Lo viejo es pasado. Lo nuevo futuro. Un
vendedor de lo viejo no desea desprenderse de lo que tiene, mientras los
promotores del mañana venden aquello que no existe más que en los sueños de la gente.
El pasado está cubierto de polvo, novelas gráficas de Walter Scott y Carlos
Dickens; vestigios de un mundo que a nadie interesa. Un universo de
quincalleros y jubilados sin porvenir.
El futuro está dominado por la inversión y el manejo del riesgo (risk management), el turismo bomba y los
gurús del liderazgo grupal. La ciudad poco a poco se va vaciando de memoria.
Pobreza de experiencia. Y mientras tanto, la virtualidad abstracta del capital
financiero transmuta en una estética de feria comercial en la que poder
depositar unos ahorros. El capitalismo comercia con futuros. Mercado de futuros (2011) de Mercedes Álvarez
es otro ejemplo de cine financiero a la española, un género que por propio
derecho se impone por encima de lo que no hace tanto se denominaba “cine
político”. De hecho la primera ha sustituido a la segunda para convertirse en
el género cinematográfico que mejor sirve para dar cuenta de la totalidad.
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10/12/2014
7/30/2012
Capitalismo de ansiedad: El futuro
La crisis en el sistema de crédito
bancario nos devuelve una imagen que escapa a la representación. Es el futuro,
nuestro futuro, el que hemos hipotecado. La crisis sistémica se ha cebado con la
idea misma del futuro. “Crédito” es un concepto del presente que apunta a una
temporalidad venidera. El ansia por el presente es siempre una ansiedad por el
día de mañana. El posmodernismo, digamos tradicional, ha condicionado las posibles
representaciones de un futuro que ahora únicamente una renovada versión de la
ciencia ficción está en condiciones de bosquejar: la quiebra del futuro. En lugar de estas representaciones
del futuro tenemos la repetición continua del pasado (diferentes
historicismos). Ilusión que genera esa sensación de presente continuo en el que estamos instalados. Ahora, escribir
políticamente sobre el presente significa hacerlo sobre el futuro. La auténtica
colonización del futuro ha comenzado ya, asentada en el temor a la quiebra no ya
del sistema financiero, sino a una quiebra del futuro como tal. La virtualidad
y la abstracción del capital financiero y del mercado, cuya lógica escapa
incluso a los propios especuladores, nos extraña a la vez que nos envía señales
de un mundo imposible de cartografiar. El futuro, que es también el tema
central del último libro de Franco “Bifo” Berardi, After the future, ya está aquí en la forma de la crisis económica. Una
idea de lo que significa el futuro en la economía mundial es que, por ejemplo, Alemania
ha acabado de pagar los intereses a los países aliados de las deudas contraídas
en la Segunda Guerra Mundial en… ¡2010! El futuro ese gran desconocido.
10/11/2010
Atemporality for the creative artist, Bruce Sterling
“Atemporality for the creative artist”, Bruce Sterling (video)
¿Cómo podemos definir nuestro periodo histórico? Asir el presente es una de las principales preocupaciones de la humanidad a lo largo de su evolución. Asimismo, la manera en la que la historia (el pasado) se representa es objeto de disputa, a la vez que la ansiedad por la incertidumbre del futuro condiciona nuestros deseos y disposiciones sociales. La filosofía ha abarcado todas estas cuestiones sobre el tiempo hasta el punto de convertirlo en uno de los grandes temas filosóficos desde siempre.
Sin embargo, un movimiento tectónico dentro de las capas del pensamiento ha hecho que lo elevado de reflexiones profundas acerca del ser, la historia de los acontecimientos y el devenir de la especie humana se materialicen en nuestra actualidad en aquellos territorios culturales que han hecho obsoletas las distinciones entre alta y baja cultura, la literatura de ciencia-ficción, el arte contemporáneo, el cine y la arquitectura posmodernas. En esta vena, el novelista y uno de los padres del movimiento ciberpunk, Bruce Sterling, ofreció una conferencia en la pasada edición de la Transmediale que debería tenerse muy en cuenta desde el punto de vista de una nueva filosofía para nuestro periodo. Sterling trata de ofrecer una alternativa a la historicidad tradicional, a aquello que llamamos una etapa clásica, otra moderna, o posmoderna y demás. Es más, todas estas categorías lo único que muestran es su propia crisis de historicidad pues en nuestra condición actual la Historia se ha convertido en una historia (story). Para Sterling existen nuevas formas de comunicación no sincrónicas que son globalizadas y donde tampoco no hay un canon único. No existe una voz autoritaria y única sobre la historia. La historia, como disciplina amparada en la cultura lineal del libro y el papel se ha fragmentado en la cultura digital de manera que Google y Wikipedia y demás herramientas tecnológicas ejercen una influencia en el saber, las narrativas y en las organizadas presentaciones de la historia de la que ésta no se puede recuperar. Esto no supone un nuevo “fin de la historia”, sino que esa misma idea de Francis Fukuyama se ha evaporado.
Sterling dice enfático: “What we are facing over a decade is a decade of emergency rescue, of resiliency, of attempts at sustainability, rather than some kind of clear march toward advanced heights of civilization. We are into an era of decay and repurposing of broken structures, of new social inventions within networks, a world of ‘Gothic High-Tech’ and ‘Favela Chic’ (as I’ve called it), a crooked networked bazaar of history and futurity, rather than a cathedral of history, and a utopia of futurity.”
El conflicto está entre ese “Gothic High-Tech” que hemos heredado como parte de la cultura analógica, un castillo arruinado (o las ruinas de la insostenibilidad) y el “Favela Chic” como informalizado e ilegalizado, pesada estructura de la red en el emergente nuevo orden. No contento con describir lo que él considera la atemporalidad de nuestra época, Sterling ofrece alternativas al artista creativo. Por ejemplo encontrando vacíos en el dominio de la creatividad. Recuperando formas de historia de la que no se podría escribir. Historia sobre personas que no fueron las vencedoras o sobre personas que no tenían literatura. Pre-historia. Experiencia humana antes que la grabación histórica fuera creada.
Para Sterling, el actual caos y la imposibilidad de estándares, de narraciones coherentes abre una serie de oportunidades al artista: “What can we do to liven things up, especially as creative artists? Well, the immediate impulse is going to be the ‘Frankenstein Mashup.’ Because that’s the native expression of network culture. The ‘Frankenstein mashup’ is to just take elements of past, present, and future and just collide ‘em together, in sort of a collage. More or less semi-randomly, like a Surrealist ‘exquisite corpse’.”
Texto completo publicado en Wired
Texto completo publicado en Wired
Bruce Sterling on Atemporality (excerpt)
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Al margen de que las teorías de Sterling puedan ser más o menos contestadas, lo cierto es que vivimos una época en la que la historia se ha convertido en un bazar donde encontrar la narrativa ausente que nos alivie o nos ilumine un poco más el ya de por sí confuso orden mundial. La crisis de la historicidad se acrecienta en la medida en que recuperamos, reciclamos y revisamos el pasado con la misma celeridad con la que acto seguido olvidamos, archivamos y damos carpetazo. Los homenajes, aniversarios y rememoraciones se suceden cíclicamente de manera que cada nueva edición parece la primera.
¿Cuantos son los espectadores y expertos en arte contemporáneo que visitaron la exposición Encuentros de Pamplona de 1972 en el Museo Nacional Reina Sofía el pasado otoño-invierno del 2009, conscientes de que ese mismo museo ya dedicó una exposición a los Encuentros en 1997, con motivo del 25 aniversario del evento?
Este ejemplo, cogido un tanto al azar en calor de la oficina, vendría a corroborar que, a menudo, diez años o una década, es suficiente para borrar cualquier atisbo de pasado presentándolo como novedad a riesgo de refrescar la mente de narración histórica para a continuación someterla a los designios de la atemporalidad.
El grito de guerra de Fredric Jameson al comienzo de The Political Unconscious, “¡Historicemos siempre!”, se escucha ahogado por el ruido de fondo de la sobre-historización, o por lo que parece su gemela, la atemporalidad.
Etiquetas:
atemporality,
Bruce Sterling,
futurity now
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