Esta exposición es un caso de estudio
dentro de la actual vorágine revisionista de la modernidad y sus narrativas. Su
eje pivota sobre una década decisiva del pasado siglo XX, los años 30, y un
contexto geográfico “alrededor” de la ciudad de San Sebastián. Aquí confluyó un
periodo alto para el arte y la cultura que ocupa un momento fundacional para el
arte vasco y también un lugar destacado dentro de la vanguardia histórica
española. Puede discernirse aquí una situación emblemática de la modernidad caracterizada
por el fenómeno urbano y la congregación de una serie de artistas abanderados
de “lo nuevo”. A ello contribuyó la consolidación de San Sebastián como un
lugar para el turismo monárquico y una burguesía ociosa en ascenso dando lugar
a una compleja e interconectada esfera pública europea. Este esplendor desde
mediados de los años 20 alcanza su momento más alto en la Segunda República
Española viéndose truncado con la Guerra Civil en 1936.
En esta exposición el hilo conductor es
menos la cronología de unos hechos y la biografía de unos artistas que el
rastreo periodizador de la estética, las ideas y el espíritu que permitió la
emergencia de “lo nuevo” (el shock moderno) para sorpresa, provocación y
también regocijo de un público principalmente burgués. La exposición se asienta
en las premisas de las manifestaciones estéticas que pueden inscribirse en los
movimientos artísticos de las vanguardias históricas, enfatizando un punto de
vista multidisciplinar y que tiene en el entrelazado de las artes su principal
razón: pintura, collage y fotomontaje, fotografía, arquitectura, escultura,
caricatura y cartel. El Studio de
arquitectura Labayen-Aizpurua, la fotografía del propio Aizpurúa, la esfera pública
de Eduardo Lagarde; los pintores Jesús Olasagasti, Carlos Ribera, Cabanas
Erauskin, María Vallejo; Nicolás de Lekuona y Jorge Oteiza; cartelistas como
Elías Elósegui y “Txiki” Zabalo; el poeta Gabriel Celaya; Ernesto Giménez
Caballero…
El interés de la irrupción del llamado
“arte nuevo” en los años 20 y 30 del pasado siglo supone un precedente de
vanguardia en sincronía con su equivalente europeo abanderado del capitalismo
moderno y la nueva cultura de masas. La exposición sugiere la trayectoria vital
de un tiempo convulso y en continuo cambio bajo la perspectiva que de la
modernidad se ha realizado desde el arte contemporáneo y la teoría crítica.
Peio Aguirre
Comisario de la exposición

