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4/22/2011

Pop político: Paninari-Paninaro

Los paninari generaron su propia subcultura, incluyendo la revista Paninaro, 
claramente al olor de la canción de PSB del mismo título

Un momento de sensualidad y calidez en el vestir. Mediados de los ochenta. Alrededores de Milán. La segunda revolución italiana dentro del mundo de la moda. Tan sencillo como mezclar una chaqueta amplísima de lino con unos pantalones vaqueros o unos bombachos. Camisas sin cuello, polos de punto y torsos desnudos por doquier. Un aspecto de la masculinidad como de pertenencia a la clase oprimida. Los hombros caídos y las manos en los bolsillos. Un toque neorromántico. La elegancia distendida. Alguna cosa prêt-à-porter y mucho Armani. También un momento en el que las luchas callejeras y el intelectualismo de izquierdas giran hacia un nuevo estilo en el vestir. La feminización del hombre, la ausencia de los símbolos del poder representados en el traje tradicional. La masculinización de la mujer, zapatos planos, gráciles chaquetas cruzadas, pantalones anchos y cierta androginia. También cardigans y abrigos vueltos de piel de oveja afgana. Todo ello configura un Made in Italy concentrado hacia la redefinición de los géneros a través de la moda y el estilo, y en una pérdida genealógica de estrategias vanguardistas. En ese contexto, fuera de la hegemonía británica de la identificación de estilos asociados a subgrupos de jóvenes, surgen nuevos cultos e identidades a través de actitudes en el vestir. El estilo debía ser subrepticio. La elegancia, el dandismo y el juego de la ambigüedad sexual se sitúan en el no-retorno. La cultura del pop influye en la moda, el estilo, y estos en la música. En 1986, “Paninaro” de Pet Shop Boys detecta ese aroma y lo devuelve nuevamente estilizado. Incluido en Alternative, “Paninaro” deviene en recordatorio de una efimera subcultura juvenil. Pet Shop Boys captan el espíritu de toda una década, los estilos del vestir que imbuían esa época. Los primeros trajes de Armani como uniformes en la costa italiana demuestran cómo el estilo es un valor que consolida a los distintos subgrupos juveniles. El estilo es un arma subversiva en la inversión de las jerarquías y los órdenes establecidos. Más concretamente, el movimiento “paninaro” puede localizarse a comienzos de la década de los ochenta en Milán. En su origen se llamó paninari, pues según parece surgió en la supuesta bocataría Al Panini, donde una serie de jóvenes comenzó a degustar hamburguesas y a imitar algunos rasgos de la cultura de consumo norteamericana. Este hedonismo vino cuando Italia dejaba atrás los “años de plomo”, marcados por el terrorismo y el conflicto político y social. A la politización de la sociedad italiana le siguió en la estrenada década un desapego hacia ese compromiso y un giro hacia un consumismo que hacía suyos los incipientes signos de la desregulación económica puesta en marcha por las políticas económicas de Reagan y Thatcher y que daría origen al neoliberalismo. Sin ser conscientes, los paninari eran heraldos del neoliberalismo; con sus botas y mocasines Timberland, vaqueros con el bajo subido, camisas a cuadros y plumíferos acolchados donde no faltaban los cinturones – preferentemente Moschino – así como mucho Versace. Que Duran Duran, Depeche Mode o PSB ofrecieran a los paninari aquello que buscaban era cuestión de erradicar por completo lo que, por ejemplo, estas tres formaciones tienen de distinto para quedarse con su estereotipo en tanto epicentros del pop ochentero. La subcultura paninari nos devuelve aquello que antes describía como la capacidad de la cultura de masas para dar cuenta del capitalismo como forma.
Paninaris en Milán o la revolución consumista


Un paninari enseña sus Timberland.