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| Florian Pumhösl, Alteration of character, Galeria Parra & Romero, Madrid, 2015 |
Actualmente se encuentra en la Galería
Parra & Romero de Madrid la exposición del artista austríaco Florian
Pumhösl. En es su primera individual en España, Pumhösl presenta unas pinturas
sobre yeso con el título Alteration of
Character. El artista retrocede a las formas obsoletas del alfabeto
georgiano para generar una sutil actualización del carácter tipográfico y la
grafía, que se pretende sonora, a pesar del mutismo con el que encierra sus
formas. El arte de Florian es reductivo y codificado. Bajo su manto de silencio
estallan constelaciones de referencias históricas. Inventa la técnica para que
ésta hable desde sí misma. En estas pinturas, la materialidad del yeso y la
impresión del óleo alcanza un grado de perfeccionismo no virtuoso: la
adecuación de la forma al contenido que se pretende transmitir.
La exposición, a juego con el espacio de
la galería, continúa en la línea de la consideración de la práctica artística
como un conjunto que piensa la totalidad de las relaciones de la obra de arte
con su entorno. El trabajo de Pumhösl resulta imprescindible para pensar hoy en
día cualquier relación con la modernidad estética. No por casualidad el término
modernología, que fue el título
escogido para la exposición comisariada por Breitwieser en el MACBA de Barcelona
en 2009-2010, está sacado de una obra de este artista austríaco.
Bajar desde las calles superiores después
de contemplar la retrospectiva de Max Bill (en la Fundación Juan March) y
reencontrarse con esta exposición es motivo de felicidad.
Aquí abajo reproduzco un breve texto, o
perfil, escrito en 2010 sobre el artista, interlocutor ocasional y siempre un
referente a la hora de pensar la forma como un hecho social.
La forma como hecho social *
La
obra de Florian Pumhösl es irreductible a ningún determinismo disciplinar,
aunque este mismo regimen disciplinar de re-escritura de los códigos maestros
del modernismo sea el elemento vertebrador. Sus pinturas inversas en cristal (o
glass paintings) reproducen formas
esquemáticas que mimetizan la técnica y el idioma moderno (un poco como las
pinturas ultra-técnicas de Walter Dexel o Josef Albers). No contento con esto,
el artista enfatiza un modo de dirigirse típicamente moderno, en cuanto al
calculado dispositivo arquitectónico con el que rodea su trabajo,
cortocircuitando la recepción entre la calculada suavidad de su geometría,
fenomenológicamente perceptiva, y el formalismo referencial al que alude.
Hoy
en día un artista que piensa en la metodología, la ortodoxia, la técnica, la Gestalt y la forma de la obra de arte
moderna, haciendo de ello el centro de su estética, corre el riesgo de ser
acusado de purista. Sin embargo, este austríaco viene desarrollando desde los
noventa una labor pertinaz donde el carácter tímido consigue hablar bien alto.
Pumhösl no sólo expone obras de arte sino además despliega todo un sistema de
modos de presentación, sensibilidad que podría circunscribirle a una
línea post-Intitutional Critique que
comparte con artistas-colegas como Mathias Poledna, Dorit Margreiter, de Rijke / de Rooij y
Christopher Williams. Él mismo excelente
diseñador gráfico, posee la capacidad de asimilar los roles de editor e
investigador científico, poniéndolos trabajar al unísono, corvirtiendo sus
exposiciones y catálogos en dispositivos donde las partes constituyentes se
someten a la fragmentación de un nuevo sistema construido.
Si
la deconstrucción de los lenguajes formales abstractos permanece como uno de
los ejes de las actuales reflexiones críticas sobre la modernidad, entonces, Pumhösl
es un artista adalid mediante investigaciones sobre la ideología de la forma en
las vanguardias de De Stilj, el Constructivismo ruso y la Bauhaus. A diferencia
de un arte que replica el funcionalismo de la arquitectura y el diseño, el
formalismo de Pumhösl es más críptico, estableciendo una tensión entre la
auto-referencialidad de primera mano de un formalismo (moderno) y la
referencialidad de segunda mano de un formalismo (posmoderno).
En cierta manera es un artista
que abandera esa tendencia contemporánea que, basándose en el rastreo de pistas
y herencias históricas, teje una calculada red de conexiones para, a
continuación, imponer al conjunto un rígido ejercicio reduccionista haciendo
ambigüos las fuentes originarias de esos mismos referentes. Asimismo estamos
ante un artista pionero que ha analizado las modernidades no-occidentales como
herramientas de la puesta en crisis de los valores de universalidad propios de
la modernidad. Sin ir más lejos, el título Modernologías
(de Pumhösl) daba título a la recién clausurada exposición en el MACBA de
Barcelona sobre ese mismo tema. Este término remite a su instalación en la
Documenta XII de Kassel, Modernology
(Triangular Atelier) (2007). Esta obra se asienta en el diseño de un
sistema variable de paneles (de 1926) del diseñador japonés Marayama Tomoyoshi,
a la vez que el título es un neologismo de otro japonés, Kon Wajiro
(1888-1973).
El tránsito entre culturas y
épocas distintas acrecienta las rupturas así como las continuidades formales
dentro de la llamada “migración de la forma”. Otro ejemplo es Relief (2, 4, 7, 8, 10, 11) (2008) una
colección de diseños (de Onchi Kôshirô, 1891-1995) de portadas de la revista Shôso (de los años treinta) dentro de
una vitrina cuyas formas simples (cuadrados, rectángulos y círculos) bien
podrían emparentarse con otras formas europeizadas del periodo. Aquí es preciso
recordar algunos trabajos seminales: la exposición en la Secession de Viena, Humanist and Ecological Republic (2000),
donde el artista contrastaba una serie de estructuras de cemento típicas del
funcionalismo modular de la arquitectura del Estilo Internacional con Lac Mantasoa (2000), un vídeo documental
donde se explica la historia colonial y post-colonial de Madagascar.
Pero donde Pumhösl se esfuerza más es en
la transferencia de técnicas entre distintos media: cuando las pinturas
ultra-modernas y los recursos pre-cinematográficos y pre-fotográficos de László
Moholy-Nagy o Hans Richter son re-apropiados y re-asignados, reduciendo los
elementos históricos a formas esquemáticas. Esto lo hace combinando distintas
herramientas (16 mm) e incluso introduciendo antigüedades y obras de arte (de
Moholy-Nagy, de Tanaka Atsuko) en el seno de
sus exposiciones. Pumhösl no deja la historia del arte en manos de los
historiadores sino que convierte su trabajo en una lente más o menos deformada
desde donde poder observar no sólo la estética de la modernidad sino los
procesos sociales, económicos y políticos que la prefiguraron en una tarea de
rescate no exenta de una serena y estilizada elegancia.
* Publicado en Exit Express, nº 49, 2010.







