![]() |
| Le Gille, Juan Pérez Agirregoikoa |
Respuestas sobre la crítica de arte en España a partir de una entrevista realizada por Julieta Manzano.
Julieta Manzano: ¿Cuál es la situación de la crítica hoy en nuestro país?
Peio Aguirre: Actualmente estamos en una situación de confusión sobre lo que la crítica de arte significa. Por un lado se tiende a pensar que la crítica, el ser críticos, consiste en una posición juiciosa, por otra, se identifica la crítica con el análisis y la investigación. En realidad la crítica consiste en una síntesis entre juicio y análisis que se resuelve cada vez de maneras distintas. El comisario y el comisariado ha venido a complicar este debate acerca de lo que es crítico y lo que no.
JM: ¿Cuál es la relevancia de la figura del crítico?
PA: La crítica está ahí, presente, ocurre que lo que se puede llamar crítica “pura”, es decir, aquella persona que ejerce la crítica de arte como profesión escasea. O se ha transfigurado en comisario/a, ejercita su tarea desde la crítica periodística, o sencillamente está imbuida en la academia o en la universidad pero con escasa participación en la vida pública, allí donde la crítica tiene lugar.
JM: ¿Cuáles deberían ser sus funciones dentro del sistema del arte actual?
PA: Cuestionar, analizar, proponer, especular, abstraer, materializar. La crítica, así como la teoría crítica nos hablan en última instancia del impulso utópico. La crítica no es utopía per se pero tiende hacia el futuro. Es una manera de agarrar la futuridad.
JM: ¿Qué críticos/as consideras han aportado recientemente nuevas lecturas en la historia del arte actual o destacarías han influenciado especialmente tu pensamiento?
PA: No provengo estrictamente de la historia del arte, tampoco de la filosofía, en este sentido mi acercamiento a la teoría se produce desde el arte y desde la cultura popular. Por lo tanto no puedo comentar qué crítico de arte me ha influenciado o qué historiador. No tengo un canon, sino que intento crear mi propio modelo. Me reconozco influenciado por el Marxismo Occidental en su cruce con lo posmoderno (y aquí lo posmoderno no lo entiendo ni como ideología ni como estilo sino como condición epocal). En el territorio del arte, los encuentros y colaboraciones con muchos artistas de distintos contextos ha marcado mi evolución. En España reconozco a José Luis Brea como el último de los críticos “puros”, aunque no puedo decir que ejerciera una influencia en mi pensamiento, más bien admiraba su coraje, independencia y posición radical en tanto crítico. En general lo que más influencia a uno es el conocer y trabajar con artistas, viajar y encontrarte con otros comisarios y críticos, compartir e intercambiar experiencias.
JM: En tu blog Crítica y Metacomentario mencionas acerca de "teoría crítica" si podríamos imaginar una forma de "crítica práctica". ¿Cuáles son los límites entre la teoría crítica y la práctica?
PA: En realidad se trataba de un juego de palabras: teoría crítica versus crítica práctica. La expresión “crítica práctica” es una vuelta de tuerca de aquello que en el dominio del arte se denominan “prácticas críticas”. La distinción de unas prácticas artísticas críticas de otras que no lo son me parece ya en sí una imprudencia. ¿Quién define qué es crítico y qué no? ¿Son Cezanne o Warhol menos críticos que Duchamp o Kosuth? Es por ello que esta “crítica práctica” tiene un componente irónico. Luego estaría la teoría crítica, la cual tradicionalmente ha sido acusada de mantener relaciones distantes con los procesos sociales emancipadores o de intervención directa en la vida: piénsese en Adorno. El concepto de “crítica práctica” remite a un taller que llevo en el centro Montehermoso de Vitoria y que consiste en abordar la crítica no desde la teoría en sí misma, sino desde una teoría de la práctica. Una crítica práctica es aquella que es eficaz, que se materializa en texto, una crítica que es.
JM: ¿Qué rol desempeña el crítico, cuál el comisario y cuál el académico en la creación de teoría?
PA: Como digo, las figuras tienden a solaparse, principalmente el crítico puede contribuir a una reflexión sobre lo recientemente acontecido, y modelar ese pasado como una propuesta a venir. El comisario es el agente que mejor puede analizar la evolución de la exposición como un media a lo largo del siglo XX hasta la actualidad. El historiador es fundamental a la hora de regresar una y otra vez a la historia, pero hoy en día al historiador ya no le sirve sólo la maleta llamada “historia del arte” necesita otras herramientas cognitivas, si no, está perdido. El arquitecto Philip Johnson dijo una vez: “No se puede no saber historia”.
JM: ¿Qué lugar ocupa actualmente la crítica dentro del mundo del arte contemporáneo actual, qué papel desempeña en relación con las instituciones museísticas y en relación con las galerías de arte?
PA: La crítica todavía posee una respetabilidad, ocurre que no se sabe con certeza a qué responde ese respeto. Así, para los artistas, las instituciones y las galerías la crítica significa para cada uno algo distinto. A esto hay que sumar las variantes de crítica (especializada, periodística, académica, etc.) que añaden más variabilidad a esta recepción de la critica y del crítico. Hoy en día es posible que un crítico mezcle todos los géneros pero sin una auto-consciencia por desarrollar cada uno de esos géneros o empujar sus límites. Escribir para un periódico y un lector muy amplio puede ser un reto, o por el contrario, uno se puede contentar con rellenar el expediente correspondiente a ese mismo género escritural.
JM: ¿Puede el crítico de alguna manera llegar a influenciar o participar en la programación expositiva como asesor, así como en la línea de adquisiciones de un centro de arte, museo o galería?
PA: No sólo puede si no que debe. No hay que confundir lo que denomino “crítica pura” con posiciones pre-curatoriales de la crítica como autoritarismo que se expresa protegida por el amparo económico y de prestigio que otorgan otras instituciones académicas.
JM: ¿Cuál es la vinculación entre el crítico y el departamento de prensa de un centro de arte o museo?
PA: Entre fluida y complicada. Cuando el crítico escribe y garantiza un espacio de publicidad se le pone en el mailing y se le envían catálogos, a menudo libros muy costosos. Cuando ese mismo crítico deja de escribir o representa menos a la institución, se le borra del mailing. Los mailings institucionales y sus alteraciones son un buen sismógrafo de lo que la institución piensa de la crítica.
JM: ¿Es escuchada la voz del crítico por la institución museística?
PA: Depende quién quiere escuchar: no es lo mismo el director que el departamento de prensa. Cada cual tiene una recepción distinta. Generalmente estos últimos ven colmado su trabajo por la mera publicación (publicidad gratis) y generalmente ni leen los textos. Les sirve para hacer archivos de prensa que legitimen el proyecto/exposición.
JM: ¿Hasta qué punto una institución museística acoge, favorece o sugiere qué tipo de críticos son afines a la línea expositiva y a ese respecto el centro de arte o museo condiciona el tipo de crítica que genera su programación?
PA: Buena pregunta. En realidad las instituciones que se presentan auto-conscientemente como progresistas han consumido e integrado la Crítica Institucional. Es decir, no sólo se presentan como instituciones o programas críticos (o discursivos, y las reservas discursivas parecen inagotables) sino que además lo son auto-críticamente. Hoy en día la institución no teme al crítico porque ha incorporado a su mecanismo al crítico, ahora en la figura del comisario.
JM: ¿Se convierte el crítico en un elemento esencial o una “herramienta” para la eficaz difusión de la programación expositiva de un centro de arte o museo?
PA: Totalmente. Mientras que el valor de las instituciones dependa de los medios de comunicación el crítico tendrá trabajo, aunque no se sabrá en el futuro si eso es o no es crítica de arte. De hecho ya no se sabe.
JM: ¿Cuál es el impacto mediático y por tanto la repercusión económica de la crítica para una institución museística?
PA: Enorme. Y sin embargo ese beneficio no es correspondido, la institución no se lo devuelve al crítico como debería. Imaginemos una exposición con una inversión enorme y que no aparece en los medios. Aunque cada vez más las instituciones mezclan cantidad (de apariciones en media) con calidad, y al final, algunas revistas especializadas poseen una plusvalía. Creo que estoy siendo bastante optimista con esta consideración.
JM: ¿En qué medida la figura del crítico acerca las propuestas artísticas al público?
PA: No se trata de acercar. No es una cuestión de distancia, sino de la perspectiva, de mirada. El crítico ofrece una mirada en la cual el espectador no ha reparado, y gracias a ella, el espectador elabora su propio pensamiento. Esto es muy claro en la crítica de cine, por un lado cuando nos predisponemos a ir o no al cine a partir de una crítica, pero también en la búsqueda de la crítica después de ver la película para iluminarnos un poco más.
JM: ¿Cuál es el papel del crítico en relación con la creación de audiencias en un centro de arte o museo?
PA: El crítico debería estar al margen de crear audiencias. La intervención del crítico dentro de la institución supondrá complejizar las cosas, escapar de las simplificaciones que la industria cultural demanda.
JM: ¿En qué medida la figura del crítico ejerce de traductor o desempeña un papel educativo y hasta qué punto su labor condicionaba o sigue condicionando la mirada crítica del público?
PA: Yo no diría que es traductor de la obra de arte. Más bien un decodificador. Tradicionalmente la función de la crítica ha sido ofrecer herramientas de pensamiento al lector/espectador.
JM: ¿Cómo calificas la repercusión de la crítica periodística, la crítica académica y la crítica especializada?
PA: Cada una de ellas es diferente. Por ejemplo hay una distancia entre la crítica especializada y la académica que es económica, pero que se palpa en la escritura misma. Un ejemplo, Walter Benjamin escribía con una sensación de urgencia, era estratégico, táctico, su vida dependía de los artículos publicados, mientras que Adorno, como director del Instituto para la Investigación Social tenía otro aplomo a la hora de escribir, con un estilo peculiarísimo y difícil, fruto de una posición social y económica. Como dijo una vez Marx, la base material determina la conciencia. Mi modo de vida depende de los fees, los deadlines y demás y esto es un condicionante que hay que ponerlo en la balanza como algo positivo.
















