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12/31/2014
7/31/2014
4/19/2013
Auto-cuestionario
Pregunta
1:
¿Es posible representar el pasado? ¿Qué hay de cierto en el aserto de que el
pasado no es un texto, aunque la única forma en la que el pasado nos es
accesible es en tanto que texto?
Respuesta
2:
Presente, pasado y futuro tienden a solaparse desde el comienzo del nacimiento
de la cultura de masas, allá después de la Segunda Guerra Mundial. La
experiencia del tiempo con temporalidades superpuestas puede ser leída como
síntoma, no de la historia, sino de nuestro tiempo presente. En una de sus
proféticas percepciones de la vida en la era electrónica Marshall McLuhan
escribió que “we look at the present through a rear-window mirror. We march
backwards towards the future.”[1] Más allá de esta declaración de corte pop, lo
que realmente importa es el tipo de imagen que es usada para definir nuestro
presente, el modo en el que se éste se representa.
P2: ¿Significan lo
mismo historicismo e historicidad?
R2: Desde una
acepción filosófica, historicismo e historicidad son dos conceptos engañosos,
pues mientras el primero trata sobre la mirada hacia el pasado (y ahí a veces
coincide con el revisionismo), el segundo es un concepto que investiga la
presencia del pasado en el presente.
P3: ¿Qué es la
retromanía?
R3: Para el crítico
musical Simon Reynolds es la obsesiva tendencia en la música de reciclar el
pasado como un claro síntoma de época. De manera más precisa (según el
subtítulo de su propio libro), se trata de la Pop Culture's Addiction to Its Own Past, o lo que es lo mismo, la
tendencia a consumirse a sí misma en repetidas ocasiones. Bandas reformadas,
re-ediciones, remakes, smash-ups y
miradas retrospectivas, el archivo del pop y del rock ha sido saqueado de tal
modo que la pregunta es donde se sitúa un tipo de música (y por extensión del
arte) que no sea de algún otro modo referencialista. En su ensayo “Sobre el
carácter fetichista de la música y la regresión de la escucha” (1938), Theodor
W. Adorno ya problematizó la recepción de la música popular desde su propia forma,
que repetitiva y circular se transmite desde el pasado hacia el futuro. Un
sistema temporal que es cíclico, donde el pasado es siempre recuperado y
presentado como actual: ésta es la condición de la música popular desde mitad
del siglo XX.
P4: ¿Queda algo de
la vieja noción del “pastiche” y el
filme-nostalgia?
R4: Esos fueron
algunos conceptos claves para definir un tipo de posmodernismo estilístico que
predominó en la cultura durante la década de 1980 y que fueron analizados en el
ensayo seminal de Fredric Jameson, Postmodernism,
or, The Cultural Logic of Late Capitalism (1984). Ambos son conceptos que
han quedado anticuados a la hora de definir el estado de la cultura hoy día
aunque, paradójicamente, el pasado existe todavía de manera más pervasiva en
las producciones culturales actuales.
P5: Aquí debemos
ceñirnos al ámbito del arte contemporáneo hoy en día. ¿Por qué el posmodernismo
y la posmodernidad como conceptos están tan poco de moda mientras que el revival del modernismo y la modernidad
sobrevuela gran parte de los discursos, si no muchas de las prácticas
artísticas actuales?
R5: El modernismo
está visto todavía como algo genuino, crítico, no exento de pureza y abierto a
la descentralizad geográfica (modernidades locales o vernáculas), y temporal
(modernidades anacrónicas). La modernidad es el pasado mientras que la
posmodernidad es el pasado reciente.
[1]
Marshall McLuhan and Quentin Fiore, The
Medium is the Massage: An Inventory of Effects (New York: Random House,
1967).
Etiquetas:
posmodernismo,
retromania,
retromodernismo,
Simon Reynolds
4/08/2013
Pop Político (collage): Hauntologia, retromania... Boards of Canada
Conversación en The Wire, Revenant Forms: The Meaning of Hauntology, 2010
Sin premeditación, el videoclip ha devenido en un asunto relevante en este blog. La suma de vídeo + música pop + do-it-yourself+performance (a lo que habría que añadir toda la carga de un posmodernismo ochenteno tanto en el plano teórico como estilístico) ha dado lugar a expresiones de bajo coste diseminadas por las redes sociales y Youtube. El ciberespacio está más cerca de nosotros que nunca. En esta coyuntura, hay artistas que abandonan la pretensión de insertarse en los canales habituales del arte y en su lugar crean su propio contexto de actividad.
Al mismo tiempo, estas manifestaciones de un renovado “low-art” merecen una atención más pormenorizada que los grandes proyectos faraónicos. La mezcla de videoclip y Youtube está dando pie a no pocas incursiones amateurs. Los video-clips de Boards of Canada, realizados por cualquier y subidos a Youtube expresan un punto de esta creatividad amateur, en la manera en la que el found footage o cualquiera de sus variaciones permite no solo la realización del clip, sino introducirse en en interior de esta nueva "moda nostalgia" que ha pasado del cine comercial (en la línea descrita por Jameson como rasgo del posmodernismo), a su aparente y superficial democratización de las redes sociales.
Cita sobre la creatividad: “Los músicos, hoy, si son listos, hacen circular sus nuevas composiciones por la red, como pasteles puestos a enfriar en el alféizar de una ventana, y esperan que otras personas las reelaboren anónimamente. Diez serán un desastre, pero la número once puede ser genial. Y gratis. Es como si el proceso creativo ya no estuviera contenido en el interior de un cráneo individual, si es que alguna vez lo estuvo”. William Gibson, (Mundo espejo, p. 75)
3/17/2012
VINTAGE
![]() |
| Escena "vintage", Carey Mulligan y Michael Fassbende, Shame (2011) Steve McQueen |
En Shame, de Steve McQueen, hay un guiño que no pasa desapercibido. El director plantea un juego de palabras casi subliminal alrededor de lo “vintage”; primero en la escena del metro, cuando Brandon bromea con Sissy sobre su sombrero rojo, y más tarde durante el encuentro en el hotel con Marianne, al preguntarle Brandon si su ropa interior es “vintage”. McQueen parece decir que todo lo que huela a posible íntima familiaridad le produce a Brandon un sarpullido emocional. Lo “vintage”, el estilo de moda del pasado retornando en el presente, contrasta con el dress code de Brandon; ropa ejecutiva neutra o su reverso sport-casual compuesto de semibomber, chandal y NB. La vestimenta que lleva Michael Fassbender es tan elegante como anodina, un degree zero de blancos, grises y azules pálidos. Sin embargo, el estilo escogido por McQueen no es inocente, pues esa aparente falta de estilo remarcado (que podría denotar la discreción del personaje o el vacío interior que lo consume) está operando como opuesto a las elecciones cargadas de subjetividad y afirmación de la individualidad (en Sissy y Marianne). Pero es más, el estilo neutro de McQueen para Brandon también se enrraiza en una tradición corporal concreta; la actuación física de Fassbender, cercana en ocasiones a la peformance, puede leerse en la historia de la llamada nueva danza o, más concretamente, en la Judson Dance Theater de la que Steve Paxton, Yvonne Rainer y Trisha Brown fueron figuras destacadas. La imagen de Brandon sentado recogido en una silla post-Mies con T-shirt blanco, pantalón oscuro y pies desnudos remite directamente a un imaginario del cuerpo en movimiento directamente salido de la unión del minimalismo con los preceptos de la danza posmoderna en la década de 1960 (donde el cuestionamiento de la virtuosidad y la técnica se entrecruzaba con las políticas de la representación del arte minimal y el conceptual, además de una mayor atención a todo lo que sonase a la vida cotidiana o de todos los días). En cuanto al “vintage”, éste no solo ha devenido en un estilo en sí mismo (reuniones colectivas y bailes de salón al estilo de 1950, por no mencionar el fenómeno Lana del Rey), sino que además parece organizar hoy en día toda la moda de nuestro posmodernismo tardío, en donde la forma fetichizada del pasado ya se ha instalado sin objeción alguna por parte de nadie. “Vintage” no solo significa eBay (y todo el aparataje de consumo que arrastra) sino un lifestyle que ha erotizado todos los mundos de vida, haciendo de la obsolescencia de los objetos una nueva necesidad; lo nuevo-viejo. “Vintage” no es simplemente lo ya usado, gastado o viejo, sino su comercialización simbólica en tanto novedad o, mejor dicho, la última novedad después de la nuevo, es decir, lo viejo.
Etiquetas:
Michael Fassbender,
posmodernismo,
retromania,
Shame,
Steve McQueen,
Vintage
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