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8/23/2021

POP POLÍTICO: “Una luz abrasadora, el sol y todo lo demás. Joy Division. La historia oral”, Jon Savage (Reservoir Books, 2020)

 



Esta historia oral sobre Joy Division que ahora nos entrega Jon Savage ha debido estar fermentándose lentamente desde al menos hace cuarenta años. Su sabor es el de aquellos licores que con el tiempo ganan en aroma y “cuerpo” y se degustan a sorbitos. El principal “cuerpo” de la historia está ausente, y éste no es otro que Ian Curtis. Sin embargo, en todo este tiempo, Manchester lamenta la ausencia de otros grandes protagonistas de esta historia de la música ya legendaria, empezando por ese empresario un tanto excéntrico que fue Tony Wilson (+ 2007); también Rob Gretton, manager de JD/NO (+ 1999), o el productor Martin Hannett (+1991), entre otros. 


El periodista Jon Savage fue un testigo directo de la “manufactura” de Joy Division, e incluso llegó a realizar unos más que interesantes carteles para algunos conciertos. Una cosa que le honra es entregar este compacto libro sin en ningún momento ceder a su ego. En su lugar, deja hablar y deja la palabra a un amplio elenco de protagonistas y testigos generando un relato oral (y coral). De esta manera, un mismo concierto de JD puede ser recordado a partir del punto de vista de un miembro de la banda y de alguien externo, un testigo cualquiera que acudió a verlos por primera vez. A su vez, una cronología de conciertos y otros hechos destacables recorre y pauta el libro, también fragmentos de reseñas de conciertos, de manera que el lector puede seguir el curso de los acontecimientos de aquellos cuatro, sí, sólo cuatro años, que van desde 1976 a 1980. 


No puede entenderse la emergencia de JD sin el anhelo de sobreponerse al paisaje deprimente de Manchester en aquellos días, en el que, según C.P. Lee “había un ambiente gris que podía asociarse con la eliminación de casas adosadas de ladrillo rojo y su recambio por aquellos gulags de hormigón, una sensación de desesperanza que encajaba con las aspiraciones de la época”. La música de Joy Division supuso una banda sonora para días grises en futuristas fortalezas de hormigón armado antes de que la depresión fuera la antesala de su posterior revulsivo hedónico, Madchester. 


Junto a Ian Curtis, Bernard Sumner, Peter Hook y Stephen Morris, otros testimonios son los de Peter Saville, diseñador responsable de la imagen de las portadas de los elepés y cofundador de Factory; los fotógrafos Kevin Cummins y Anton Corbijn; Richard Kirk de Cabaret Voltaire, la viuda de Curtis, Deborah Curtis, (en ese caso se trata casi siempre de fragmentos de su libro Touching from the distance lo cual da a entender que Savage no pudo entrevistarla o ella decidió pasar página con aquel libro), y Annik Honnoré, la belga de la que se enamora Curtis precipitando el suicidio de éste. Especialmente relevante es el modo en el que, a lo largo del relato oral, se describe el nacimiento de una “escena”. Para tal menester hace siempre falta la contribución de un número de agentes implicados en distintas fases de la producción y la posterior distribución y consumo. Tony Wilson aparece aquí como una especie de Malcolm McLaren mancuniano, y resulta plausible la hipótesis que sin Wilson Joy Division no hubiera nunca existido, pero también que, sin JD, nada de aquello hubiera germinado. Antes que un sello, Factory fue un lugar de conciertos, The Factory, obra de tres socios fundadores, el propio Wilson, Alan Erasmus y Saville, quien realizara el conocido poster inaugural en 1978. El nacimiento de Factory Records no fue con Joy Division, sino con un disco de Viny Reilly titulado The Return of the Durutti Column. Ya aquí Wilson mostraba su cultura y querencia por Guy Debord y el punk junto con una más que clara visión empresarial. 


Igualmente importantes en esta “escena” fueron el mánager Rob Gretton, el crítico musical del New Musical Express Paul Morley, y sobre todo Martin Hannett. Éste emerge como una figura pivotal pues el sonido que conocemos y admiramos de Joy Division se le debe a él ya que, sin su “edición”, JD no hubieran tal vez pasado de ser un buen grupo, sin más. Peter Hook y Bernard Sumner recuerdan que no les gustaba nada el sonido de Unknown Pleasures, pues en directo sonaban más duros, más rock, mientras que en el álbum estaban como “editados”, o excesivamente sometidos a los deseos de Hannett. “Me dio la impresión de que obedecían a Martin de manera increíble. Parecía como si fuera una cosa de Martin Hannett, y ellos hacían lo que él les pedía” (Daniel Meadows). Esa limpieza y claridad en el sonido prefiguraba la inmediata entrada de la batería electrónica en “She is Lost Control” y los teclados en “Love Will Tear Us Apart”, es decir, algunos de los grandes detalles que hacían de JD lo que eran. 


Joy Division, fotografía de Anton Corbijn


Este mito “en construcción” tiene su propio mártir, Ian Curtis. Uno de los héroes caídos de la historia del rock cuyo baile y puesta en escena hacían incluso dudar al resto de la banda si estaba teniendo un ataque epiléptico en directo o simplemente estaba siendo él mismo. Curtis aparece como todo un artista, alguien que deseaba abandonar la música para irse a Bélgica a abrir una librería, tal vez escribir un libro, todo un poeta del rock y responsable de la imagen escénica de JD y de todo el poso existencial de sus letras, entre referencias a Ballard, Burroughs y Herzog. (Especialmente interesante es el encuentro entre Curtis y Burroughs durante el concierto del Plan K de Bruselas organizado por Annik, en donde el escritor Beatnik ofrecía una conferencia). 


La manufacturación de aquella “escena” implicaba no poca artesanía del estilo. Joy Division, quienes al principio se hacían llamar Warsaw, empezaron vistiendo un batiburrillo de cosas de segunda mano para poco a poco ir despojándose de adornos, adoptando el que sería el canon post-punk de rigor, una mezcla estricta de colores lisos, sobrios, camisas con bolsillos y con sentido práctico. La “fascinación” por Alemania nazi y por la Segunda Guerra Mundial, cuyos efectos no vivieron directamente pero sí a través de la generación de sus padres y demás familiares, aparece en Ian Curtis y sobre todo en Sumner. Esta imaginería nazi se prestó a más de una “mala interpretación”, como debe en cualquier apropiación subcultural que se precie. 


Ahora instalados en el panteón de la historia del rock y, como estandartes de llamado post-punk, este libro sirve para comprobar el efecto del ethos del punk. Por un lado subyace una condición de clase obrera (más que una conciencia), y resulta especialmente divertido comprobar lo impulsivos e infantiles que Hooky y Sumner podían ser en aquellos primeros días, como chiquillos trasteando sin parar en una aventura llamada rock and roll aunque también capaces de patear la cabeza a cualquiera. Aquellos días adolescentes aunque solemnes en lo musical acabaron con el suicidio de Curtis para, de golpe, hacerse adultos en New Order. 


Ese ethos del punk se reflejaba especialmente en el “hazlo tú mismo”, aprende a tocar los instrumentos por ti mismo, a cantar por ti mismo, etcétera. Pero sobre todo, haz y no pienses en las consecuencias de ese hacer. Por esto JD/NO son el paradigma de una actitud donde la ambición no cuenta como algo calculado y diseñado, sino como una suma de talentos cada cual con su personalidad. No hablar de hacer algo, sino permanecer en silencio y, simplemente, hacerlo. El libro termina con esta frase del batería Morris que define a la perfección el espíritu de Joy Division/New Order: 


Stephen Morris: ¿Por qué decidimos seguir adelante? Bueno, simplemente seguimos adelante, nunca pensamos, ‘¿Deberíamos seguir adelante o deberíamos dejarlo?’. Fuimos al funeral, fuimos al velatorio en Palatine Road, y fue ‘El lunes, nos vemos el lunes’, eso fue todo. Hasta el día de hoy nunca nos hemos sentado a hablar y decir: ‘Bueno, haremos esto y haremos esto otro y haremos esto también’. Simplemente empiezas a hacerlo y esperas que salga bien, porque esa es nuestra manera de ser. 


En resumen, se trata de otro libro ejemplar de ese magnífico escritor que es Jon Savage. Un libro que, me atrevería a decir, puede servir tanto a la mitificación como a la desmitificación. 



8/08/2019

∑(No,12k,Lg,17Mif) New Order + Liam Gillick: So it goes. (Live at MIF)




Entiendo la colaboración de Liam Gillick con New Order como algo que, tarde o temprano, tenía que suceder. El concierto que la banda ideó para el Manchester International Festival y su posterior gira con el artista británico puede ahora escucharse en formato CD y vinilo. La gran diferencia, musicalmente hablando, reside en la elección del repertorio, dando salida a temas que no han sido tocados en directo durante décadas, optando por un conjunto sólido aunque sorprendente. Existen ya varios recopilatorios de la banda donde escuchar los hits: únicamente para que cualquier seguidor se percate de que el repertorio va mucho más lejos. Así las cosas, “Times Change” (de Republic) abre el concierto pero ahora convertida en instrumental. Le sigue “Who’s Joe”… y desde aquí la cosa sube enteros entrando “olvidados” como “Dream Attack” (de Technique) y “clásicos” de Joy Division con “Disorder”, “In a Lonely Place” y “Ultraviolence”. “Sub-culture”, “Bizarre Love Triangle” y “Your Silent Face”, todas ellas remozadas, añaden la emoción necesaria.

Musicalmente hablando, se trata de un álbum en directo que, aun sin ser imprescindible, añade una plusvalía artística y, por qué no, performativa. El concierto en el MIF se caracterizó por un setting en el que la banda se situaba en primer plano y, detrás, una de las “estructuras” enrrejadas de Gillick; un conjunto de sets con una docena de sintetizadores del Royal Northern College of Music, uno encima del otro en filas de seis, detrás de tableros que funcionaban como persianas y pantallas de luz y sonido. El conjunto tiene algo de setting, performance art y cualidad escultural que recombina cierto lógica estructural, y a la vez emotiva, de NO. Podemos pensar no sólo que la música que acompaña la trayectoria de Gillick desde sus comienzos es JD & NO, sino también que hay una filiación estética en NO que se emparenta con el neoconceptualismo neo-bauhausiano (no exento de guiños subculturales) de la obra y pensamiento de Liam. Evidentemente puede trazarse la conexión con Peter Saville (ya el álbum Music Complete, 2015, se diría diseñado por Gillick, pero aún no); o con Lawrence Weiner, autor de varios posters para NO en los ochenta (para Technique).


El trabajo gráfico de Liam Gillick para este álbum en directo parte de una de sus pseudo-ecuaciones matemáticas, a modo de “síntesis” de la propia colaboración: ∑(No,12k,Lg,17Mif) New Order + Liam Gillick: So it goes. (Live at MIF). Resulta interesante que el concierto tuvo lugar y fue grabado (dentro del MIF) en los Old Granada Studios de Manchester, el mismo escenario donde Joy Division actuó en 1978 para su debut televisivo en el programa So It Goes de Tony Wilson. La cobertura y trabajo gráfico es blanco; a mi entender un guiño al famoso álbum, igualmente blanco, de The Beatles diseñado por Richard Hamilton en 1968. En portada y trasera, unos triángulos en barniz brillante generan la forma gillickiana. En el interior, el setting reticular está igualmente resaltado en brillo sobre mate. En este contexto minimalista (propio del imaginario de NO), únicamente tres colores: los colores primarios de la luz RGB rojo, azul y verde (los tres colores para los vinilos). El texto del interior de Gillick enfatiza este aspecto neoconceptual: un conjunto de instrucciones escritas cerebral y desapasionadamente a modo de protocolo formal y organizativo de cara al concierto.

El conjunto, el artefacto, es completo, integral, totalizador. Música, diseño y arte que recoge todo el potencial de una estética material, en la tradición vanguardista de la colaboración entre las artes ¿post-bauhausiana? Todo ello sin renunciar al componente de producto de masa o reproducido masivamente.

Una nota final sobre el diseño de esta portada de New Order está en compararla con una fachada diseñada por Gillick en Gernika, para la antigua fábrica Astra, reconvertida en centro cultural asociativo en el pueblo. Los triángulos construyen el cuadrado, y la retícula, la forma, se genera tanto sobre la superficie como en el cerebro.





9/21/2018

10/13/2015

Blue Monday, EP design cover




El diseño del single “Blue Monday” de New Order en 1983 tiene algo de único. Afortunados aquellos veteranos o coleccionistas que lo posean (en su versión inicial y no en sus reediciones posteriores). El packaging imita los antiguos discos de ordenador o floppy disks de 8 pulgadas con sus 3 círculos en la cubierta. Al inicio, el troquelado de cada unidad hacía que con la venta de cada single se perdiera dinero, aunque posteriormente esto quedó sobradamente amortizado pues como es sabido “Blue Monday” es el 12 pulgadas más vendido de toda la historia. Posteriores versiones del EP tenían un color plateado donde los círculos.El single no tiene escrito en ningún sitio el nombre de New Order ni la canción, únicamente una identificación “FAC SEVENTY THREE” en el delgado lomo. Los colores de la esquina, sin embargo, reproducen en código encriptado la frase “FAC 73 BLUE MONDAY AND THE BEACH NEW ORDER”, un significado sólo decodificable a partir de la tabla circular de colores que publicarán en la parte trasera del álbum Power, Corruption and Lies. 

El modernismo de Peter Saville y asociados raya aquí a un nivel estratosférico, al emplear uno de los modos de dirigirse típicos del modernismo estético y su herramienta estética propia, el lenguaje de la abstracción, aquí mediante el empleo de la codificación encriptada. No es sólo el señuelo de la digitalización en lo analógico a lo que este packaging apunta, sino también el comunitarismo devoto de los fans quienes han de pasar la prueba del encriptamiento, más bien el conocimiento auto-consciente de que pertenecen a un culto selecto y único en expansión: el que va de la mitología de Joy Division a New Order.





9/29/2015

Music Complete: New Order



New Order entregan con Music Complete un álbum que hace justicia a la historia de la banda aun sin Hooky. Tan llamativo como el aspecto musical (con canciones luminosas como “Plastic”, la irónica italo-disco “Tutti Frutti” o “Singularity”, que surge del encuentro de Joy Division con Tom Rowlands de The Chemical Brothers) es el trabajo gráfico, marca de la casa. El modernismo de New Order y Peter Saville está aquí elevado a un nivel de alto rango. Codificado para aquellos que conocen el recorrido de Saville con JD & NO. Una retícula digital con colores primarios que parecería un Mondrian transplantado a lo más profundo del posmodernismo. O el detalle ampliado de una pintura de Sarah Morris. No resulta evidente encontrar justificación gráfica a estas líneas negras móviles, no al menos si tratamos de descubrir las letras que conforman New Order camufladas en algún código encriptado.

Saville ha encontrado siempre maneras de escribir New Order reciclando el decálogo modernista. Del futurismo de Fortunato Depero a la serifa neo-clásica y la sans-serif de la Helvetica o Futura. Aquí la dirección de arte corresponde a Saville, mientras que el diseño a Paul Hetherington.


Con esta nueva concepción gráfica, el vanguardismo de NO está lejos de detenerse. El clip que anuncia el nuevo álbum es sensacional: la fusión de dos fragmentos instrumentales de dos canciones distintas y las líneas y colores interactuando al compás de la música. Una geometría blanda propia del vídeo y de la pantalla del ordenador impresa sobre la cubierta de un CD o vinilo. Una forma analógica que hace patente su origen digital. Un diseño conceptual y altamente estético. Una forma a decodificar.





8/22/2015

New Order: Restless





10/29/2014

NO & JD, fanzine, 2000



París año 2000. 20 años del suicidio de Curtis. Se trata de una evaluación del tiempo,
en parte autobiográfica, en parte musical. Texto, imagen, gráfica. Los zines son medios
adolescentes en una época que ha alargado la adolescencia. 


"Lawrence Weiner también diseño el cartel promocional con motivo de la salida de
'Brotherhood", 1987". Música, arte y diseño. Disco, cartel y gráfica. Algunos de los
temas que interrelacionados configuran la temática de este mismo blog.

La escritura es courier, estilo máquina de escribir. Cortar y pegar. Fotocopias en la era creciente de Internet.
La tipografía Helvética. La barra separadora y el punto rojo. Unidos ambos harán la barra roja con la que Peter Saville diseñará el próximo Get Ready (2001). ¿Anticipación? La encuadernación es à la ancienne.

Portada y contraportada. En el original en fotocopia papel cebolla. Collage. Post-punk y modernidad. Periodización y atemporalidad.

El fanzine recoge en la misma página un poster de Weiner para el álbum Technique
(1989) y una obra de un Liam Gillick de comienzos de 1990 para
una arquitectura "textual". Estos dos artistas amigos y colaboradores realizaron más

de una década después una exposición conjunta en MuKHA de Amberes, 
A Syntax of Dependency, 2011. 

10/26/2014

Una nueva EVA futura. Estilo y codificación en New Order



Una nueva Eva futura. 2001 y New Order sacan Get Ready, su primer álbum desde 1993. Desde el comienzo las guitarras salen al ataque con “Crystal”, un tema rockero y expansivo. New Order están de vuelta. Pero ese álbum cuenta de nuevo con Peter Saville y también, para la ocasión, fotografías de Jürgen Teller. Durante un lustro ese trabajo gráfico y fotográfico inspiró buena parte de mi trabajo; desde algún cartel para conferencias a reflexiones sobre el estilo y la moda. Más de una década después, ese ojo cíclope tecnológico parece sobrepasado por la ubicuidad del smartphone multiusos. (Pensémoslo detenidamente… ¿si nos hubieran dicho no hace tanto lo que un teléfono hace ahora?). 

En cuanto al estilo: su absoluta modernidad minimalista. Una lectura reciente sobre el origen de las palabras “moderno” y “modernidad” (de Hans Robert Jauss) señalaba que lo moderno no se opone sencillamente a lo viejo, sino que lo verdaderamente opuesto a la novedad constante es lo atemporal, aquello que nunca pasa de moda, como un vestido que se mantiene vistoso como la primera vez. La querencia de la modernidad por el clasicismo se explica en que no hay nada más moderno que aquello que se mantiene vigente a lo largo del tiempo. Es lo que sucede a esta genialidad de trabajo gráfico. La posibilidad de periodizar y, a la vez, una planitude que atraviesas las décadas. 




6/12/2014

POP POLÍTICO: "World in Motion" (1990) New Order



Comienza el Mundial de Fútbol en medio de las protestas de la ciudadanía y la represión policial en Brasil. Un acontecimiento de estas características suele ser momento para meter el turbo de la opresión económica del capital global. Mientras tanto, durante un mes, el mundo entero prestará atención a lo que sucede dentro y fuera de los campos de fútbol. La sociología del fútbol  emite siempre diagnósticos fidedignos del estado global del capital. Ya lo cantaban los New Order en 1990: World in Motion. Mundo en movimiento. Eso es lo que consigue el fútbol, y en concreto, un Mundial. Se trata por otra parte de uno de los mejores temas de la banda inglesa. (Es una pena cómo ha acabado NO con Hooky. No Hooky no New Order).

World in Motion fue compuesta por NO como canción de apoyo a la selección inglesa de fútbol para el Mundial de 1990 en Italia. Un tema perfectamente pop que tiene aspecto de himno. El videoclip rodado para la ocasión introduce a la banda conjuntamente con jugadores de la selección así como la inevitable figura del hooligan, que como todo el mundo sabe, en el Reino Unido tiene no pocas connotaciones de clase. Aquí tenemos un hooligan simpático bromeando con John Barnes, un jamaicano inglés que ganó un concurso interno de rap a otros miembros de la selección. Este rapeado final me parece genial, al mezclarlo con los coros de los jugadores entre los que no podía faltar el mítico Paul Gazza Gascoigne. Genio y figura. Lo interesante de la canción es que siendo completo New Order el rap final se mezcla con cierto “carabinero mix” italiano muy años 80. Mientras las palabras arrivederci o Express yourself se introducen con ironías sobre England o “Engerland”. La canción en cuestión fue todo un hit en el Reino Unido y en todo el mundo, y tiene todos los componentes para ser apropiado y reivindicado como himno por la cultura gay. Casi 25 años han pasado de este tema, pero está bien volver a recordarlo en estas fechas. 




5/31/2014

POP POLITICO: "Regret" (1993), New Order



1993 y “Regret” de New Order suena en la radio. Una canción es suficiente para perforar la consciencia, trasladando la posibilidad de un sentimiento de transformación. 1994 o 1995 y esa es todavía la banda sonora. La secuencia “Regret”, “World”, “Ruined in a day”; brillante. Justo al mismo tiempo en que The Stone Roses publican su Second Coming. Pero Republic de New Order le lleva la delantera en el walkman. Poco después se impondrá The Best of New Order. Años más tarde, en 2001, “Crystal” se convertirá en un himno. Más guitarrero. Recuerdo Viena, año 2001, “convención dedálica” y “Crystal” sonando en el apartamento improvisado de un artista británico. Pero todavía hoy “Regret” es una de mis canciones favoritas de NO porque me recuerda los días en los que un crecimiento en la consciencia únicamente podía traer una nueva identidad. 

Veinte años atrás. El videoclip en cuestión (uno de los dos rodados por la banda) es irónico. Los vigilantes de la playa, y Hooky en pose guerrero aporreando el bajo. Paródico. Republic marca el final de Factory Records para NO. London Records se hace cargo de esta producción cuyo trabajo artístico refleja el modo de vida de la costa oeste, playas, surf, incendios, cowboys y rascacielos. Peter Saville, entonces en California, es el responsable artístico. El alejamiento del estilo sobrio anterior es indicativo de los cambios profundos en la banda. Aunque Republic no está considerado como uno de los mejores álbumes de la banda, e incluso permanece denostado para muchos fans, sin duda, es uno de mis preferidos. Repetitivo y adictivo. Alejado de la contención y purismo anterior y del guitarrero que vendrá después con Get Ready, este álbum es POP serio a la vez que lúdico.

2/01/2014

POP POLITICO: "Confusion", (1983) NEW ORDER




“Confusion” de New Order, sacada en 1983 con el identificativo de Fact 93 es una de las mejores sus canciones. Un tema aparentemente alejado de la lista de grandes hits de la banda (“Bizarre Love Triangle”, “Blue Monday”, “True Faith”, “Ceremony”, “Temptation” o “Regret”) pero que ocupa un lugar destacado en el repertorio, como así lo certifica su inclusión en Substance (1987) de manera doble, la versión original y una instrumental. Lo que de forma inevitable añade un PLUS a este tema es sin duda su videoclip, un ejemplo de la emergencia de este género visual-musical a comienzos de los 80. Pero más que por su artisticidad el videoclip se caracteriza por su sencillez casi-documental. El videoclip documento; he aquí una nueva categoría. Si existe en la historia del videoclip algo que remotamente pudiera adscribirse a la categoría de realismo he aquí un ejemplo. “Confusion” es también uno de los pocos temas grabados en New York gracias a la producción de Arthur Baker, músico, Dj e influyente productor musical durante los 80 y 90 en los ámbitos del hip hop y la música pop. La salida de “Confusion” fue posterior al éxito “machacapistas” de “Blue Monday” y no hay duda que Baker hizo su labor en una producción completamente disco y dirigida a la pista de baile.

El argumento del videoclip es muy sencillo: mezcla entrecortadamente momentos behind the scenes de la banda en NY con otros instantes de la noche neoyorquina. Hay un hilo narrativo fácil de seguir, pues mientras vemos al propio Arthur Baker editando el material musical vemos la microhistoria de una chica que trabaja en una pizzería, acude a su casa, se ducha y se prepara para salir. Lo siguiente es la chica en la discoteca bailando. El boom de la música disco y los pinchadiscos de los 80 no podría estar mejor reflejado que en este videoclip que captura de manera magistral el zeitgeist de la época y también no arroja una imagen ¿realista? de la ciudad de New York. Hay una gran cantidad de información alojada en tan poca duración, desde consideraciones raciales a una perspectiva de clase social super intencionada. 

En cualquier caso, lo que llama la atención es el montaje visual, del que estoy tentado de decir que es completamente intuitivo y a la ver profundamente dialéctico. El micropasaje en el que el propio Baker está montando, editando el material audio analógico ¿o es cine, celuloide analógico? se entremezcla con la masa y la pizza en su proceso de hacer. Pizza en ebullición o, ¿instante dialéctico sublime entrenado en las lecciones del mismísimo Einsenstein? Dos formas de trabajo, de labor, distintas pero que quedan unidas por el montaje a la espera de la comunión final en la pista de baile. Trabajo y ocio en la producción. Si esta analogía no bastaba, tampoco conviene pasar por alto esta otra que establece un paralelismo entre el modo de realización o producción, esto es, el montaje, entre el propio videoclip y la propia canción (una de las más remezcladas del repertorio de New Order). Del Dj como productor al Dj como editor/montador.

Hasta aquí hemos llegado. “Confusion” es un gran tema cuyo videoclip puede verse una y otra vez como un ejemplo de la forma perfecta adecuada a una canción. En el aspecto del baile, los cuerpos en movimiento y el estilo bastantes cosas podrían decirse también. Pero esto lo dejo para otra ocasión: for heavy rotation. 

* Después de escribir este post, semanas después, he encontrado el siguiente fragmento en la recopilación de vídeos de New Order. Michael H. Shamberg, quien está detrás de la mayoría de los vídeos de NO describe en el folleto que acompaña el volumen NEW order A COLLECTION la realización de "Confusion":

"In 1983 I was asked to introduce the band to music producer Arthur Baker. Arthur went on to make the CONFUSION single with New Order. Then I was asked to produce the music video for the song. I had recently read an article in The Village Voice that followed a young girl in Queens from her day job at a pizzeria to her nights out as part of a self-titled dance group The Juice Crew. They would go to the Funhouse, a club where Arthur's friend Jellybend Benitez was the DJ. Baker would take mixes of songs to Jellybean in order to hear the music in  the club and watch the dancers' reactions. Then Arthur would return to the studio to fine-tune the mix.

New Order was coming to New York to play another infamous dance club, The Garage, where legendary DJ Larry Levan spun. So all the elements for the video were in place to make what I Imagined as a social-realist documentary on the making of the song". (...)

"The CONFUSION video is a document of a special time in New York. You see the band onstage at The Garage, then arriving to the Funhouse at dawn. Arthur is finishing a mix in his studio and travels down a 42nd Street that is no longer there. The young girl has made her last pizza, rushes home to dress, and joins her friend on the subway. They all meet at The Funhouse, were the band and Arthur play the music and watch while The Juice Crew and many others dance".

LYRICS

“Confusion”, (1983) NEW ORDER, Fact. 93 / For heavy rotation

You just can't believe me
When I show you what you mean to me
You just can't believe me
When I show you what you cannot see

You're hiding from feelings, searching for more
Sharing and hoping, untouched for so long
Our lives still change from the way that we were
And now I'll tell you something I think you should know
You just can't believe me
When I show you what you mean to me
You just can't believe me
When I show you what you cannot see

You cause me confusion, you told me you cared
He's calling these changes that last to the end
Ask me no questions, I'll tell you no lies
The past is your present, the future is mine
You just can't believe me
When I show you what you mean to me
You just can't believe me
When I show you what you cannot see

You tell me you need me, I'll make it this time
The thread won't divide us, the sensation survives
I was sure that I told you it was good from the face
You've caused me some problems, you've taken my place

Why can't you see what you mean to me?