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| Omer Fast, Her face was covered (Part 2), 2011, GB Agency, París. |
Una conferencia sobre el modo en el que
la imagen opera en el actual sistema visual no dejó espacio para mostrar o
poder comentar una obra del artista Omer Fast. Uno de los trabajos que, desde
la sencillez y economía de medios, mejor definen la actual esquizofrenia entre
la imagen y el texto. Uno de los trabajos que más me han llamado su atención
desde que lo viera no hace mucho expuesto en la galería GB Agency.
Her Face Was
Covered (Part 1), y (Part 2) ambos de 2011, habla de la disyunción entre
imagen y texto, la discrepancia entre las intenciones y los enunciados y las
ambigüedades de la comunicación y la narración. En Part 2 muestra una escena
aérea de un convoy destrozado por un misil y la narración de un operador de un
dron militar sobre la acción militar. La ambigüedad entre lo real y la ficción
nos devuelve a la virtualización de la guerra y sus horrores, algo tan real
como actual, y que está en el centro de atención de algunos artistas cuando se
trata de pensar la representación.
En Part 2, la transcripción de la primera
parte de la obra (el relato del militar que “explica” el “incidente” se
representa como una serie de diapositivas de texto, intercaladas con imágenes
que se encuentran a través de búsquedas de Google generadas por escribir en una
sola línea las palabras del militar, a lo que sigue la selección aleatoria de
una de las imágenes resultantes. La aleatoriedad de este tipo de lógica
construye una imagen de la naturaleza traicionera del lenguaje.
Fast se constituye aquí, así como en el
resto de su trabajo, en un artista en la herencia de los Farocki, Brecht,
Didi-Huberman, etc. Un artista que, al igual que Hito Steyerl, no cesa de
interrogar el rol y la función de las imágenes en nuestra sociedad. Haciendo
caso al título del libro de Harun Farocki, un artista que se impone desconfiar de las imágenes (Caja Negra,
2014).
En 1929, Karl Krauss carga contra los periódicos,
pues estos no cesan de “publicar”, es decir, de “suministrar” o “colocar” (bringen) su mercancía desfigurada, mal
pensada: por lo tanto, no se debe cesar de “liquidar” (umbringen) ese sistema.
Si el periódico
era tan inmediato, tan sobrio, tan rico, tan fácilmente controlable como la
realidad, entonces sin duda podría, como ésta, comunicar experiencias vividas.
Sólo que ofrece una realidad que no es segura, que está filtrada –y una
realidad a la que da una forma insuficiente, lo cual quiere decir, por
consiguiente: una realidad falsificada. Porque no hay otra objetividad que una
objetividad artística. Solo ella puede representar un estado de cosas de manera
conforme a la verdad.
Omer Fast, así como una legión de
artistas trabajando en la ontología de la imagen fabricada y prefabricada, son
necesarios porque nos desvelan el lado oculto de las cosas y nos brindan la
posibilidad de pensar dialécticamente sobre la complejidad de un mundo donde la
guerra se filtra, como decía Sontag, en nuestra sala de estar y también,
añadiría yo, hasta en nuestros dormitorios y sueños más profundos.
