Città aperta. Open city.
La denominación es heredera del título de la película de Roberto Rosellini
(1945) y permanece desde entonces en el manual de uso para toda arquitectura y
urbanismo que se pretenda renovador. La mencionada fecha, 1945, era también una
barrera a franquear para los pensadores del espacio. Una frontera entre la
barbarie y la promesa de un futuro mejorado. La revisión crítica del legado
moderno que comenzó en el periodo de post-guerra introdujo no pocas novedades
del legado funcionalista e industrial. Sin embargo, conviene recordar que la Unidad de habitación en Marsella de Le
Corbusier comenzó a planificarse justo al finalizar la Guerra Mundial, hasta su
conclusión en 1951-1952. Las
condiciones del alojamiento y la vivienda, su salubridad y calidad, eran entonces algunas de las preocupaciones principales para aquellos pensadores del espacio.
La
representación del espacio abierto de la arquitectura puede servirnos aquí para
una conceptualización del concepto de lo abierto en nuestra sociedad, en donde
el cartel OPEN, como en cualquier restaurante de carretera americano, permanece colocado 24/7 en nuestros entornos laborales y domésticos.
Todo nos parece aparentemente abierto, libre, desde los códigos numéricos de la
cultura digital al Open source de las
licencias y el software. Vivimos en un mundo abierto donde las fronteras entre
el interior y lo exterior, lo público y lo privado, el trabajo y el no trabajo
permanecen difuminarse. Resulta interesante el modo en el que los arquitectos
del llamado Movimiento Moderno (Mies, Le Corbusier y demás) reaccionaron ante
este concepto de apertura y cómo lo abierto, en oposición a lo cerrado,
evolucionó a lo largo del siglo XX. En un principio fue la ruptura con el
espacio burgués claustrofóbico y clasista para la que la transparencia
funcionaba como pantalla del adentro y el afuera. La misma idea de pabellón,
como una arquitectura funcional y temporal, llevó este principio de la apertura
hacia su límite. Los ejemplos son numerosos en este sentido, siendo el pabellón
Barcelona de 1928 de Mies Van der Rohe una de las cimas.
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| Aldo Van Eick, plano-esquema del pabellón de Sonsbeek, 1966. |
Resulta
esclarecedor pasar de la arquitectura de la pre-guerra (incluyendo la
estructura Dom-ino de Le Corbusier,
1914-1915) a algunos ejemplos realizados después de la Segunda Guerra Mundial. Fijémonos
en un pabellón holandés, diseñado por Aldo Van Eick para la exposición de
escultura en Sonsbeek en 1966. Este pabellón fue derruido y solo se conservan
algunas fotos, dibujos y sketches. El
pabellón fue reconstruido en 2006 y es hoy en día perfectamente visitable. La
validez de esta arquitectura está en que ella misma se sitúa como forma
escultórica a la vez que como un signo-forma. Durante décadas el pabellón
de Sonsbeek ha sido un ejemplo de la llamada “arquitectura en papel”, es decir,
un tipo de arquitectura que destaca más por su cualidad teórica y conceptual
que por ser un espacio real experimentable. Aquellos que la visiten podrán
juzgar al respecto. En cualquier caso, es difícil encontrar una forma que
ejemplifique mejor una concepción de lo abierto diferenciada de sus
predecesores modernos, incluido el pabellón de Gerrit Rietveld para la
exposición de Sonsbeek de 1954.
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| Muros paralelos de ladrillos acementados y zonas curvas. Armonía entre opuestos. |
Lo verdaderamente
atractivo en Van Eick es la búsqueda de la complejidad laberíntica en una forma
de gran claridad casi orgánica, completamente distinta del estructuralismo
formal derivado del racionalismo moderno; un utopismo en la voluntad creadora y
una orientación conciliadora entre opuestos. Aquí, la oposición entre muros
paralelos y las formas curvas o redondas alcanza un grado de armonía que
estimula zonas dormidas del cerebro. Todo ello enmarcado en un círculo, un
“Mandala” visionario en el que querríamos vivir y dormir. Unión de opuestos: a menudo se ha
simplificado el instante de la dialéctica en Hegel como si la “síntesis” fuera
un simple resultado salido de la fusión (o el término medio) de dos
antagonismos irreconciliables. Pero una representación de la contradicción es
superior cuando la tensión se mantiene intacta aún en perfecta convivencia y
armonía. Pensar esta arquitectura en términos dialécticos me parece una posible
contribución a la propia historia de la arquitectura como a la propia
dialéctica, necesitada ésta de imágenes y representaciones mentales y
cognitivas (siempre locales, nunca universales) que ayuden a vislumbrar los
misterios y dificultades de su conceptualización.
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| Una de las pocas imágenes que quedan de la maqueta original. "Paper arquitecture". |
Pero
además de ser una imagen del pensamiento, este signo-forma es también algo muy
funcional que realiza lo que se supone debe hacer: ofrecer espacio y cobijo a
una serie de esculturas de las vanguardias artísticas del siglo XX. La claridad
es la marca, y el interior laberíntico no tiene pérdida ni angustia. Se ha mencionado
este pabellón como definidor de algunos rasgos de Van Eick, entre ellos la
correspondencia que se da entre la arquitectura en sí y su ampliación
“modélica”: me refiero al edificio como ciudad y la ciudad como edificio. Esta
relación entre las partes y un todo es aquí otro rasgo dialéctico de gran
calado. De este modo, las paralelas equivaldrían a avenidas y calles
(callejones si queremos), y los círculos a plazas de ciudades o parques, etc. Existe
entonces un cambio de lo micro a lo macro, un pensamiento de la ciudad y la
urbanidad a partir de algo aparentemente tan simple como un pabellón para
alojar un conjunto de esculturas.
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| Imagen del pabellón en 1966. |
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| Uno de los numerosos Playgrounds diseñados por Van Eick. |
Existe
en este sentido una forma más o menos fractal, que relaciona las partes con el
todo y que puede funciona a escalas variables. La reciprocidad es entonces otro
concepto a destacar; allí donde la simultánea reconciliación de opuestos,
entre paralelas y círculos o entre la constricción y la expansión alcanza una
dimensión social y humana. Conviene recordar en este sentido los innumerables
parques infantiles que Van Eick diseño por todo Holanda en los años sesenta (por
centenares) y que ahora mismo están representados en la exposición Playgrounds que tiene lugar en el Museo
Reina Sofía de Madrid. El espacio público pensado a partir del mundo infantil
o, la educación como liberación de lo reprimido.
El niño
como modelo de sociabilidad emancipadora: algo de esto ya estaba presente en el
pensamiento de Oteiza. También la ciudad como horizonte y destino final del
proyecto del arte. Niño y ciudad no solo forman uno de los ejes de la obra del
arquitecto y urbanista holandés, sino que permanece en el centro de un modelo
para el habitar que el desastre de la Segunda Guerra Mundial orientaba hacia un
nuevo humanismo necesitado de nuevos valores de sociabilidad. En 1953, justo un
par de años de que concluyera la Unidad
de habitación de Le Corbusier en Marsella, no muy lejos, en Aix-en-Provence,
tuvo lugar el IX Congreso del CIAM (Congrès International d’Arquitecture
Moderne), momento éste historizado en numerosas ocasiones. En ese marco, los
ingleses Alison y Peter Smithson presentaron su retícula Urban Re-identification Grid. La cuestión del hábitat era
problematizada. El hábitat, así como la vivienda y el alojamiento, era el
centro de interes de las discusiones de la época, es decir, la ampliación del
hábitat al concepto de environment o
entorno construido (ver aquí el nº 5 de la revista online Rosa b Environment and Design), noción capaz de
conjugar las necesidades físicas propias a los habitantes así como sus
dimensiones espirituales. La intervención de Alison y Peter Smithson consistía
en reemplazar la jerarquía funcionalista de alojamiento, trabajo, circulación y
ocio por categorías más fenoménicas tales como casa, calle, distrito, relación
y ciudad. Una parte de su retícula recogía las ideas de los arquitectos de su
proyecto de una superestructura de viviendas en la Golden Lane Estate en
Londres.
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| La reticula de A + P Smithson y Nigel Henderson para IX CIAM 1953 |
La vida
cotidiana, lo cotidiano, alcanzan un estatus de urgencia nunca antes visto.
(Las grandes contribuciones a la conceptualización espacio por Henri Lefebvre
vienen marcadas por algunos de sus títulos, desde conceptos clave como el
“derecho a la ciudad” y sus estudios a lo cotidiano, everyday). La parte derecha de A + P Smithson incluía fotografías
de Nigel Henderson, un artista del Independent
Group. Mostraban imágenes de niños jugando en las calles de Bethnal Green,
entonces una de las zonas más pobres de Londres. Niños andando en bicicleta,
patín, jugando a la cuerda, la rayuela… Estos juegos de infancia condensan e
ilustran un conjunto de valores que inspiraran a los jóvenes arquitectos
presentes en el CIAM y que nos reenvían a lo cotidiano. El llamado Team X
nació en aquel congreso del CIAM, con Aldo Van Eick, o el catalán Josep
Coderch entre ellos. La improvisación y la espontaneidad, la invención, la
coreografía urbana, la sociabilidad y la flexibilidad territorial fueron
algunos de los rasgos de una escisión en el seno de la arquitectura moderna
marcada por el utopismo y la visión de izquierdas.
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| Artistas y arquitectos en armonia. Independent Group. Alison y Peter Smithson con Nigel Henderson y Eduardo Paolozzi. |
Regresamos
al concepto de OPEN. APERTO. ABIERTO. OUVERT. Y pensamos en el concepto de
escuela. No en la educación en sí sino en la escuela como forma-concepto. ¿Pues
qué sería una escuela abierta de noche y de día pero que no participa de la
economía capitalista del 24/7? Ciudad abierta, escuela abierta. Edificio como
ciudad y ciudad como edificio. Ideas-nodo para un pensamiento dialéctico.














