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| Finalizamos el año en caída libre, ¿qué esperar del futuro? |
En lo social. ¿Qué va a ser lo mejor del 2014? Una posible
respuesta eludiría cualquier optimismo utópico sobre lo bueno a venir. Ha sido
tanto lo malo en este 2013 que la simple voluntad del cumplimiento del deseo no
bastaría para cambiar nada. Existe una intersección entre la ciencia de la
prospectiva y la escritura de guiones para películas. El momento de corte entre
ambas es el “escenario”, la descripción de una posible situación del futuro
próximo. En su ensayo de 1998 “Should the Future Help the Past?” el artista
Liam Gillick comenzaba así: “¿Qué es un escenario? Una constante secuencia
mutante de posibilidades. Añade un pedazo de diferencia y los resultados se
salen de control, cambia la ubicación de acción y todo es diferente”. Es la
lógica del What if? La dinámica del ¿qué pasaría si?
La ciencia de la prospectiva no es, sin embargo, tan
popular como lo son las películas de Hollywood. Los gobiernos, por su parte,
tratan de mitigar los efectos del futuro. Se nos habla del futuro
constantemente, sobre la crisis económica y se nos dice: 2014 será mejor.
¿Tenemos que hacer un acto de fe? Por otra parte, Mitos del futuro próximo es un libro de J.G. Ballard y un
gran título para los tiempos actuales donde lo que prevalece es el presente, el
llamado “presentismo” y con ello la completa dificultad para imaginar el día de
mañana. A este presente en tiempos de bonanza lo llamaban “vivir al día”. Ante
este “presentismo”, resulta de vital importancia el trabajo de gente como
Ballard, autores de ciencia-ficción softcore ambientada no en un galáctico
futuro sino en uno próximo, cercano y extraño a la vez. Otro artefacto a
considerar aquí es Minority Report, la película de Steven Spielberg de 2002 basada en un
cuento de Philip K. Dick: mentes llenas de percepciones extrasensoriales
capaces de tener presentimientos, precogniciones y visiones de futuro. Artistas
de la anticipación. Anticipación. Hermosa y misteriosa palabra.
En lo artístico. Sin Documenta en Kassel y sin la Bienal
de Venecia todo apunta hacia la Bienal de Sao Paulo en Brasil. Aquí, sin
embargo, nos cuesta identificar lo mejor del año más allá del medio expositivo.
Recuerdo hace una década cuando continuamente se hablaba de “alternativas a la
exposición” o de “exposiciones sin exposición”. Ahora somos incapaces de listar
o recordar una conferencia, una performance, un concierto o un encuentro de
artista. Nos quedamos con las listas y las olvidamos de inmediato. Lo que
necesitamos son alternativas al presente, y quizás también alternativas a la
exposición.
*Publicado en A-desk, Barcelona, 6-01-2014
*Publicado en A-desk, Barcelona, 6-01-2014
