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| Duquan, Randy, Michael, Namond: los peligros que les acechan son grandes |
The Wire, temporada 4, episodio 10.
Howard “Bunny” Colvin dirige el experimento educativo con los chicos más
conflictivos. De oficial de policía a maestro, el utopianismo de Mr. Colvin ha
pasado del enclave geográfico de “Hamsterdam” a una célula piloto en la escuela
de Baltimore, donde también “Prez” pone en práctica su método de aprender mediante
rodeos y desviaciones varias. Aprender jugando, aprender practicando, aprender
a… aprender (learning to learn). “Prezbo”
se da cuenta rápidamente que la “letra con sangre” no entra. Él es, en todo
caso, el “maestro ignorante” de Rancière (no su explicación retórica, académica
y discursiva, sino su aplicación verdadera). Pero los chicos y chicas apartados
para el programa experimental de Colvin y su colega universitario están en otra
dimensión; un mundo abocado a las esquinas. No es cuestión de plantarles
delante siquiera un libro de texto. La cuestión entonces, ante la amenaza de la
cancelación del programa piloto por escandaloso, es qué debe preceder a qué,
esto es, si los chicos deben ser socializados antes que educados o si, por el
contrario, el sistema educativo debe atenerse a unos estándares normativizados.
Obviamente Colvin y su colega creen que la educación viene a través de la socialización,
y que la inteligencia de los chicos se aplica al mundo que conocen y al que
están abocados, las esquinas, no al requerimiento de la normatividad del
sistema educativo. Sabe Colvin que solo entonces, a través de la anormalidad
educativa, existe la esperanza de que en un futuro los chicos tomen un camino
alejado de las esquinas. La revolución en la educación aparece reflejada en la
temporada 4 de manera inigualable, haciendo de The Wire un instrumento de
análisis social. No harían mal algunas instituciones dedicadas al arte
contemporáneo que tienen en la educación y la relación con comunidades uno de
sus pilares (pienso por ejemplo en el Museo Nacional Centro Reina Sofía, o el
CA2M Centro Dos de Mayo, o en los programas de estudios independientes tipo
PEI, Macba), en fijarse en la temporada 4 de The Wire. ¿Quién iba a decirnos
además, y sin un ápice de ironía, que la televisión es educativa?
