Goes de Tony Wilson. La cobertura y trabajo gráfico es blanco; a mi entender un guiño al famoso álbum, igualmente blanco, de The Beatles diseñado por Richard Hamilton en 1968. En portada y trasera, unos triángulos en barniz brillante generan la forma gillickiana. En el interior, el setting reticular está igualmente resaltado en brillo sobre mate. En este contexto minimalista (propio del imaginario de NO), únicamente tres colores: los colores primarios de la luz RGB rojo, azul y verde (los tres colores para los vinilos). El texto del interior de Gillick enfatiza este aspecto neoconceptual: un conjunto de instrucciones escritas cerebral y desapasionadamente a modo de protocolo formal y organizativo de cara al concierto.

El conjunto, el artefacto, es completo, integral, totalizador. Música, diseño y arte que recoge todo el potencial de una estética material, en la tradición vanguardista de la colaboración entre las artes ¿post-bauhausiana? Todo ello sin renunciar al componente de producto de masa o reproducido masivamente.

Una nota final sobre el diseño de esta portada de New Order está en compararla con una fachada diseñada por Gillick en Gernika, para la antigua fábrica Astra, reconvertida en centro cultural asociativo en el pueblo. Los triángulos construyen el cuadrado, y la retícula, la forma, se genera tanto sobre la superficie como en el cerebro.





9/12/2017

Fortunas de la llamada estética relacional



Pocas categorías artísticas han alcanzado tanto éxito y han sido a su vez tan denostadas en estos último veinte años como la Estética Relacional. En España, la Estética Relacional (en adelante ER) tiene mala prensa o, por el contrario, se la ha considerado como una llave en el desarrollo y modernización de algunos museos de arte contemporáneo. El énfasis en esta “llamada” ER pone el acento en su denominación como una marca o sello en la época en la que los grandes estilos y movimientos son cosa del pasado. Habría que retroceder a los setenta y ochenta para encontrar tendencias que en su transición de la modernidad a la posmodernidad ingresan en la historia del arte canónica. En plena posmodernidad, toda novedad a perdurar encuentra el límite de su propia temporalidad y duración. Parte del éxito, y a su vez del fracaso, de la ER se encuentra en esta nostalgia de la historia del arte como un continuo cartografiable en medio del caos en que se ha convertido el arte contemporáneo globalizado (desde los noventa hasta el presente). A esto habría que sumar la restitución del comisariado y el curating de la anterior historia del arte.

Desde comienzos del 2000, la ER ha sido objeto de distorsiones, contradicciones y malos entendidos. El significado que la acepción tiene para mí es, antes que una “estética” o un estilo artístico o modo “relacional” de relaciones humanas que sean intersticios o se pretendan alternativas, una categoría periodizadora de un momento histórico concreto: los años noventa. No deseo revisar aquí el famoso libro del crítico de arte y comisario Nicolas Bourriaud, Esthétique relationnelle (publicado en 1998 por Les Presses du réel, una casa de ediciones vinculada al centro de arte Le Consortium de Dijon), sino contribuir a tejer una intrahistoria.

Seguir leyendo en campoderelámpagos.org 




5/05/2016

El proceso de pol pot (historia de las exposiciones)







Esta exposición de 1998 “coordinada” (y no "comisariada") por Liam Gillick y Philippe Parreno puede verse ahora como una muestra del arte de los años 90. “El proceso de Pol Pot” en Le Magasin de Grenoble recuperaba una serie de noticias alrededor del dictador camboyés Pol Pot y la imposibilidad de un proceso sumario por sus crímenes contra la humanidad, una vez que Pol Pot ya estaba muerto. La imposibilidad de un proceso contra el tirano se aumentaba por el hecho de que apenas existen imágenes de sus crímenes, haciendo un hipotético proceso todavía más ilegible. La exposición, por lo tanto, se desviaba desde un caso real (a modo de McGuffin) hacia el territorio de la dificultad de juzgar y la lectura siempre compleja de la historia. Se trataba de una sola obra a modo de exposición, o la exposición como proyecto y obra, para la cual los artistas contaron con un grupo de supervisores y que fueron: Thomas Mulcaire, Pierre Huyghe, Rebecca Gordon-Nesbitt, Douglas Gordon, Gabriel Kuri, Jeremy Millar, Josephine Pryde, Carsten Höller, Rirkrit Tiravanija, Ronald Jones, Pierre Joseph, Zeigam Azizov, Adrian Schiesser, Terry Atkinson…

El espacio expositivo transformado y una serie de intercambios de email proporcionaron el contenido, con textos y preguntas escritos en las paredes, un bosque de signos (al igual que el diseño gráfico del proyecto) y una serie de iluminaciones cambiantes sobre ese mismo contexto en la que ninguna imagen podía ser producida o leída, interpretada. Una exposición sin imagen, o crítica con la capacidad de representación de la imagen. La exposición como un decorado dramático o como un plató de televisión donde se escribe un guión.


Un espectáculo de marionetas tenía lugar todos los miércoles durante la duración de la exposición. Es a partir de este diseño gráfico del bosque que Liam diseñará inmediatamente después el logotipo del Kustverein Frankfurt.


3/02/2015

Estructuras y arte

The Significance of this Structure..., 1993

collage, 42 x 30 cm, Liam Gillick



10/29/2014

NO & JD, fanzine, 2000



París año 2000. 20 años del suicidio de Curtis. Se trata de una evaluación del tiempo,
en parte autobiográfica, en parte musical. Texto, imagen, gráfica. Los zines son medios
adolescentes en una época que ha alargado la adolescencia. 


"Lawrence Weiner también diseño el cartel promocional con motivo de la salida de
'Brotherhood", 1987". Música, arte y diseño. Disco, cartel y gráfica. Algunos de los
temas que interrelacionados configuran la temática de este mismo blog.

La escritura es courier, estilo máquina de escribir. Cortar y pegar. Fotocopias en la era creciente de Internet.
La tipografía Helvética. La barra separadora y el punto rojo. Unidos ambos harán la barra roja con la que Peter Saville diseñará el próximo Get Ready (2001). ¿Anticipación? La encuadernación es à la ancienne.

Portada y contraportada. En el original en fotocopia papel cebolla. Collage. Post-punk y modernidad. Periodización y atemporalidad.

El fanzine recoge en la misma página un poster de Weiner para el álbum Technique
(1989) y una obra de un Liam Gillick de comienzos de 1990 para
una arquitectura "textual". Estos dos artistas amigos y colaboradores realizaron más

de una década después una exposición conjunta en MuKHA de Amberes, 
A Syntax of Dependency, 2011.