
La
modernidad fue un tiempo mítico que mostró por primera vez la cara globalizada
del capitalismo en todo su esplendor: la conectabilidad del mundo. En su texto
manifiesto “The New World” (1926), el arquitecto Hannes Meyer realizó un canto
a la mecanización, la industrialización y la aceleración de las conexiones en
un mundo en el que la fotografía aérea elimina las distancias y las fronteras
acercando a las naciones. El Esperanto es la nueva lengua supranacional y la
cosmopolitismo una condición a alcanzar. En cuanto a la técnica, la progresiva
perfección conseguida en la impresión, la fotografía y el cine permite al nuevo
mundo ser reproducido con un mayor grado de exactitud. Un instrumento
fundamental en este nuevo mundo fue lo que Ernst Bloch llamó la “forma de la
revista”, que junto con la secuencia cinematográfica constituye lo primordial
de la mirada moderna. Bloch habló en Herencia
de esta época de la dialéctica de las formas en alusión al fotomontaje y
también comentó el libro Dirección única de
Walter Benjamin como un ejemplo de esta form
dialektik. Como nos recuerda Didi-Huberman, Bloch escribió:
La impresión mediata producida por la revista se debe a
la fuerza y a la vivacidad visuales de las escenas sin vínculos entre ellas que
engendran la una a la otra metamorfoseándose y que llegan al sueño (…) La “revista”
(…) se presenta como una improvisación pensada, un escombro de la coherencia
agrietada, una sucesión de sueños, de aforismos, de consignas entre las que, en
el mejor de los casos, una afinidad electiva espera instaurarse
transversalmente. Si por lo tanto la “revista”, por el método que permite, es
un viaje a través de la época que se vacía, el ensayo de Benjamin presenta unas
fotos a ese viaje, o enseguida mejor: un fotomontaje.[1]
Si, como hemos visto en otro post, la
imprenta es una industria necesaria en cualquier proceso revolucionario ¿qué
decir de esa forma periódica y ligera que es la revista? Necesitamos de ellas. La
forma de la revista es sinónimo de resistencia.
[1] Georges Didi-Huberman, Cuando las imágenes toman posición, Antonio Machado Libros, Madrid,
213, pp. 78-79.