1/09/2018

The Disaster Artist (2017) dirigida por James Franco





El artista desastre es una especie que existe antes de que seamos capaces de apercibirlo. En el cine, sin embargo, es a menudo la producción la que atenúa las incapacidades del artista desastre. La película de James Franco tiene la capacidad de confrontar el talento junto con el deseo para hacernos ver que solo con lo último no es suficiente. He aquí una oportunidad para el lucimiento de Franco, quien en su faceta actor-performer ha adquirido un lugar propio en el star-system del cine. Como es sabido, esta película trata sobre el fenómeno The Room, la que está considerada por la crítica como una de las peores películas de la historia que, de tan lastimera, ha adquirido un estatus de filme de culto. The Disaster Artist es la historia de Tommy Wiseau, la persona detrás de The Room, así como el actor Greg Sestero, quien en un libro homónimo relató la experiencia de filmación de la infame película convertida en famosa. El punto fuerte de The Disaster Artist es precisamente Tommy, interpretado por el propio James Franco en un ejercicio de personalismo que enfatiza su lado de “proyecto personal”. La personalidad excéntrica y carismática de Tommy es un imán para Sestero (interpretado ahora por el hermano de James Franco, Dave). Este duelo interpretativo entre los hermanos Franco, James y Dave, coloca la realización en un juego familiar entre autoridad y fidelidad, seducción y traición, devoción y una especie de fascinación por el hermano mayor. La interpretación aquí es entendida como actuación, acting. Nos encontramos ante una metaficción sobre la actuación y sobre el oficio de ser actor. La actuación sonrojante en The Room, y todo lo que rodea su filmación, añade una plusvalía a recuperar: realizar una buena película a partir de una mala. El personaje real de Tommy Wiseau es demasiado bueno y  demasiado fuera de toda onda. Es ahí donde James Franco se emplea a fondo y sus intereses en el arte de performance adquiere consistencia. The Performer Artist, habría que añadir, como coletilla a un filme que sin el aura del gran cine es capaz de hacernos reflexionar sobre las pasiones de la fauna que habita el imaginario de la fábrica de los sueños.

  
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