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| Rodaje de El viaje de los comediantes (1975) |
Hace
tiempo que deseo decir algo sobre Theo Angelopoulos y no encuentro el momento.
O cada vez lo pospongo para otra ocasión. He visto cinco películas de este
director griego, que por orden de visionado son: La mirada de Ulises, El viaje
de los comediantes, Viaje a Citera, Reconstrucción y Paisaje en la niebla.
Aunque haya pasado tiempo de estos visionados, el impacto en mi conciencia ha
sido considerable. Puedo imaginarme el shock que supuso el estreno de El viaje
de los comediantes en cualquier cine del país. Recuerdo vagamente el estreno de
La mirada de Ulises con las heridas de la guerra de los Balcanes todavía
abierta.
Angelopoulos
era un idealista, un cineasta para quien el compromiso artístico y el político
estaban entrelazados en la idea misma del alma. Nadie como él para trasladar el
sentido del tiempo y el peso de la Historia. Sin ambages puede decirse que El
viaje de los comediantes es una de las más grandes películas sobre la Historia
jamás rodadas. Este énfasis en la conciencia histórica y el devenir del tiempo
no podría serlo sin la invención de una forma fílmica que en el director griego
alcanza su máxima expresión: el plano-secuencia.
El
plano-secuencia significa continuidad, duración, recorrido, movimiento. En sus
manos es una forma dialéctica reconciliadora en la mejor tradición de Lukács.
Esto parece ser así para Angelopoulos, para quien la técnica, por simple y
sostenida basada en movimientos de cámara lentos y generalmente en horizontal,
puede mostrar la reconciliación y compromiso político con el pasado así como el
devenir histórico colectivo. ¿Y qué decir de la propia historia de Grecia?
Learning from Athens ha sido el lema (curatorial) de la actual documenta 14 de
Kassel y que ha tenido en la capital helena una de sus sedes. Más les hubiera
valido ponerse todas las películas de Theo Angelopoulos, todas juntas, una
detrás de otra, para aprender de la compleja historia social, cultural y
política de este país.



