Mostrando entradas con la etiqueta environtment. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta environtment. Mostrar todas las entradas

5/08/2015

CRÍTICA: EP Vol. 1 The Italian Avant-Garde 1968-1976, Alex Coles, Catharine Rossi (eds.)



Lo primero que llama la atención en esta publicación (Sternberg Press, 2013) es su formato o género. Lo que parece un reader marca de la casa es en realidad una revista concebida por Alex Coles. La revista es como un EP en música, esto es, un extended play que es más que un single pero que no llega a ser LP. El Vol 1. no indica que habrá otro número dedicado al diseño italiano, sino que este Vol 1. está temáticamente orientado hacia ese asunto, mientras que el Vol 2. tendrá otros contenidos también temáticamente ordenados. Mientras esperamos el Vol. 2, éste primero merece una mención destacada. Editado conjuntamente con Catherine Rossi, el volumen recoge lo mejor de los años dorados del llamado diseño radical italiano. Lo hace combinando perfectamente el estilo informal de las entrevistas y el ensayo corto no exento de referencias teóricas o políticas. Cada contribución tiene un formato conciso y el conjunto es dinámico y nada pesado.

Desde hitos conocidos como la fundación de revistas como Casabella y Domus a la exposición referente del MoMA, Italy: The New Domestic Landscape en 1972, el conjunto de las experiencias italianas que revolucionaron la manera de entender el diseño, al arte y la arquitectura están aquí presentes: Sottsass y Branzi, Archizoom, Pistoletto, el grupo Cavart y la discoteca Space Electronic, el arte póvera y el Operaismo entre otros, es decir, las bases de lo que vino a ser una “utopía crítica” y de la que es posible todavía extraer no pocas lecciones hoy. La primera es el modo en que la búsqueda de una interrelación entre arte, arquitectura y diseño ha dejado a ser una preocupación hoy en día. Tenemos la Bienal de Venecia por ejemplo, convertida por otra parte en un escaparate para el comercio global, y que se alterna entre las ediciones de arte y arquitectura. Si bien uno de los artículos indaga en el momento de la creación de la Bienal de Arquitectura, la contextualización del impulso revolucionario y la confluencia de fuerzas entre la Trienale de Milán y la Bienal de Venecia de 1968 es especialmente iluminador sobre el espíritu de una época. La utopía interactiva de unión de arte, arquitectura y diseño puede verse en el llamado Grupo Cavart (literalmente “cantera” en italiano) y sus acciones colectivas de diseño ecológico. La cantera es, en este sentido, una metáfora para esa misma utopía crítica consistente no en construir ciudades ideales sino mejor erradicar la arquitectura y el urbanismo para liberar al hombre. Un utopianismo basado no en la adición sino en la substracción. “La cantera es un concepto de retirada, una metáfora de la retirada, (…) un hermoso y escénico espacio, nacido simplemente de haber extraído la tierra”.

Evidentemente esta interacción entre las artes tiene como principio uno de los conceptos más relevantes del periodo; environmentalismo. ¿Qué ha sido de todo esto? Es a través de esta noción expandida de environment (medio ambiente) que accedemos al ideario de Superstudio, el Sottsass previo a Memphis y también a la apropiación de la estética pop y asocciada a la cultura del consumo de  Archizoon. El texto de Pier Vittorio Aureli sobre el proyecto Non Stop City de Archizoom impresiona por la complejidad contextual y política en la que enmarca, no sin antes concluir que “su trabajo fue contingente en su tiempo, y no es posible actualizar su trabajo en un contexto contemporáneo sin distorsionar su significado original”. Este ensayo traza especialmente bien la conexión marxista de algunos de estos grupos llamados “radicales”: La influencia de Manfredo Tafuri está en la base de Archizoom, es decir, la voluntad del colectivo italiano de trasladar la teoría de la crítica de la ideología en la arquitectura a la práctica. Una de las magníficas contradicciones históricas en la que este Vol 1. abunda se sitúa en la recepción posterior de Tafuri de estos mismos experimentos radicales. En Arquitectura y utopia, Tafuri acusa a los grupos de Florencia como Archizoom y Superstudio de proponer un cansino remake de las vanguardias. La hostilidad de Tafuri al parecer dejó una huella marcada en tales grupos, lo cual supuso casi un acta de defunción o les acarreó a un cierto ostracismo en la valoración de la arquitectura italiana del momento para más tarde ser reconocida (a partir de 1990).

Pero además de decenas de historias como esta, este EP tiene otro añadido: su forma. Nada como el estudio holandés Experimental Jet Set para proponer una de las mejores combinaciones entre forma y contenido de los últimos años. No acaba ahí el asunto, pues Experimental Jet Set se encarga de contextualizar (y en parte comisariar) una selección de posters y carteles de Ettore Vitale, el diseñador “radical” al servicio del socialismo y operaismo y autor de una obra gráfica tan inteligente y precisa como todavía actual. En su texto “Socialism as a Graphic Language: Ettore Vitale”, contextualizan el imprescindible (y no muy conocido) ensayo de Regis Debray, “El socialismo y la imprenta: un ciclo vital”, New Left Review 46, donde el francés traza un apasionado recorrido histórico entre el arte de la imprenta y la búsqueda de la transformación social.

Finaliza este Vol 1. con una entrevista a Antonio Negri sobre la influencia de las publicaciones Quaderni Rossi, Classe Operaia, Contropiano en la acción política del momento y en la confluencia de estudiantes, trabajadores y academia. El ciclo se completa, y lo que esta publicación recoge acertadamente es el hecho de que las transformaciones sobre cómo queremos vivir (individual y colectivamente) llevan implícitas decisiones formales y estéticas que no pueden desligarse de una voluntad de transformación de la conciencia y de la acción política.








11/03/2010

Pre- y post-curating: el rol del diseño y la arquitectura

Catalogo de Correspondencias; 5 arquitectos, 5 escultores, 1982,
comisariada por Carmen Gimenez y Juan Muñoz, Palacio de las Alhajas,
Madrid, Museo de Bellas Artes de Bilbao, fue a través de esta muestra que
Richard Serra visitó Bilbao por primera vez.






Referirse al comisariado en la actualidad supone aceptar una presencia ineludible dentro del panorama artístico que empieza a extenderse a otros territorios culturales. Conviene, sin embargo, mostrar el suficiente grado crítico a la hora de evaluar los usos y costumbres que su expansión ha traído a la gestión de museos y centros de arte de todo tipo. Las predicciones de hace una década de que la lucha ya no giraría alrededor del conflicto entre artistas y la crítica se ha desplazado definitivamente a una lucha entre ésta última y el comisariado. Los mismos vaticinios indicaban su crecimiento a escala global, aumentando su entidad auto-consciente y llegando a alcanzar un grado comunitario y global similar al colectivo de artistas. Década y media atrás en nuestro país se realizaban un gran número de exposiciones que, aún estando comisariadas gran parte de ellas, no incorporaban la rúbrica “comisariado por”. Ahora no hay exposición que no vaya firmada con esa misma fórmula. Pero es imposible no observar una exposición como Correspondencias: 5 arquitectos-5 escultores, en el Palacio de las Alhajas de Madrid, “organizada” por Carmen Gimenez y Juan Muñoz, en 1982, como un caso de comisariado de pleno derecho. Ahora así consta en las biografías (retrospectivas) del escultor Juan Muñoz. De hecho este “comisariado” precede al comienzo de su exitosa y corta trayectoria artística. La exposición viajó a Bilbao un año después, en concreto al Museo de Bellas Artes. Organizada por el MOPU (actual Ministerio de Fomento), la muestra se sustentaba en un diálogo entre escultores como Richard Serra, Mario Merz, Chillida, Joel Shapiro y Charles Simmonds, conjuntamente con la obra de los arquitectos Peter Eisenman, Frank O. Gehry, Venturi-Rauch-Scott, Leon Krier y Emilio Ambasz. La relación entre arte (escultura) y arquitectura resulta estimulante por el reto que supone poner en paralelo ambas disciplinas dentro de un mismo plano de visión. Algo que el objeto minimalista y post-minimal ya había complejizado en su presencia vis-à-vis el espacio circundante.
Vista desde arriba de La casa del retiro espiritual de Ambasz
Emilio Ambasz




















Es pertinente fijarse aquí en el nombre de Emilio Ambasz para a continuación trazar la semblanza con otra clase de curating; me refiero al rol de éste dentro del ámbito del diseño y la arquitectura. Se le concede a Ambasz el mérito de haber organizado algunas de las exposiciones cruciales en la historia del diseño y, haciéndolo, haber cortocircuitado el ámbito institucional con sus simposios y proyectos visionarios que buscaban siempre religar un entendimiento del entorno (environment) con las ideologías más avanzadas del periodo.
“Reclutado” como comisario de la sección de diseño del MoMA de Nueva York, a la edad de 25 años, Ambasz trabajó en el museo entre 1968 y 1976 para a continuación emprender su carrera en solitario. La figura de Ambasz hoy en día está rodeada de misterio a pesar de una serie de homenajes y revisiones que han venido sucediéndose en relación a su tarea en el MoMA. Entre sus otros hitos como creador, entre 1976 y 1979, Ambasz proyectó una de las casas más increíbles que se recuerdan; la Casa del Retiro Espiritual. Concebida para ser levantada en Córdoba, finalmente ha podido ser materializada hace unos pocos años en un paraje natural situado a unos 40 kilómetros al norte de Sevilla. La casa puede ser vista como un compendio de la llamada arquitectura “verde” o environmental.
En el MoMA, Ambasz estableció un programa denominado “Program on Environmental Design”, inaugurando una etapa en el museo donde éste ya no iba a ser un mero lugar depositario de artefactos modernistas desplegados sino un espacio destinado a la investigación y al debate discursivo. El momento cumbre llegó en 1972 con la exposición Italy: The New Domestic Landscape. Esta exposición daba cuenta de los desarrollos dentro del diseño italiano hacia nuevos modos de vida típicos de la proyección utópica del momento con su enorme efervescencia creativa e imaginativa. 

Modern Architecture: International Exhibition, catalogo editado
por Philip Johnson y Henry Russell-Hitchcock,
Museum of Modern Art,
1932. 
La relevancia del Departamento de Diseño y Arquitectura del MoMA a lo largo del siglo XX es fundamental para un entendimiento orgánico de las artes durante el modernismo y también el posmodernismo. Desde la exposición The International Style: Architecture Since 1922  de Philip Johnson y Henry-Russell Hitchcock, en 1932, donde se canonizó el término “Estilo Internacional” a las numerosas muestras organizadas al amparo de Arthur Drexler, a la sazón director del departamento desde 1956 hasta 1985. En 1932, el MoMA, bajo la dirección de Alfred H. Barr, nombró a Philip C. Johnson director del departamento de arquitectura, dando así nacimiento a una sección del museo que más tarde abrazó el campo del diseño. El arquitecto y autor de la célebre Glass House lo dirigió hasta que Drexler le relevó dos décadas después. Los años en los que coincidieron Drexler (como director del departamento) y Ambasz (en tanto comisario de la sección de diseño) debe verse como una de las cimas de la interpretación de la arquitectura y el diseño en su cruce ideológico y tecnológico; un continuo reto por empujar los límites del museo y sus formas de presentación.
La novedad de estas exposiciones residía en que a la vez que abordaban una visión alrededor del diseño y la arquitectura más innovadora, necesitaban pensarse a sí mismas y por tanto diseñarse, reinventando las convenciones de lo que una exposición puede ser. Estos eran los tiempos en los que el diseño de exposiciones, en las denominadas bellas artes, se nutrían y establecían relaciones con el desarrollo de la exposición en tanto herramienta comunicativa en otros ámbitos como el turismo, el mundo industrial, los avances tecnológicos y las exposiciones universales. Un clima de experimentación formal que situaba al artista, al diseñador y al arquitecto en el epicentro de las relaciones de comunicación social. 
Un libro donde George Nelson llevó a la
práctica su programa de diseño


Otro teórico y persona clave en la industrialización del diseño, George Nelson, editó en 1953 un libro que llevaba por título Display. Por este término se entiende la acción de presentar, colgar o poner algo a la vista. Su significado difiere del montaje (accrochage), pues, mientras en este último la instalación se realiza en el espacio expositivo dando la prioridad absoluta a las obras de arte (u otros elementos informativos) y sus relaciones, en el display entra en juego una concepción del diseño como dispositivo proyectivo donde todo lo que rodea a las obras –mobiliario, arquitectura interior, sistema de colgado y demás– participa en una única estrategia global. En el display, la exposición se convierte en un medio, en una herramienta auto-consciente. El concepto se instaló en la historia misma de las exposiciones a lo largo del siglo XX, con una genealogía que se inicia con las vanguardias históricas y en la que movimientos como De Stijl, con Theo Van Doesburg y arquitectos/diseñadores como Frederick Kiesler, tendrán una influencia decisiva. Se desarrollará tanto en el seno de los museos de arte contemporáneo como en el del mundo corporativo, ante la creciente necesidad de este último de exponer materiales promocionales en ferias y exposiciones universales de todo tipo. Además de George Nelson, quien diseño y patentó estructuras de display, el arquitecto Paul Rudolph fue el responsable de una exposición tan relevante como The Family of Man en el MoMA, en 1955. Uno de los requisitos del display es que todos y cada uno de los elementos involucrados deben unificarse bajo un mismo eje organizador. Otro caso de display, historiografiado sucesivamente, fue An Exhibit, celebrada en 1957 en el Institute for Contemporary Arts de Londres, y con la participación de los artistas Victor Pasmore y Richard Hamilton y el crítico Lawrence Alloway (estos dos últimos, miembros del Independent Group). Una exposición que organizaba el espacio y el movimiento del espectador e integraba una construcción a base de paneles y papeles.
Algunos miembros del Independent Group, E. Paolozzi, A+P Smithson,
N. Henderson. Arte y arquitectura codo con codo
.


Una mirada al modo en el que hoy se organizan muchas exposiciones pone de relieve la actualidad del display (y donde pone display, decimos diseño) como una versión puesta al día del tradicional accrochage. Hoy día diseño y espacio expositivo se han aliado en un maridaje de índole discursiva y estética. El display es visto como un factor de criticalidad, como una herramienta de escrutinio de las relaciones de poder y los órdenes de la representación dentro del dispositivo institucional. De esta manera, paradójicamente, hemos pasado de una situación donde el diseño era poco menos que tabú en la década de los ochenta, a otra en la que se convierte en un elemento de criticalidad aliado con los epígonos de la Crítica Institucional. El diseño y el display se situarían entre la mediación y el comisariado, pues lo que prometen es organización, clasificación y orden, requisitos estos clave en las manos del curator. Esta breve mirada a la historia del curating dentro de la arquitectura y el diseño bien podría servir como punto de partida para una concepción de la profesión dentro del arte contemporáneo con menos dosis de narcisismo y una dedicación más silenciosa y a la vez más eficaz. 

*Texto publicado en la revista G+C, Gestión + Cultura