New Order entregan con Music Complete un álbum que hace justicia
a la historia de la banda aun sin Hooky. Tan llamativo como el aspecto musical
(con canciones luminosas como “Plastic”, la irónica italo-disco “Tutti Frutti”
o “Singularity”, que surge del encuentro de Joy Division con Tom Rowlands de
The Chemical Brothers) es el trabajo gráfico, marca de la casa. El modernismo
de New Order y Peter Saville está aquí elevado a un nivel de alto rango. Codificado
para aquellos que conocen el recorrido de Saville con JD & NO. Una retícula
digital con colores primarios que parecería un Mondrian transplantado a lo más
profundo del posmodernismo. O el detalle ampliado de una pintura de Sarah
Morris. No resulta evidente encontrar justificación gráfica a estas líneas
negras móviles, no al menos si tratamos de descubrir las letras que conforman
New Order camufladas en algún código encriptado.
Saville ha encontrado siempre maneras de
escribir New Order reciclando el decálogo modernista. Del futurismo de
Fortunato Depero a la serifa neo-clásica
y la sans-serif de la Helvetica o
Futura. Aquí la dirección de arte corresponde a Saville, mientras que el diseño
a Paul Hetherington.
Con esta nueva concepción gráfica, el
vanguardismo de NO está lejos de detenerse. El clip que anuncia el nuevo álbum
es sensacional: la fusión de dos fragmentos instrumentales de dos canciones
distintas y las líneas y colores interactuando al compás de la música. Una
geometría blanda propia del vídeo y de la pantalla del ordenador impresa sobre
la cubierta de un CD o vinilo. Una forma analógica que hace patente su origen
digital. Un diseño conceptual y altamente estético. Una forma a decodificar.





