El cartel del nuevo documental de Joshua
Oppenheimer, la continuación de su comentada The Act of Killing (2013), no puede ser más revelador: un primer
plano de un rostro y, a la altura de los ojos, un aparato optométrico para
medir los problemas de visión. Adi Rukun es el protagonista de este documental
y la persona que desde hace más de una década guía a Openheimer en su inmersión
Indonesia. Adi es oftalmólogo y no duda en chequear la vista de ancianos aún
siendo estos responsables directos de la tortura y muerte de su hermano en las
purgas anticomunistas de 1966. Adi nació dos años después, como una necesidad de
sus padres para soportar el dolor. No se me ocurre mejor metáfora para
describir este documental que ese mismo aparato para corregir la visión ocular:
el pasado es nítido o borroso para quienes miran atrás sin reconocer la culpa
que cargan sobre sus conciencias. La percepción de ese pasado permanece oculto
bajo el peso de la maquinaria propagandística y el relato oficial. Frágiles
fabricaciones de manipulación.
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