5/20/2019

Mass Observation (expanded) by Scanner (1994-2018)



Scanner's Mass Observation, performed by Jim O'Rourke, Robert Hampson and Robin Rimbaud, 1994 at Thirst.


5/16/2019

Blogs y ediciones en papel

El decrecimiento de un blog no es algo de lo que nadie deba lamentarse. Más aún en un tiempo en el que los blogs son antiguallas a las que nadie parece prestarles atención. La inmediatez de la red exige nuevos modos de interacción, más veloces, con más titulares... La publicación de los textos del blog K-punk de Mark Fisher, primero por Repeater Books y poco después en español, en una primera entrega, por Caja Negra Editora, supone una excepción cuya explicación es la aureola póstuma que rodea al brillante crítico británico.

Este mismo blog, Crítica y metacomentario, iniciado en 2006, ha decrecido en posts considerablemente en estos últimos años. Sin embargo me resisto a abandonarlo del todo. Otros espacios para la crítica se han abierto, lugares donde diseminar el pensamiento y la escritura. Entre estos, el blogzine Materiales concretos iniciado junto con Andrés Carretero y que pretende articular una crítica "concreta" sobre las relaciones entre arte, diseño y arquitectura.

Mientras tanto, distintos proyectos de comisariado, docencia, edición, y también escritura se han ido sumando al "carro" de las "actividades paralelas", verdadero modo de emprender un trabajo en el seno del arte y la producción cultural. 

Una vez pasada la oleada de la inauguración de la Bienal de Venecia, en donde el Pabellón Español representaba a dos artistas que me alimentan, Itziar Okariz y Sergio Prego, he aquí un par de imágenes de la publicación que he tenido el gusto de poner editar. 

Perforated by Itziar Okariz and Sergio Prego. Con contribuciones de un servidor, Craig Buckley, André Lepecki, Sergio Prego, Manuela Moscoso e Itziar Okariz. Diseño gráfico: Mevis & van Deursen. Koening Books, London, 2019. 

Con este meta-post sobre la convivencia de tiempos muertos, esfuerzos y líneas transdisciplinares, comienza tal vez una nueva fase de reactivación de este blog, para aquellos que aún deseen pequeñas píldoras de vez en cuando. 





4/14/2019

China Miéville y el desencadenamiento de la imaginación (y la dialéctica)





China Miéville (Londres, 1972) se ha convertido en pocos años en un nombre cuya ubicuidad es señal de su propia transversalidad. Todo el mundo parece estar hablando de China. Estos son sus credenciales: no solamente ha convertido la ciencia ficción y la fantasía en géneros literarios por propio derecho, incorporando a lectores en principio escépticos hacia ambos géneros, sino que ha amalgamado esos dos géneros antagónicos y disputados históricamente entre sí en algo denominado como weird fiction (ficción rara o extraña). Desde una posición de escritor de novelas de ficción, ha expandido las posibilidades de la ficción literaria a territorios disciplinares como el arte, la teoría crítica y el activismo político.

En las biografías de Miéville se destaca su compromiso militante, su adscripción al socialismo y sus preocupaciones políticas. Sería mucho más simple decir que China es marxista (el escritor, no ya el país asiático). Deseo señalar que el compromiso del marxismo con un horizonte político, llamémosle socialismo o comunismo, no solo ha de verse en relación al contenido (justicia social, redistribución económica, liberación del trabajo, solidaridad o lo que sea) sino también en la firme defensa de una forma, dialéctica, para más señas. Es en la configuración de una estética (una forma marxista) donde Miéville religa el mundo de la fantasía y una imaginación desbordante con una forma de arte que históricamente está al servicio de la emancipación. Podría trazarse una larga estirpe de esta forma, en distintas tradiciones literarias, poéticas y artísticas, y también podría rastrearse la fuerte vinculación que la ciencia ficción tiene con las utopías que tan del agrado han sido a lo largo de la historia con los simpatizantes del socialismo.

La ciencia ficción es un género de la cultura de masas la cual ha producido una tradición identificable de novelistas con explícitos compromisos socialistas; William Morris, quien escribió Noticias de ninguna parte (1890), una historia que imagina el futuro de una sociedad donde el trabajo es una actividad creativa placentera. O Edward Bellamy, cuyo Looking Backward (1887) transcurre en el año 2000 en una sociedad abiertamente socialista.

Por esto mismo, la ciencia ficción ha atraído considerablemente el interés de una serie de críticos simpatizantes del marxismo (Jameson, Suvin, Freedman) dibujando un género en el que las dinámicas entre tecnología, relaciones sociales bajo el capital,  y el cuerpo humano son explorados y experimentados de una manera radical y novedosa. Este marxismo en Miéville se reproduce en la vieja dialéctica de la forma y el contenido, ahora insuflado en una obra técnicamente virtuosa donde la performatividad de la escritura rebosa la frase y el párrafo para instalarse en una zona de riesgo permanente.

Es entonces que en Miéville, el fondo (el contenido de sus novelas, incluidas las interpretaciones sobre la política, la alteridad, la revolución, etc.) y la forma (la radical novedad de su escritura, depurada y a la vez desinhibida ) establecen una relación que merece el preciso nombre de “dialéctica”. En Los últimos días de nueva París (Ediciones B, 2017) el potencial revolucionario del surrealismo alcanza una plasmación narrativa entre el delirio y la alucinación. En otro lugar re refirió a un “marxismo materialista gótico”, reivindicación hecha en el marco de una conferencia donde trataba de ganar Halloween para la izquierda. Por su parte, Octubre. La historia de la Revolución rusa (Akal, 2017) es un recuento novelado y narrativo de la revolución de 1917 que parece recordar el grito de “¡historizar siempre! de Jameson.

No tanto en la verosimilitud de tal o cual idea (en el universo de Miéville hay ideas descabelladas, inconcebibles sin la agencia del texto, pensamientos que uno no podría imaginar que pudieran siquiera pensarse) la radicalidad de este autor reside en mostrar la posibilidad de un ensanchamiento de la imaginación. Hacer plausible un argumento a través de la entrega del lector al texto, o en el juego tácito que autor y lector establecen en un pacto consensuado. Es sin embargo una inversión dialéctica la que sucede, pues no es solo que el compromiso político de Miéville se traduzca en una fórmula similar, en la que no podemos menospreciar el compromiso estético (“Nulla estetica sine etica”), sino que es más bien al contrario: es la conciencia de la potencia de la forma como medio para generar una ilusión, un truco, un artificio o un arte, el que es capaz de producir realidades tan inconcebibles y estimulantes como las que el autor nos presenta. El contenido como resultado de la forma y no como algo a priori.

Miéville no se preocupa por el significado (la pregunta de ¿qué significa este texto?) sino por esta otra agencia: Los textos hacen cosas. Personalmente encuentro Ambassytown. La ciudad embajada (Fanctasy, Random House, 2011) su obra más ambiciosa y lograda hasta la fecha, y que comienza con la siguiente cita de Walter Benjamin: “La palabra debe comunicar algo (fuera de sí misma)”.

Repetidamente Fredric Jameson se ha referido a uno de los efectos perniciosos del capitalismo cognitivo sobre la izquierda: la atrofia de la imaginación o su debilitamiento. China Miéville demuestra que antes que cualquier programa social o económico la imaginación ha de ser rehabilitada y restaurada a su máxima potencia.


3/21/2019

Vice and versa




3/19/2019

Sobre "Personalien" de Albert Serra, imagen como acontecimiento




Combinando la realización de largometrajes e instalaciones fílmicas en contextos artísticos, Albert Serra ha conseguido un prestigio internacional justificado en una apuesta artística singular y a contracorriente en la industria del cine. Serra es un cineasta, un artista, moderno y posmoderno al mismo tiempo. A su fe, inmersión y devoción sin reservas hacia la consecución de una “forma estética” (atributo éste de la modernidad), le suma el catalán una conciencia epocal de la fragmentación de la imagen que, gracias a la tecnología digital y la edición, el artista ha de suturar e integrar en una aspiración, aunque sea ilusoria, hacia la unidad. Su última instalación audiovisual para el programa Fisuras del Museo Centro de Arte Reina Sofía en Madrid, titulada Personalien, se inspira en el Marqués de Sade. Antes lo fueron otros personajes literarios e históricos; una obsesión que entronca con la fijación del posmodernismo por la historia y sus representaciones. Los senderos de la creación artística se bifurcan aquí, pues el propio Serra anunció el verano pasado su nueva película Personalien inspirada en la vida del cineasta alemán Rainer Werner Fassbinder. Sin embargo, y con el mismo título, en esta ocasión se ofrece al espectador un cruising en un bosque dieciochesco, tan atrayente como perturbador.

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3/09/2019

2/09/2019

Patterns




Pattern de Anni Albers


No es por casualidad que los estilos hayan encontrado su mejor acomodo en las técnicas de estampado, impresión, troquel y plantilla. Baudelaire fue más lejos, al identificar el requisito de un patrón en la moda sartorial, oponiéndolo al estilo sin sustancia de lo chic en la moda superficial —esto es, sin ninguna consciencia del pasado. En “Del chic y del tópico” (1846) implícitamente analizaba “el chic, palabra horrorosa y extraña y de moderna invención (…), el chic es el abuso de la memoria; aún más, el chic es más memoria de la mano que memoria del cerebro”. A lo chic contraponía el tópico, el poncif, que si bien en francés significa algo tópico, ya visto o trillado, también denota un patrón, una guía o plantilla, esto es, la marca del artista como un hierro incandescente sobre la obra de arte: “el significado de la palabra tópico tiene mucho en común con el de la palabra chic. Sin embargo, se aplica más especialmente a las expresiones de la cabeza y las actitudes”. La moda es lo chic, por ello obviamente no puede crear un poncif, que es lo estructural, lo implícitamente sustancial en un modelo o forma cultural destinada a perdurar en el tiempo.

Fue con el Art Nouveau que el pattern adquirió una nueva dimensión, ensanchando las cenefas y bandas de las artes decorativas que desde la Antigüedad eran el emblema del estilo, a un cambio de escala generado por la reproducción mecánica y de distribución masiva una vez asumida los medios de producción que la Revolución industrial había incorporado. No por ello se daba una “pérdida de aura” de lo hecho a mano; la mano estaba contenida en la máquina. La eficacia de todo pattern salta a la vista en los papeles pintados en los que la repetición genera una totalidad visual semifractal que no socava el interés y la autonomía del propio pattern como “fragmento”. Un pattern agudiza, conceptualmente, toda relación dialéctica entre las partes y el todo, lo singular y lo genérico, local y universal, identidad y diferencia. Pero, ¿qué puede entenderse como un pattern en la sofisticada cultura visual del presente? La visión ideal de una actualización del pattern en nuestra cultura digital esta lejos de parecerse a cualquiera de las imaginadas por William Morris y sus delicados motivos florales: más bien, uno puede recrear en la mente formas espejadas al infinito, caleidoscopios a partir de imágenes de síntesis, realidad virtual y hasta motivos con aroma “sixties” en paredes de clubs nocturnos. 


1/30/2019

Cuando el trabajo es el arte. Darcy Lange




“Trabajo y no trabajo. Tema revolucionario”, escribió el primer Jean Baudrillard en El espejo de la producción (1973). La consideración del no trabajo como trabajo ha servido siempre al proyecto emancipador. Esta dialéctica tiene en la obra del neozelandés Darcy Lange (1946-2005) todo un modelo, idealista y a contracorriente. Una breve mención de Lange diría: escultor, pionero del vídeo, educador, guitarrista de flamenco. Poco después de graduarse en la Universidad de Auckland, Lange viajó a Londres para continuar sus estudios en la Royal College of Art (1968-1971). Posteriormente dio inicio a sus Work Studies, observaciones prolongadas de situaciones en fábricas y talleres, explotaciones agrícolas, escuelas, entornos domésticos y actuaciones de músicos y artistas. Personas trabajando.

El compromiso ético de Lange se daba desde el realismo, en conversación con el cine estructuralista y desde una posición de artista (para lo que servía el entonces nuevo medio, el vídeo). Cabe destacar la constancia sistémica con la que abordaba estas, como él las denominaba, documentaciones. En cine 16 mm, fotografía o cinta magnética, o las tres simultáneamente, su labor consistió en “concebir la imagen del trabajo como trabajo, como ocupación, como actividad y como consumo de tiempo”. Investigando las conexiones entre los medios de representación de la realidad, su principal contribución está en el vídeo como sistema alternativo a los medios de masas mainstream. Su inmersión en las comunidades mineras de Calverton y Pleasley, en Nottingham (1973), o en cuatro empresas de Bradford, A Documentation of Bradford Working Life (1974), se caracterizan por su mirada realista, directa y frontal.

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Darcy Lange (1946-2005)